Bruselas, el Estado Islámico y los retos de seguridad

14 abril, 2016 • Artículos, Europa, Medio Oriente, Portada • Vistas: 1401

Reuters

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avatarDefault Luis Mesa Delmonte

Abril 2016

Una vez más el Estado Islámico logró asesinar indiscriminadamente en el corazón de Europa, llevando a la práctica amenazas ya anunciadas y afianzando consecuentemente su estrategia de terror. Detectar e impedir este tipo de acciones es una labor extremadamente difícil para cualquier agencia de seguridad en el mundo y ninguna está exenta del fracaso. Si además existen problemas de ineficiencia, errores y descoordinación, entonces el camino queda abierto para el adversario.

El avance de las plataformas de integración políticas y económicas acordadas entre los miembros de la Unión Europea durante más de dos décadas aún presenta retos importantes en materia de seguridad. Más allá de las colaboraciones puntuales para realizar determinadas acciones militares, el reto de la lucha contra el terrorismo exige un nivel de intercambio de información y la elaboración de planes conjuntos más eficientes entre los aparatos de seguridad e inteligencia de todos los países que conforman la Unión Europea, lo que David Ignatius del Washington Post ha llamado “la necesidad de reinventar” el sistema de seguridad de la Unión Europea.  Además es necesario lograr mayor coordinación entre la Unión Europea y los servicios especiales de actores internacionales como los Estados Unidos, Rusia y otros.

Debemos tomar en cuenta que el escenario europeo actual es complejo. El libre movimiento transfronterizo sin controles básicos facilita el movimiento de terroristas islamistas, de recursos financieros, de medios de comunicación y de transporte, e incluso de explosivos y armas.

El reto no proviene solo de los llamados “lobos solitarios” que por distintas razones deciden llevar adelante acciones violentas, sino que hasta ahora lo que han predominado son acciones planificadas por redes y pequeños grupos pertenecientes a —o que al menos que declaran su filiación a— los principios del Estado Islámico. Se trata de células terroristas de base que se inspiran en el “mensaje yihádico”, que deciden cumplir con la “misión yihádica”, pudiendo recibir o no, instrucciones desde los núcleos centrales del Estado Islámico. Esta característica exige entonces no solo que se ataque y golpee al máximo posible a las raíces del movimiento basado fundamentalmente en territorios de Siria e Iraq —tal como se viene experimentando en los últimos meses—, sino que también se le dé seguimiento al actual desplazamiento que muestra la organización hacia otros espacios geográficos y se profundice el trabajo de inteligencia contra las células presentes en Europa y en otros países.

El control es muy complejo si tomamos en cuenta que desde países europeos parten miles de voluntarios a Iraq y Siria —donde combaten y se entrenan en técnicas militares, de estrategia y fabricación de explosivos— para luego regresar a Europa con todos esos conocimientos e incrementar la eficiencia de sus ataques terroristas. Según estimaciones del Soufan Group y de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, más de 38 000 combatientes foráneos han viajado a Siria e Iraq desde 2012. De estos, más de 5000 han provenido de Europa, de los cuales 1700 son de Francia, 760 del Reino Unido, 760 de Alemania y 470 de Bélgica. En relación con su población total, Bélgica es el país que representa la mayor proporción de voluntarios que han viajado a luchar con el Estado Islámico.

Se calcula que miles de combatientes ya han regresado a diversos países del continente. De estos, entre 400 y 600 han sido especialmente entrenados para desarrollar ataques terroristas que provoquen “oleadas de muertes” seleccionando el “momento, lugar y método que ocasione la mayor matanza“, según la instrucción general dada por el EI.

