¿Es ISIS realmente un Estado?

15 octubre, 2014 • Artículos, Medio Oriente, Portada, Regiones • Vistas: 15087

Las características y las capacidades estatales del nuevo Califato

avatarDefault Francisco Soní Solchaga

 Octubre 2014

El 3 de enero de 2014 el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) tomó la ciudad de Faluya en Irak, ciudad de poco más de 320 000 habitantes y a apenas 70 kilómetros del centro de Bagdad. Faluya fue la segunda ciudad de más de 200 000 habitantes que tomó ISIS, la primera fue Raqqa en Siria en mayo de 2013. Las operaciones formaron parte de su campaña de conquista y control territorial para (r)establecer el Califato: el Estado islámico ideal, ucrónico y supuestamente basado en la sociedad islámica original.

Califa proviene del término árabe jilafa, suceder o seguir, y también se refiere al líder de los musulmanes tras la muerte de Mahoma en 632 después de Cristo. Como organización política, los primeros imperios árabes fueron califatos, y en ese periodo la institución combinó el liderazgo espiritual con el terrenal. Sin embargo, la conquista turca en 1435 redujo al Califa a un título más del Sultán. En 1924, Mustafa Kemal Atatürk abolió la institución del Califato; y hasta ahora no había habido ningún intento serio por revivirlo. ISIS, y los salafistas en general, buscan emular la sociedad islámica en el periodo de los primeros cuatro califas (los Rashidun o califas bien guiados) entre 632 y 661 después de Cristo.

Esbozo Histórico

Debido a su historia y a las características particulares que lo hacen diferente a otros grupos yihadistas, ISIS muestra especial capacidad en el campo de batalla. Su fundador fue Abu Musab al Zarqawi, un veterano de Afganistán, que aprovechó la invasión de Estados Unidos en Irak para fundar un nuevo grupo yihadista con el objetivo de combatir a los estadounidenses y a los chiítas, reavivar la yihad —por entonces, muy golpeada por las fuerzas de ocupación en Afganistán— y promoverla entre los sunitas “adormecidos”.

En 2004, al Zarqawi consiguió que Osama bin Laden —al que conoció en Afganistán a principios de la década de 1990— reconociera a su organización como la franquicia iraquí de Al Qaeda. En 2006, al Zarqawi murió en un ataque estadounidense y la célula de Al Qaeda en Irak se unió a otros grupos insurgentes sunitas —inicialmente seculares, pero radicalizados por la guerra— para formar el Estado Islámico de Irak (ISI) y continuar la lucha contra el gobierno iraquí y la ocupación estadounidense. Esto llevó al grupo a un número importante de sunitas iraquíes, entre ellos Ibrahim Awwad, actual líder de ISIS bajo el pseudónimo Abubaker al Bagdadi (acuñado como un homenaje claro a Abubaker, el primer califa).

No obstante, para 2010 la insurgencia sunita estaba derrotada e ISI solo pudo continuar con una guerra de baja intensidad y ataques terroristas. Sin embargo, la suerte les brindó una nueva oportunidad cuando las manifestaciones de la Primavera Árabe en Siria degeneraron en guerra civil a finales de 2011. El-Bagdadi se fue a Siria y en abril de 2013 cambió el nombre de ISI por el de Estado Islámico de Irak y Siria.

Características de ISIS

Como muchos otros grupos yihadistas, ISIS es un grupo salafista radical y su fundador fue veterano de Afganistán, pero a diferencia de otros se formó durante la Guerra de Irak, lo que le brinda ciertas capacidades específicas.

El salafismo es una escuela de interpretación de la sharia (la ley islámica) derivada del wahabismo. Los salaf fueron las primeras tres generaciones de fieles musulmanes: los súbditos del Califato Rashidun, que según ellos fue el Estado islámico ideal, más puro y prolijo en su expansión. Por lo tanto, los salafistas más radicales buscan imponer ese orden idealizado a todos los musulmanes.

Se caracteriza por ser una corriente “plebeya” de rechazo a la élite islámica tradicional, porque la ven como corrupta. Esto hace que la interpretación religiosa no esté a cargo de ulemas y expertos en sharia, sino de los propios combatientes, lo que provoca que, debido a su ignorancia en jurisprudencia islámica (Fiqh), su interpretación del Corán y la sharia se base exclusivamente en estos textos y en las sunna, lo que da pie a que sean textualistas radicales. A su vez, esto causa que los salafistas hagan acusaciones de apostasía o herejía (takfir) contra otros musulmanes (sobre todo los chiítas), mismas que usan para justificar ataques y atrocidades en su contra. Además, de este modo, ISIS justifica también ataques contra todo aquel que no jure lealtad a su califa.

