El conflicto sirio desde la perspectiva argentina

12 noviembre, 2015 • Artículos, Latinoamérica, Portada • Vistas: 2477

Presidencia de Argentina

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avatarDefault Abás Tanus Mafud

Noviembre 2015

Un escenario complejo y estratificado

La guerra civil siria fue desatada por el desmembramiento de un frágil entramado social, compuesto por una multiplicidad de etnias (árabes, armenios, kurdos y yazidíes) y grupos religiosos (chiitas, sunitas, alauitas, drusos y católicos). Este conflicto desembocó en la división del pueblo sirio entre opositores rebeldes y el gobierno del presidente Bashar al Assad.

Asimismo, en el contexto regional, hay que recordar que la “revolución de los jazmines” en Túnez dió inicio a la Primavera Árabe, acentuando el proceso de reconfiguración del balance de poder en el Medio Oriente. En esta lógica, diversos Estados de la regíon —como Arabia Saudita, Israel, Irán, Qatar y Turquía— pelean por predominar y han establecido un entretejido de alianzas. Por un lado, Irán se alió al régimen de Bashar al Assad para poder garantizar un corredor comunicacional con la milicia chií de Hezbollah en Líbano. Por el otro, saudíes y qataríes, conscientes de la debilidad de al Assad, apoyaron la coalición sunnita opositora representada por el Consejo Nacional Sirio, mientras Turquía prestó asistencia logística y entrenamiento al Ejército Libre Sirio. En este sentido, queda claro que Israel ve a la caída de al Assad como clave para debilitar a sus enemigos: Hezbollah e Irán.

Este complejo entramado se acentuó con la presencia de células terroristas como el Frente al Nusra, filial de la antigua Al Qaeda en Irak. Pese a que este grupo, creado el 23 de enero de 2012, libra enfrentamientos contra el ejército sirio en Alepo, Hama y Homs, no monopoliza todos los movimientos yihadistas en el campo de batalla. Prueba de ello es el surgimiento de ISIS en 2013, grupo que se apoderó pronto de parte del territorio sirio e iraquí, aplicando torturas y masacres sistemáticas contra la población civil que no acepta su versión distorsionada del Islam y de la sharia. ISIS ha establecido un califato, con alrededor de 40 000 km2, gobernado por Abu Bakr Al Baghdadi y, dentro de sus “planes de gobierno”, se subraya la idea de avanzar hacia Arabia Saudita, Kuwait y Líbano.

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GTRES

La rapidez con que ISIS logró avanzar en los territorios iraquíes y sirios generó preocupación en la comunidad internacional. Esta angustia afecta especialmente a Europa debido, tanto al proceso de migración de su población joven a Siria para unirse a las filas yihadistas, como a la posibilidad de sufrir atentados dentro de su territorio. Frente a ello, el 11 de septiembre de 2014 el Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, manifestó que su país encabezaría una amplia coalición —que solo atacaría por aire y apoyaría a las fuerzas rebeldes moderadas sirias que se enfrentan a ISIS— para “destruir la amenaza terrorista”.

Este hecho significó que Estados Unidos, además de proveer armas y entrenamiento a través de sus aliados (Arabia Saudita, Qatar y Turquía), tenría ahora una injerencia directa en el conflicto sirio. En respuesta a esta decisión de Obama y con el fin de proteger sus intereses en la región —especialmente su base en Tartus—, el 30 de septiembre de 2015 el Parlamento ruso autorizó a Vladimir Putin a utilizar la Fuerza Aérea para bombardear posiciones de ISIS en Siria y brindar apoyo logístico al ejército sirio.

El resultado de la participación de diferentes Estados en el conflicto civil no ha hecho otra cosa que desconfigurar el problema original —de insatisfacción política y social—, transformándolo en una situación compleja en donde las principales víctimas son los habitantes. Aquellos que pueden emprender la búsqueda de Europa como un horizonte para una mejor vida no dudan en arriesgarse buscando escapar de la situación actual, lo que ha desatado una muy grave crisis migratoria. Por otro lado, los que no poseen los recursos para encarar esta travesía se desplazan dentro del territorio sirio.

En este sentido, de acuerdo con datos de la ONU, este conflicto se cristalizó en más de 3 millones de refugiados que migraron a países vecinos —como Irak, Jordania, Líbano y Turquía— y siete millones y medio de sirios que están desplazados dentro del país sin poder encontrar lugar donde habitar. Esto equivale aproximadamente a la mitad de su población. A estos datos, de acuerdo con el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, debe sumársele la pérdida de 220 000 vidas, lo que transforma esta guerra en una verdadera tragedia humanitaria.