El pilar de la lucha antiterrorista tiene que ser el trabajo de inteligencia para poder identificar y neutralizar actores y planes de antemano. Es imposible evitar ataques solamente con la disuasión que se genera a partir de la vigilia directa, custodia y controles extras de algunos de los puntos que pueden ser objeto de agresión en cualquier país. Tales objetivos potenciales son realmente infinitos. El reto se hace aún más complejo si tomamos en cuenta que los atacantes son suicidas, por lo que es casi imposible aplicar métodos tradicionales de disuasión racional. Hay que identificar y frustrar los planes en su etapa temprana de proyección y preparación, no cuando ya están en fases finales de ejecución.

Para lograr una actuación más exitosa, la Unión Europea tendrá que efectuar una reforma sistemática de sus servicios de inteligencia frente a la creciente amenaza del terrorismo islamista, revisar sus presupuestos destinados a estas labores y mejorar los controles en las fronteras. Hay que reconocer que los servicios de inteligencia varían entre los distintos países europeos, tienen distintos niveles de competencia, efectividad y operatividad. Mientras Alemania, Francia y el Reino Unido cuentan con fuertes agencias de espionaje, se considera que los otros países europeos tienen agencias de seguridad mucho más débiles.

En medio de la actual situación crítica, algunos opinan que Bélgica “es el punto más débil de toda la red de seguridad de la Unión Europea” y que, en lo que respecta a su sistema de seguridad, tiene características muy semejantes a las de un “Estado fallido”. Esto resulta muy contrastante con el hecho de que en esa misma capital estén ubicadas las sedes de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Aún se deben mejorar tanto el intercambio de información como la planificación de operativos conjuntos. Además, la recolección de información de inteligencia todavía es insuficiente para poder responder a los retos actuales y, en algunos casos, no hay adaptación para el nuevo frente de lucha y quedan inercias estructurales y operativas de los años de la Guerra Fría. En muchas ocasiones parece que se opta por una posición más pasiva, dependiente de la información y de las conclusiones analíticas de la inteligencia estadounidense. La Europol —encargada de la lucha contra la delincuencia dentro de la Unión Europea— y su Sistema de Información Schengen para el intercambio de datos entre las policías nacionales no son herramientas suficientes. Por ello muchos expertos proponen que se debe crear de manera expedita una Agencia de Inteligencia Europea.

También hay determinadas suspicacias que son muy difíciles de eliminar. Aún hay muchas agencias de seguridad que desconfían de los servicios más fuertes porque sospechan que no van a ser siempre nítidos ni realmente transparentes y que habrá importantes secretos que no estarán dispuestos a compartir. La cooperación en inteligencia jamás será absoluta, lo cual afecta tanto la cooperación entre europeos, como el intercambio con la comunidad de inteligencia estadounidense.

AP

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En el caso de Bruselas, el arresto de Salah Abdeslam —uno de los atacantes de noviembre en París en los que murieron 130 personas— hizo que los planes de ataque que evidentemente ya se venían preparando desde hace tiempo se llevaran a la práctica con premura. Los atacantes tenían que evitar ser capturados a partir de la información que Abdeslam podría brindar en los interrogatorios a los que sería sometido por las autoridades belgas. Como consecuencia, los ataques suicidas contra el aeropuerto de Zaventem y la estación de metro de Maelbeek causaron 32 muertos y 270 heridos aproximadamente.

Abdeslam fue ubicado y detenido solo cuatro días antes en la famosa municipalidad de Molenbeek —un área con 90 000 habitantes con una numerosa población de origen marroquí— donde existen vecindarios en los que 80% de sus habitantes son musulmanes. El nivel de desempleo, de frustración, de rechazo étnico y religioso y de segregación es muy notable, por lo que es un espacio citadino que ha experimentado un gran auge de tendencias radicales islamistas. En él, pueden encontrar abrigo muchos de los potenciales terroristas y excombatientes entrenados, así como los activistas encargados del reclutamiento.

Un fracaso notable de la inteligencia belga fue que precisamente Abdeslam pudo salir de París en noviembre luego de participar en los ataques. Regresó a Bruselas y vivió en Molenbeek durante cuatro meses, a menos de un kilómetro de la casa de su madre, sin ser detectado. Esto ilustra el muy escaso nivel de penetración de los servicios de inteligencia y contrainteligencia belgas en estas comunidades.