Además, el salafismo se opone al nacionalismo por dos razones. En primer lugar, porque la comunidad imaginada de la que se sienten parte es la Umma (la comunidad de todos los fieles musulmanes), y aunque el Islam convencional no vea una contradicción entre nación y Umma, para ellos son incompatibles. En segundo, porque el nacianalismo en Medio Oriente fue secular. Atatürk en Turquía, Gamal Abdel Nasser en Egipto, Hafez al Assad en Siria y Mohamed Reza Pahlevi en Irán, todos buscaron “desislamizar” sus sociedades y quitarle poder al clero, lo que provocó una reacción clerical y conservadora, entre la que se cuenta al salafismo promovido desde Arabia Saudita contra las repúblicas árabes.

AFP

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Pero ISIS y Al Qaeda llegan más lejos con el rechazo al nacionalismo por la trasnacionalición de la yihad resultado de un proceso que se desarrolló a partir de la guerra de Afganistán. Primero llegaron milicianos islámicos de todo el mundo para combatir la invasión soviética junto a los afganos en una lucha de liberación nacional. Luego, con la retirada soviética, la guerra degeneró en una lucha de facciones, y los salafistas —aliados de los talibán— se enfrentaron a milicianos de otras sectas: chiítas e ismaelitas, además de grupos seculares.

Aunado a que el régimen talibán permitió a los salafistas tener campos de entrenamiento para milicianos extranjeros en las regiones que controlaban, esta lucha llevó poco a poco a que el enemigo apóstata e infiel se separara de la lógica nacional y se convirtiera en una lucha trasnacional. Aunque la invasión estadounidense implicó un golpe fuerte para el movimiento yihadista, al dispersarlo por el mundo, también provocó que se rompiera cualquier nexo que mantuviera con lógicas de lucha nacional. Entonces, la invasión estadounidense de Irak abrió un nuevo campo de batalla para Al Qaeda contra Estados Unidos y contra los apóstatas musulmanes (en otras palabras, los chiítas).

Sin embargo, al formarse durante la guerra de Irak, la principal célula iraquí de Al Qaeda se inscribió en la lógica de lucha nacional entre sunitas (muchos exfuncionarios y exmilitares del régimen del Baath de Saddam Hussein), chiítas y kurdos. Inicialmente, el liderazgo lo componían veteranos de Afganistán cercanos a al Zarqawi —sobre todo jordanos y palestinos—, pero tras la muerte de al Zarqawi se aliaron con otros insurgentes iraquíes y se incorporaron muchos sunitas exbaathistas.

Esto es importante, porque el objetivo de estos sunitas no era —al menos, en principio— establecer un gobierno islámico, sino derrocar al régimen apoyado por Estados Unidos y recuperar el poder que habían tenido bajo el régimen de Hussein. Esto llevó al grupo terrorista fundado por al Zarqawi a buscar controlar territorios, es decir, a conquistarlos y administrarlos, para que primero fueran una base de expansión en Irak y eventualmente para construir el Califato. Actualmente, este objetivo es prioritario por encima del derrocamiento de los regímenes sirio o iraquí.

Además, se debe considerar que los exfuncionarios baathistas proveen a la organización de un cuerpo administrativo experimentado. Además, el hecho de que ISIS se haya formado durante la guerra en Irak le da a sus combatientes una ventaja más sobre otros grupos yihadistas: son veteranos de la guerra contra la peshmerga kurda, contra otras milicias y contra el propio Estados Unidos.

Las capacidades “estatales” del Califato

Dado que su objetivo es erigir un nuevo Estado, cabe cuestionarse qué tanto se acerca el califato en construcción a un Estado. De acuerdo con Max Weber, un Estado debe tener las siguientes características: (1) ser un instituto político soberano con (2) un cuadro administrativo y jurídico que (3) mantenga el monopolio legítimo de la violencia dentro del territorio para el mantenimiento del orden vigente.

La primera condición para establecer un Estado es el monopolio de la fuerza. En primera instancia, no es necesario que sea un monopolio legítimo, ya que eventualmente se obtiene legitimidad gracias a los intereses comprehensivos de quien monopoliza el uso de la fuerza de lucrar a largo plazo con su dominio, y así promueve el establecimiento del orden en el territorio y fomenta el crecimiento económico. Entonces, se esperaría que al monopolizar el ejercicio de la violencia, ISIS construyera un aparato de administración que le permitiera recaudar impuestos y legitimarse con la población por medio de la paz y de beneficios económicos.

En el largo plazo, una vez que se estabilice la situación bélica, se podría analizar si el Califato es o no soberano, entendiendo soberanía como la capacidad de un Estado de actuar en el sistema internacional de forma relativamente autónoma. Los límites de la soberanía son las capacidades de acción de otros Estados. Por lo tanto, los Estados más poderosos son “más soberanos”, pero aun el más débil conserva alguna capacidad de acción autónoma para definir su política interna. Por lo pronto, ISIS actúa de facto como si fuera soberano, sin temor a contravenir la práctica del derecho internacional o los derechos humanos, lo que implica que al menos su “política interna” es definida de forma totalmente “soberana”.