Argentina entre la equidistancia normativista y el Programa Siria

La política exterior argentina frente a la guerra civil siria se caracteriza por una equidistancia similar a la referente al conflicto israelí-palestino. Argentina enfatiza la necesidad de una solución pacífica, basada en los principios del derecho internacional y de los derechos humanos, y repudia todos los actos de violencia. En este sentido, en julio de 2012 el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, a través de un comunicado de prensa, manifestó su preocupación por el incremento notorio de la violencia y el lamentable saldo de víctimas fatales, llamando a las partes a que resuelvan la crisis en el marco del dialogo. Además, Argentina presta su apoyo a la misión encabezada por la ONU y la Liga Árabe.

Por otro lado, Argentina manifestó su aprobación en el Consejo de Seguridad a la resolución que disponía, entre otras cosas, el envió de la Comisión Internacional de Investigación sobre Siria y solicitó al Alto Comisionado para los Derechos Humanos visitar este país a fin de presentar un informe al Consejo de Derechos Humanos. Asimismo, expresó que le correspondía la responsabilidad al gobierno de Bashar al Assad de garantizar el “respeto irrestricto de los derechos humanos, el ejercicio a la libertad de reunión y asociación, la participación política, las protestas sociales del pueblo sirio sin ejercer violencia alguna ni coartar el ejercicio efectivo de tales derechos”. Esta es una crítica a la represión a las protestas en Damasco y Homs.

En 2013, mediante diferentes comunicados, las autoridades argentinas enfatizaron la necesidad de que todas las partes cesaran en el uso de la violencia y que entraran en una fase de dialogo franco e inclusivo sin precondiciones. Asimismo, frente al uso de armas químicas, la delegación argentina en la ONU manifestó que su uso añade un elemento de gravedad inexcusable y que cualquier intervención militar extranjera unilateral —lo cual es una referencia a la decisión de Estados Unidos de bombardear Siria— “sin siquiera esperar a que Naciones Unidas determine si se utilizaron, implica una derrota del sistema multilateral y un menosprecio a su sistema legal”.

Minuto Uno

Minuto Uno

En el marco del debate en torno a la resolución de “Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas” de la ONU, el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina , Héctor Timerman, destacó que en la actualidad la amenaza del terrorismo es más clara que nunca y se hace necesaria la implementación y el fortalecimiento de mecanismos de cooperación eficaces basados en el respeto mutuo. Además, afirmó que la normalización mediática del horror y la aceleración de la violencia extrema no puede llevarnos a visualizar la repuesta militar como única opción para luchar contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, pues esta ya ha mostrado sus limitaciones y fracasos.

El 21 de octubre de 2014, meses antes del recrudecimiento de la crisis de refugiados en Europa y acompañando las iniciativas de Brasil y Uruguay, la Dirección Nacional de Migraciones dispuso el “Programa Siria”. Dentro de los requisitos que se establecieron para ser parte del programa se incluyeron el tener un documento válido de viaje y un certificado de carencia de antecedentes penales del país de origen o residencia.

Queda claro que, desde el inicio de la guerra, Argentina repudió todo acto terrorista y llamó a la defensa de la democracia como institución base para garantizar, tanto el respeto a los derechos humanos, como una solución pacífica de la disputa en Siria. Además, brinda refugio a ciudadanos sirios que lo soliciten, cumpliendo con el preámbulo de su constitución: “asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Finalmente, instó al gobierno sirio a cumplir con sus responsabilidades de garante de las libertades civiles y de la paz, proclamando la necesidad de una salida multilateral que implique el dialogo entre todos los actores.

ABÁS TANUS MAFUD es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de San Juan-Argentina y asesor parlamentario en asuntos árabes y relaciones exteriores. Es candidato a magíster en Economía y Política Internacionales por la Universidad de San Andrés y profesor en la Universidad Católica de La Plata. Posee un Certificate in Geopolitics in The Middle East de la University of Kaslik-Lebanon.

 

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One Response to El conflicto sirio desde la perspectiva argentina

  1. leandro dice:

    A ver genio, respondeme una cosa, porque tus tan venerados freedom fighters jamas atacaron israhell, perdon israel? Porque los judios compran petroleo al isis? Porque no bombardean “humanitariamente” a arabia saudita, o a qatar, o pakistan?
    Dejate de joder con la guerra civil, si fuera cierto al assad no estaria mas, lo que pasa es que los genocidas y sus lacayos pensaron que mintiendo como hicieron toda su vida, con sus medios, sus ong’s y sus mercenarios con microfonos, podian engañar a todo el mundo, durante toda la eternidad!
    Viva SIRIA, VIVA BASHAR AL ASSAD , MUERTE A LOS GENOCIDAS QUE DEFIENDEN LAS GUERRAS HUMANITARIAS Y PROTEGEN A TERRORISTAS MODERADOS!

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