La realidad belga añade nuevas complicaciones para la lucha antiterrorismo. Por un lado, la división entre 6 zonas policiales y 19 alcaldías autónomas que existe en Bruselas, los problemas de coordinación entre ellas, las 193 fuerzas locales de policía que se distribuyen a lo largo del país y que muestran una estructura de federalista muy compleja generan a una policía dividida. Además, el entramado burocrático que entorpece el intercambio de información y la señalada debilidad de un poder central estatal también explican la poca contundencia del trabajo de seguridad.

Algunos han comentado que las distintas lenguas que predominan en las diversas zonas son otro factor que impide el intercambio de información. Sin embargo, este argumento es poco atractivo en la medida en que hay sobradas capacidades de comunicación entre todas las estructuras políticas del país. Más bien, lo que sí parece obstaculizar la necesaria comunicación y planificación conjunta son las fuertes tendencias autonomistas que afectan la actitud para cooperar y enaltecen la existencia de rivalidades entre estructuras. En este sentido, el problema es mucho más profundo que la simple diversidad lingüística.

Igualmente se reconoce que Bélgica no cuenta ni con una capacidad de inteligencia adecuada, ni con medios técnicos que le permitan enfrentar los niveles de amenazas actuales, ni con los recursos financieros adecuados. Numéricamente, los oficiales encargados son superados por el gran volumen de sospechosos que existen en el país, muchos de los cuales requerirían de una observación y monitoreo detallado por 24 horas los 7 días de la semana.

Thomas Renard, experto en terrorismo del Egmont Institute en Bruselas, coincide con varias de estas explicaciones. Además, insiste en otro elemento muy importante que es la “subestimación” por parte de las autoridades encargadas de la seguridad en torno a la amenaza real que constituyen estos individuos radicalizados. Tal como han opinado algunos expertos de inteligencia estadounidense, los ataques en Bruselas demuestran que Bélgica no ha elevado su nivel en materia de seguridad nacional a pesar de ser el país europeo donde existe el mayor número de combatientes que han regresado de Siria. Bélgica no es solo un objetivo central a golpear por parte del Estado Islámico, sino que se ha convertido en un foco logístico para desarrollar acciones de terror en otros países, como fue el caso de Francia.

Alain Winants, Exjefe de los servicios de inteligencia belga, declaró que el país está actuado con lentitud para adoptar técnicas de vigilancia moderna y equipamiento para la intersección de llamadas telefónicas. Winants enfatiza también que en muchas ocasiones existen regulaciones que impiden que se lleve a cabo un eficiente trabajo policial, como la prohibición a realizar cateos nocturnos en las casas o a detener a sospechosos por más de 24 horas. Evidentemente, la emergencia actual de seguridad ha llevado a poner de lado tales obstáculos legales, en aras de poder garantizar la captura de responsables y la neutralización de nuevos ataques.

Llama mucho la atención el caso de Ibrahim el Bakraoui, uno de los ejecutores suicidas que, pese a haber sido condenado a nueve años de cárcel en 2010 por dispar a policías durante un atraco a una casa de cambio, fue liberado al poco tiempo. Posteriormente, en junio de 2015, las autoridades turcas lo capturaron en la región fronteriza con Siria y lo enviaron a Holanda, advirtiendo —según una declaración del presidente  Recep Taiyyip Erdogan—  a los servicios de seguridad holandeses y belgas que se podía tratar de un combatiente islamista. En esta ocasión, Ibrahim tampoco fue detenido. Su hermano Khalid el Bakraoui también tenía antecedentes penales por robo de coches con violencia y posesión de armas de combate. El no haber prestado adecuada atención a estos antecedentes e indicios es considerado oficialmente como un grave error por el ministro del interior belga Jan Jambon, quien ofreció su renuncia.