Reuters Stringer

Reuters Stringer

Monopolio del uso la violencia

Aunque la situación bélica en Irak y Siria es fluida, parece que al menos en Raqqa y Mosul —y si hacemos caso a la prensa— ISIS monopoliza el uso de la violencia y toma medidas para institucionalizarlo. Para esto, el grupo establece cortes islámicas de acuerdo a la sharia y organiza a yihadistas para desempeñar labores de policía. Además, cuando menos en Raqqa, ISIS ha establecido una “policía secreta” para controlar a la población de manera más eficiente. Sobre este punto, tampoco hay que pasar por alto el armamento estadounidense que ISIS saqueó de los arsenales iraquíes y que aumentó su potencia bélica de forma considerable.

Sin embargo, la aplicación radical y sin miramientos de la sharia —que impone castigos abominables como mutilaciones, ejecuciones, crucifixiones y esclavitud— podría costarles legitimidad. A pesar de los costos que implican sus atrocidades, no hay que desestimar que estos métodos han facilitado la conquista de muchas poblaciones, como Mosul, donde el ejército iraquí prefirió huir antes que enfrentarse a este grupo yihadista, que ejecuta rutinariamente a sus prisioneros.

Ejercicio del poder y administración

ISIS combina la dominación carismática y tradicional. Su líder, Abubaker al Bagdadi, doctor en sharia y Califa autoproclamado, es un líder carismático casi de tipo ideal weberiano: afirma ser elegido por Dios (reclama ser descendiente de Mahoma) y es un caudillo militar. Según ISIS, es doctor en sharia por la Universidad de Bagdad y probablemente se unió a la insurgencia sunita entre 2003 y 2004. En 2004, Estados Unidos lo capturó y lo mantuvo prisionero. A su salida de prisión regresó a la insurgencia y se convirtió en líder de ISIS desde mayo de 2010, cuando su antecesor Abu Omar al Bagdadi murió en un ataque estadounidense.

En cuanto a dominación tradicional, ISIS basa el control de los territorios conquistados en alianzas con tribus, prometiendo a cambio beneficios económicos dependientes del control de recursos como agua y petróleo (prácticamente todos los regímenes han árabes han dependido de alianzas con tribus para mantener la paz) y organizando la administración con base en la sharia.

Su objetivo a mediano plazo es legitimar su gobierno para poder continuar con la conquista territorial, cuestión que va de acuerdo con lo que apunta Mancur Olson y que es coherente con la estrategia anunciada por Abu Bakr Naji en Gestión de la barbarie en 2004, que Ayman al Zawahiri recomendó a al Zarqawi al principio de la guerra de Irak.

Beneficios económicos y búsqueda de legitimación

Además de sus esfuerzos por establecer un gobierno e imponer la paz en las regiones conquistadas, ISIS busca legitimarse con medidas “populistas” como la redistribución de riquezas, el reparto de alimento y combustible, y la persecución de los abusos comerciales. Estas medidas tienen su origen en la sharia. Por ejemplo, el zakat es un impuesto islámico que grava a los más ricos y tiene fines redistributivos, y que se asocia al concepto de caridad, lo que hace coherente el reparto de alimentos y combustibles entre los más pobres.

 Conclusiones

Por lo pronto, el financiamiento para el reparto de beneficios y para sus operaciones militares proviene de la extorsión sistematizada —lo que parece cobro de impuestos— y de la venta ilegal del petróleo extraído en las regiones ocupadas. Por lo tanto, este podría ser el camino para establecer un Estado rentista.

Sin embargo, la supervivencia de este Estado de facto aún está por verse, tanto por la situación bélica como por las adaptaciones que tendrían que hacer a su estructura de gobierno basada en leyes del siglo VII, el reparto de poder y recursos con sus aliados tribales y las tensiones entre iraquíes y los combatientes extranjeros, cuyos intereses son divergentes. Debe notarse que estas adaptaciones provocarán tensión en el movimiento salafista, en especial entre la figura carismática de Abubaker al Bagdadi y la posible “desviación” del salafismo radical al reinterpretar la sharia para hacerla aplicable a un Estado funcional.

No obstante, cada vez son más los grupos yihadistas alrededor del mundo que juran actualmente lealtad a ese “Príncipe de los Creyentes” de Mosul, lo que significa que los éxitos bélicos y de propaganda mantienen la capacidad de reclutamiento de ISIS, a pesar de los bombardeos. Por lo tanto, solo una campaña militar en tierra bien armada y organizada podría ponerles un alto.

FRANCISCO SONÍ SOLCHAGA es licenciado en Relaciones Internacionales por el Colegio de México. Actualmente, trabaja en la Oficina de la Presidencia de la República. Sígalo en Twitter en @Pancho_Soni.

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One Response to ¿Es ISIS realmente un Estado?

  1. […] poco más de un año me preguntaba acerca de las capacidades estatales del Estado Islámico (ISIS) y esbozaba dos hipótesis relacionadas con ello: primero, que la inclusión de sunitas exbaathistas […]

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