Los países del Golfo: ¿socios para siempre?

1 agosto, 2014 • Artículos, Medio Oriente, Portada • Vistas: 2175

(Ñ) Andrés Galván

Agosto 2014

Los denominados países del Golfo (Pérsico o Arábigo dependiendo del lado donde uno se encuentre), agrupados en el Consejo de Cooperación delos Estados Árabes del Golfo (CCG), han adquirido una posición relevante dentro de la comunidad internacional, en particular Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos. Su peso económico y político ha crecido a tasas muy atractivas. Desde la creación del bloque regional, en 1981, sus miembros han venido intensificando la cooperación en todos los ámbitos posibles.

Si bien sus logros son limitados, se puede decir que el CCG se ha convertido en un actor relevante dentro de la comunidad árabe e islámica, puesto que se ha insertado en las discusiones más trascendentales del Medio Oriente, como lo son: el proceso de paz entre israelíes y palestinos, las situaciones de Egipto, Irak y Siria, así como en lo relativo a la amenaza que les significa Irán por su programa nuclear y su presunto expansionismo en la región. Actualmente, los Jefes de Estado y funcionarios de alto nivel que visitan la región tratan de establecer vínculos duraderos con sus contrapartes del Golfo y con el Secretariado General de ese Consejo. Estados Unidos y la Unión Europea son algunos actores relevantes que ya cuentan con mecanismos institucionales con el CCG, en virtud de haber firmado acuerdos de “asociación y diálogo estratégico”.

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Entre los principales factores para la unidad que pretende el bloque, la cual no ha quedado claramente definida,se pueden contar la seguridad y amenazas en la región, los movimientos políticos o radicales de base islámica y la preocupación que causa en las monarquías sunitas de los países del Golfo el protagonismo de Irán, la potencia regional chiíta, en el conflicto entre las dos vertientes del Islam. Por el contrario, entre los retos que enfrenta su integración son el balance demográfico, la propuesta de contar con una moneda común, los intereses particulares de sus miembros para buscar la solución de los problemas árabes y la diferencia de enfoque sobre asuntos de seguridad. No obstante, se ha suscitado más visiblemente la disputa entre Arabia Saudita y Catarpor el liderazgo en la región, que reduce perspectivas de una mayor integración.

La primera parte de este texto abordará el dinamismo e importancia del CCG y sus países miembros. Más adelante,se describirán los esfuerzos recientes por transitar a la unidad. Posteriormente,se relatará el hasta ahora mayor choque al interior del bloque, que ha propiciado una tácita fragmentación del CCG por la disputa de su liderazgo entre Doha y Riad. Por último, a manera de consideraciones finales, se ofrecen algunas reflexiones sobre las relaciones que se esperan o se puedan construir en un futuro cercano.

Los camellos motorizados

En los últimos años, los países del CCG, en particular Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos, han adquirido una posición relevante dentro de la comunidad internacional. Su peso económico y político ha crecido a tasas muy atractivas. El aumento significativo de los precios del petróleo a partir de 2009 ha propiciado que registren cuantiosos ingresos que les ha permitido, entre otras cosas, sufrir poco o nada los efectos negativos en sus economías nacionales de la crisis financiera internacional. En paralelo, desde hace algunos años, se trabaja en alinear sus políticas monetarias y fiscales.

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En términos económicos, el PIB nominal en los países del Golfo pasó de 340 billones de dólares en 2000 a 1300 billones en 2011, es decir, se cuadriplicó.El PIB per cápita, para el mismo lapso, se triplicó: ascendió de 11 000 a 30 000 dólares. Actualmente, Catar registra la posición número uno a nivel mundial en términos de PIB per cápita, con 110 000 dólares al año. Se estima un mercado conjunto de 50 millones de personas con una demanda creciente de bienes y servicios debido también al incremento notable del turismo. En promedio, el PIB ha mantenido un crecimiento anual de alrededor del 5% y cabe resaltar su fuerte capacidad inversora puesto que entre sus miembros se encuentran algunos de los más ricos fondos soberanos del mundo.

Finalmente, el trabajo de promoción internacional de sus miembros ha sido muy efectivo. Basta citar, pese a todas las incertidumbres que todavía prevalecen, la asignación de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) a Catar como sede mundialista en 2022, la realización de dos grandes premios de Fórmula Uno, siendo el de Bahréin en 2004 el primero en el Medio Oriente, o bien la campaña ampliamente mediática del Emirato de Dubái para obtener la sede de la Expo 2020, feria mundial que espera atraer a más de 25 millones de visitantes, por no hablar también de la influencia creciente de la cadena de televisión catarí AL JAZEERA.