The Times

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Lamentablemente, otros ataques deben estar en fase de preparación y en diversas fases de ejecución, por lo que las células del Estado Islámico y sus redes seguirán aprovechando estas brechas dentro de la seguridad en Bélgica y otros países para lograr su objetivo criminal y terrorista. De hecho, en medio de las redadas y detenciones de sospechosos que se llevaron a cabo tanto en Bélgica como en Francia, se obtuvo información que indica que existen diversos planes de ataque, incluyendo un golpe contra centrales nucleares belgas.

Si la hipótesis de Clint Watts, experto del Center for Cyber and Homeland Security de la Universidad George Washington, sobre la teoría del iceberg en planes terroristas es correcta, el potencial de ataque en Europa es considerable. Watts ha planteado que, así como en en los océanos la parte visible de los icebergs representa por lo general solo un 10% de su masa total y el otro 90% permanece oculto bajo el agua, esto mismo puede aplicarse al estudiar los planes terroristas. Por cada atacante usualmente existen otros tres o cuatro participantes que se encargan de apoyar el complot, suministrando armas, movimiento seguro, reconocimiento del objetivo, comunicaciones efectivas y coordinando las acciones.

Si se quieren evitar otros ataques a corto plazo, habrá que actuar con inmediatez, intercambiar información clave, coordinar acciones y golpear con precisión, como nunca antes se ha hecho. Esta no es una tarea fácil, no solo por la falta de antecedentes operativos eficientes, sino también porque la premura en la acción puede ser tanto efectiva —si logra detener y parar planes— como inefectiva —si se acelera la ejecución de otros planes de ataque—.

Un escenario ideal para la lucha en contra de individuos, células y redes terroristas es aquel que permita, a partir de la identificación de un “sujeto” de interés importante, cotejar todas sus conexiones, relaciones con otros individuos y grupos, interceptar sus medios de comunicación, elaborar el mapeo de sus redes de contactos e intercambios y estudiar la situación en general. En síntesis, se trata de obtener la mayor cantidad posible de información con el individuo interactuando en su medio antes de proceder a detenerlo para evitar que se ejecuten planes en fases finales de preparación. Por otro lado, la prioridad a mediano y largo plazo tendrá que ser el desarrollo de una mejor inteligencia humana que contemple un largo y complejo proceso de infiltración y espionaje dirigido contra el Estado Islámico, sus células y otros grupos potencialmente peligrosos.

Obviamente, este proceso tendrá que ser acompañado con estrategias que vayan a las raíces que motivan este tipo de fenómenos extremistas, buscando modificar los contextos socioeconómicos, garantizar aspiraciones básicas y propiciar procesos reales de inserción social. Igualmente, hay que trabajar para contrarrestar interpretaciones distorsionadas y ultraortodoxas de la doctrina islámica que se alimentan del fenómeno islamofóbico y conciben al momento histórico actual como una guerra contra el Islam. La comunidad musulmana también tiene que desempeñar un importante papel en esta travesía.

LUIS MESA DELMONTE es profesor e investigador en el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México, institución en la cual se graduó de maestría y doctorado. Ha realizado también estudios en la Universidad Rey Saud de Riad, Arabia Saudita, y en el Department of Peace and Conflict Research, de la Universidad de Uppsala, Suecia. En los últimos años ha coordinado los libros El pueblo quiere que caiga el régimen (COLMEX, 2012) y Las Relaciones Exteriores de Siria (COLMEX, 2013). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 3.

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One Response to Bruselas, el Estado Islámico y los retos de seguridad

  1. Zvonimir Yuras dice:

    Muy buen artículo. Concuerdo que la comunidad de Inteligencia a nivel mundial es excesivamente celosa de su trabajo y el clásico concepto de “information sharing” no fluye como debería ser. En definitiva se atacó al rival más débil.

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