Argentina ¿hacia el Pacífico?

8 septiembre, 2016 • Latinoamérica, Opinión, Portada • Vistas: 5419

REUTERS/Cristobal Saavedra

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Septiembre 2016

El 1 de julio de 2016, Argentina dio un paso deconstructivo en materia de relaciones exteriores y procesos de integración. El país de las pampas se convirtió en Estado observador de la Alianza del Pacífico, zona de libre comercio integrada por Chile, Colombia, México y Perú. Esto es relevante porque todos los países integrantes de la Alianza han suscrito, oportunamente, acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, aunque Colombia aún no lo ha ratificado. Para volver más complejo el análisis, Chile y Perú los han realizado con China, la otra pata del G-2 junto a Estados Unidos. Hablar de la Alianza del Pacífico implicaría, además, intentar comprender las disputas comerciales sinoestadounidenses; directamente, en el Pacífico sudamericano (y asiático) e indirectamente en toda América del Sur. La geopolítica global también se cuela por el sur.

Deconstrucción

El gobierno de Cristina Fernández había diseñado su estrategia de inserción y posicionamiento internacional desde Latinoamérica. Concretamente, el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se erigieron en espacios de integración definidos en el marco del regionalismo autónomo posliberal. La caracterización de los mismos se basaba en un proyecto político de desarrollo regional con decisión política autónoma. Por citar algunos ejemplos, la conformación del Consejo de Defensa Sudamericano, el aporte a la resolución de conflictos regionales con prescindencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la conformación de un espacio continental de cooperación política (la CELAC) sin Estados Unidos ni Canadá.

La vocación de construir desde la integración y la cooperación con los pueblos del sur también se vio reflejada en los foros internacionales, donde el conflicto de las Malvinas fue, por ejemplo, sistemática y mayoritariamente apoyada por los Estados del sur global. Interesante destacar que, desde el análisis semántico y del discurso, rara vez el Presidente argentino, Mauricio Macri, se refiere a la región como Latinoamérica, con la connotación política y la perspectiva de futuro que le confería la gestión anterior. La austeridad conceptual restringida a lo comercial resulta la característica saliente de un nuevo discurso sin pretensiones emancipadoras, ni mucho menos. La obsesión por ampliar los mercados donde colocar la producción del “supermercado del mundo”, como también por las inversiones extranjeras, ha desalojado toda retórica tercermundista. Hay que volver al mundo.

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El giro

Pero la decisión de Macri de convertir a Argentina en Estado observador de la Alianza del Pacífico quiebra el paradigma de inserción internacional sostenido por más de una década y el giro comienza a tomar forma. Entonces, ¿cómo podría interpretarse este giro en la diplomacia económica y comercial argentina? Al menos, desde tres enfoques diferentes y convergentes.

Previamente, es pertinente aclarar que la premisa filosófica y operativa es volver al mundo. Pareciera que la premura en el pago a los “fondos buitres” o la reestructuración de la deuda soberana según la denominación de la Organización de las Naciones Unidas, el viaje a Davos o la recepción de primeros mandatarios de Estados europeos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) constituyen algunas manifestaciones de la obstinada expresión del regreso al mundo. Pero si hay que volver al mundo, ¿dónde se encontraba Argentina durante la gestión anterior? Las diversificadas vinculaciones con los Estados del sur global constituyen otra forma de estar en el mundo, distinta a la visión del actual Presidente argentino, pero igualmente legítima, por ejemplo con los Estados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Regresando a los posibles enfoques argumentativos se puede señalar desde lo económico, la intencionalidad reside en utilizar la Alianza como plataforma para ingresar al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) a fin de abrir la economía y el comercio exterior con perspectivas de Asia Pacifico, como estrategia de escalón. Desde lo geopolítico, se persigue contribuir a la reconfiguración de la hegemonía estadounidense en dos sentidos: a corto plazo y en perspectiva regional, rehabilitando su posicionamiento tras el fracaso del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005 y, a mediano plazo y en perspectiva global, concediéndole mayor densidad al TPP a los fines de sumar socios para contener a China, su antagonista en el G-2. Pero también, desde lo simbólico intenta asumir el liderazgo en el Cono Sur, traccionando al Mercosur hacia el Pacífico y aventajando en iniciativa a su histórico socio (y rival) brasileño, habida cuenta del atolladero político e institucional en el que se encuentra. Un punto a destacar es que los países del Mercosur no pueden realizar acuerdos individuales sino como integrantes del tratado.

¿Cuál perfil productivo se “ofrecería” en esta estrategia aperturista? ¿Qué modo de inserción internacional representaría esta jugada? Claramente, la especialización en materias primas y en agroindustria emergen como las principales banderas de la apuesta a convertir al país en el supermercado del mundo. ¿Cuál es el fundamento para firmar acuerdos que encorsetarían la inserción internacional, teniendo en cuenta que en ambos sectores, el país es competitivo y líder a nivel mundial? Los argumentos pasan tanto por lo ideológico como por la pertenencia filosófica del gobierno al liberalismo fundacional argentino que, mediante la Generación del 80, diseñó el modo de inserción internacional y actualizado hoy al contexto del capitalismo global en su condición de élite funcionalmente periférica.