El camino a la unidad

Desde su creación, pero de manera más particular por el riesgo que les representa Irán tanto por su presunta política intervencionista como por la posibilidad de que adquiera armamento nuclear, los países del CCG se han esforzado por presentar a esta organización como un frente unido ante las amenazas y retos que enfrenta la región. Incluso aspiran a un verdadero sistema colectivo de defensa como medida disuasoria ante un eventual ataque con misiles balísticos provenientes de Irán.

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En la XXXII Cumbre del Consejo Supremo del CCG, que se celebró en Riad en 2011, el rey Abdullah bin Abdulaziz Al Saud, Custodio de las Dos Santas Mezquitas, pidió a los países miembros “fortalecer el bloque y avanzar de una fase de cooperación hacia una fase de unión en el seno de una entidad única”. Asimismo, el monarca saudita pidió adaptarse a las nuevas circunstancias del mundo árabe, a permanecer vigilantes y en completa unión.

El mayor de los desafíos

Si bien es conocido que hacia al interior del bloque se registran diferencias entre sus miembros, posiblemente el mayor de sus desafíos sucedió el 5 de marzo de 2014, cuando en una declaración conjunta, los gobiernos de Arabia Saudita, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos anunciaron el inédito retiro de sus embajadores de Catar denunciando, por un lado, que dicho país no implementó en tiempo y forma un acuerdo de no interferencia, que fue firmado en 2013, y por otro, que apoya una “prensa hostil”.

El trasfondo de aquella decisión fue, en primer lugar, la molestia de los tres países por el presunto amplio apoyo que daba el gobierno de Catar a los Hermanos Musulmanes, no solo en Egipto sino en toda la región, y en segundo lugar, la condescendencia que Catar guarda con respecto a Irán, país cuya influencia regional representa una amenaza al régimen de los Al Saud. Cabe decir que Arabia Saudita valoró cerrar su frontera terrestre con Catar y pidió el regreso de sus nacionales que residían en Catar, principalmente aquellos que trabajaban en los medios de comunicación. Por su parte, Catar declaró que no haría recíproca la medida.

Además, en esos días circularon versiones de que el régimen catarí incluso habría buscado propiciar un cambio de régimen en Arabia Saudita y en Emiratos Árabes Unidos. Si bien no es nueva la rivalidad entre Arabia Saudita y Catar en el ámbito regional, estas tensiones lanzan una fuerte sombra sobre las perspectivas de una mayor integración del CCG.

A la fecha,el retorno a la normalidad de las relaciones diplomáticas no ha sucedido. Importante paso fue que, en el mes de mayo de 2014, se llevó a cabo una reunión de Ministros de Asuntos Exteriores del CCG, que discutió un reporte sobre la implementación de las acciones del gobierno de Catar para la normalización de las relaciones entre la totalidad de los miembros. Al respecto, si bien el secretario general Abdullatif Al Zayanitransmitió el beneplácito de sus miembros, trascendió que la parte bahreiní expresó “que faltaban aún aspectos claves para superar las diferencias”.

Your Middle East

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Dado este contexto, llamó la atención la reciente visita del Emir de Catar, el jeque Tamimbin Hamad Al-Thani, que efectuó el 23 de julio de 2014 enArabia Saudita, donde se reunió con el rey Abdullah. Principalmente abordaron la situación en Gaza, pues aparentemente sus gobiernos sostienen una lucha de propuestas para llevar un alto al fuego. Por un lado, Arabia Saudita ha apoyado la propuesta de mediación de Egipto. Por su parte,Catar ha empujado sus propios esfuerzos por lograr una tregua. No obstante, diarios de la región citaron que fuentes de la cancillería catarí valoraron positivamente el citado encuentro, en el cual se refirieron a los nexos bilaterales como fraternales y con perspectivas de fortalecerlos.

Consideraciones finales

Nada hace pensar que al interior del bloque no se seguirán presentando diferencias, como las ha habido, en mayor o menor grado, desde su establecimiento.Tampoco que la rivalidad saudita-catarí no continuará. No obstante, dado el contexto de la región y el deseo de supervivencia de las monarquías sunitas del Golfo, se espera sea perdurable el consenso de permanecer integrados como una necesidad y como una opción estratégica ineludible para enfrentar las amenazas y los riesgos. Sobre la iniciativa de transitar a una unión, la cual no ha quedado claramente definida, tampoco se observa que se logre en un corto plazo. Muy posiblemente seguirá en los discursos de cada cumbre y oficialmente el proceso consultivo “en marcha” seguirá avanzandode manera indefinida.

ANDRÉS GALVÁN es licenciado en Relaciones Internacionales por el ITAM y asociado joven del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Es miembro del Servicio Exterior Mexicano. Está adscrito a la Embajada de México en Arabia Saudita. Síguelo en Twitter en @AgalvanS. El autor escribe a título personal.

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