Por lo tanto, la estrategia del escalón, es decir, arribar al Pacífico utilizando a la Alianza, produce un desacoplamiento entre el modelo interno de acumulación anterior y la estrategia de inserción internacional actual. El giro de la diplomacia económica y comercial relegaría al sector manufacturero industrial necesitado de acuerdos regionales —sean estos uniones aduaneras o acuerdos de complementación económica, por ejemplo—. Desde el sector energético, las recientes importaciones de gas procedentes de Chile podrían sustentar el direccionamiento hacia el Pacífico.

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Perspectivas

Deconstrucción, giro, regreso al mundo y apertura: la secuencia planteada para actualizar y relanzar en la región el neoregionalismo abierto —concepción cepalina que había sido el marco en la creación del Mercosur— surgió a principios de la década de 1990 cuando la historia parecía terminar y Washington exhibía consensos de escueta efectividad. No es casualidad que aquel Mercosur, de matriz liberal y expresión de los intereses y las necesidades de las grandes empresas a fin de lograr escala regional para su producción –luego de haberse actualizado por los caminos autonómicos en la década de 2000– hoy resulte inducido a la parálisis en el traspaso de la presidencia pro tempore en virtud de las disidencias política e ideológicas con Venezuela. Todo indicaría que la flexibilización del Mercosur se alinearía con los intereses de la estrategia del escalón Pacífico.

La apertura hacia el Pacífico encierra contradicciones donde confluyen factores nacionales, regionales y globales, dejando algunas inquietudes. En primer lugar, aumentarían los flujos comerciales potenciando las exportaciones argentinas hacia la región, aunque también las importaciones. En segundo lugar, se consolidaría el perfil exportador productivo de materias primas y agroindustria. Finalmente, aumentaría la competencia con China y Estados Unidos ya que ambos tienen acuerdos de libre comercio con Chile y Perú. El rechazo al ALCA en 2005, por parte del Mercosur, retornaría recargado ya que la competencia en el sur del continente se daría con las dos economías más grandes del planeta.

Pero la eficacia de la estrategia depende también de la articulación con Brasil, el socio más importante, destino del primer viaje oficial al exterior del Presidente, y, luego, Chile. Probablemente, esta primera misión a Brasil y a Chile ya indicaba la línea de la política exterior que vendría: Brasil, para continuar con el Mercosur con una visión flexibilizada que hasta podría retrotraerla a la etapa de zona de libre comercio y Chile, con miras hacia el Pacífico. Luego, haberse convertido en el primer Estado que reconocía al gobierno de Michel Temer  tras la destitución de Dilma Rousseff, consolidó la tendencia de revalidar la sociedad pero con un perfil prioritariamente comercialista.

La primacía de lo económico y lo comercial toman distancia de lo político, donde obviamente la Cooperación Sur-Sur pierde la fortaleza anterior. Y es precisamente donde, a partir de los encuentros presidenciales, China no aparece como el más atendido, a diferencia de Estados Unidos y Europa. El mundo, para la administración actual, es Occidente, o al menos hasta lo manifestado hasta el momento: diversificar, sí, pero regresando al mundo, es decir, a Occidente.

Por último, entonces ¿cuál sería el beneficio que acarrearía la estrategia del escalón? Solicitamos amablemente que elija el siguiente menú de opciones: a) It´s the economy, stupid! o b) Business is business.

CLAUDIO L. TOMAS es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario, es Coordinador del Observatorio del Sur y profesor de Política Internacional e Integración y Cooperación de la Universidad Abierta Interamericana, sede Rosario.

 

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6 Responses to Argentina ¿hacia el Pacífico?

  1. Pedro Lilli dice:

    Muy esclarecedor. Si bien este giro en los paises de la región parecería extenderse y consolidarse, ( sin posibilidades de vuelta atrás en el mediano plazo)que ocurriría, si en los próximos años Brasil y/o Argentina regresasen a gobiernos regionalistas y populares

  2. Horacio Mana dice:

    En Mi humilde entendimiento… Nosotros ” Argentina ” Fuimos, Somos y Seremos Productores de Materia Prima, con algunos Destellos en otros Rubros. Los que MANEJAN el MUNDO ” ESOS ” pocos seres que estan en la cima de la Piramide Mundial, Nos han dando ESTA OBRA, Produzcan… y Nada mas ( para no decir, dejense de Joder )… Y ESO es lo que NO VA A CAMBIAR. Ya sea este Gobierno o que el venga. Saludos TOTALES.

  3. María Silvana dice:

    Entiendo el pesimismo de Horacio. Pero tengo fe que con docencia, ética, claridad en los discursos y políticas públicas serias, centradas en la sociedad y el país este panorama podría modificarse.

  4. Mariano Corti dice:

    Claudio, excelente artículo. Disiento con vos sólo en un punto: en que el rol que busca Macri no es que seamos el supermercado del mundo, sino la verdulería del mundo. Saludos.

  5. silvia castaños dice:

    Excelente. Clarísimo.

  6. Juan Battaleme dice:

    Un poco exagerado, no? Finalmente, es solo un país observador. Con eso no hacemos mucho.

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