La política de seguridad de Japón

3 febrero, 2016 • Asia/Pacífico, Entrevistas, Portada • Vistas: 2456

 Entrevista FAL a Yuichi Hosoya

270 entrevista a hosoya FOTO 01 (FAL-Gerardo R. Valenzuela)

FAL / Gerardo R. Valenzuela

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Febrero 2016

Los acelerados procesos geopolíticos en el Este de Asia, como el fortalecimiento militar de China, la crisis nuclear en la península coreana, las tensiones en el mar de China Meridional y la cada vez mayor presencia estadounidense en la región de Asia-Pacífico, han abierto nuevos espacios de reflexión y de acción en la política exterior de Japón. Una nueva política de seguridad japonesa se esboza claramente en el gobierno del primer ministro Shinzo Abe para este país que reflexiona sobre sus nuevas aportaciones al sistema internacional y que propone ideas para preservar la paz y la estabilidad de la región y del mundo. Ante estos cambios, Ulises Granados, profesor asociado del Departamento de Estudios Internacionales del ITAM y Coordinador del Programa de Estudios de Asia-Pacífico, entrevistó a Yuichi Hosoya, profesor de la Keio University de Tokio y miembro del grupo asesor del Consejo Nacional de Seguridad de Japón, sobre los nuevos aspectos de la política exterior de Japón y su papel en el mundo, así como sobre los desafíos de seguridad nacional que actualmente enfrenta el país. Sígalo en Twitter en @ulisesgranados.

 

Foreign Affairs Latinoamérica – ¿Cuáles son los factores más relevantes de la política exterior japonesa y cuál es la diferencia de la política actual comparada con la de gobiernos anteriores?

Yuichi Hosoya – La mayor diferencia del actual gobierno con los anteriores está directamente relacionada con la política de seguridad de Japón, ya que ahora están más dispuestos a contribuir a la paz y a la estabilidad mundial. Anteriormente, la política de seguridad era muy restringida y algunos primeros ministros pensaban que hacer más en este aspecto era malo tanto para Japón como para el resto del mundo. Ahora, el gobierno del primer ministro Shinzo Abe considera que es necesario hacer más para estabilizar, particularmente, a la región de Asia-Pacífico, tanto por las limitaciones presupuestales de Estados Unidos como por la ayuda que directamente le ha solicitado el gobierno de ese país para que se involucre más en la región.

Por otra parte, hay que destacar que en las últimas 2 décadas, las fuerzas de defensa japonesas han logrado contribuir más a la paz y a la estabilidad internacional, sobre todo por medio de operaciones para el mantenimiento de la paz, asistencia humanitaria y, en particular, mediante el apoyo en casos de desastres naturales, principalmente porque Japón ha sufrido mucho en ese sentido. Sin duda, los cambios del gobierno de Abe son más evidentes, al grado de que ha reconocido que es necesario cambiar la base jurídica de Japón, aunque sea de manera limitada, por lo que aprobó hace un par de meses una nueva legislación en materia de seguridad.

 

FAL – En la actualidad, ¿cuáles son las principales amenazas que enfrenta la seguridad en Asia del Este?

YH – Durante la Guerra Fría era muy fácil identificar las amenazas de seguridad, así que era muy claro cómo se tenía que preparar cada país para enfrentarlas. Ahora, es muy difícil predecir de dónde vendrán las amenazas, como ocurrió con los ataques del 11-S. Sin duda, hoy podemos hablar de otras amenazas, no de tipo militar, como el calentamiento global y los desastres naturales.

Con esto en mente, es importante señalar que Japón debe estar atento a los retos inesperados, así como a los desafíos que presenta el nuevo balance de poder en el mundo, que está directamente relacionado con el rápido crecimiento del poderío militar chino y con el lento descenso de la influencia que tiene Estados Unidos en las regiones de Asia, Europa, y en el Medio Oriente. Por ejemplo, hace 3 décadas, el parlamento de Filipinas decidió negar la presencia militar estadounidense en la región y de inmediato tuvieron que retirarse de sus bases, pero ahora, vemos una especie de vacío de poder al sur del mar de China Meridional. En ese momento Filipinas y Vietnam no esperaban que alguna otra gran potencia pudiera llenar un vacío de poder así, pero ahora podríamos decir que en la última década China lo ha llenado. Se trata de una nueva tendencia que quizá los gobiernos de ambos países no esperaban y a la que Japón debe responder.

FAL / Gerardo R. Valenzuela

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FAL – Por otra parte, ¿cuál es su evaluación sobre el Consejo de Seguridad Nacional japonés?

YH – Es importante destacar que Japón no puede sustituir el poder de Estados Unidos en la región, por lo que debe apoyarlo para que desempeñe un mejor papel en el liderazgo mundial, sobre todo en Asia-Pacífico. Es por ello que Japón celebra la presencia estadounidense en la zona y la participación de Estados Unidos en las reuniones internacionales que se realizan en la región.

Por otro lado, en los últimos 2 años, el gobierno chino empezó a  mostrar una nueva actitud en la región, al intentar debilitar la presencia estadounidense. En mayo de 2014, en Shanghai, el presidente Xi Jinping dijo que la seguridad de Asia debía ser defendida por los asiáticos y que debemos dejar a un lado el legado de nuestras alianzas durante la Guerra Fría. Esto significa que, según el Presidente chino, los países asiáticos deben rechazar la presencia militar estadounidense en Asia-Pacífico y que China se convierta en el líder de la región. En ese sentido, el Consejo de Seguridad Nacional japonés debe intentar tener un parlamento muy fuerte y que Japón anime a China a respetar las reglas y normas internacionales.

No hay que olvidar que China es nuestro vecino más importante y debería tener un papel destacado en la región, por lo que deberíamos respetar su estatus internacional. Esto significa que debemos dar la bienvenida al ascenso de China, pero también hay que dar la bienvenida a China como un país capaz de respetar las reglas y normas internacionales. También Japón tiene que jugar algún papel destacado en la región, porque incluso así lo quieren los países asiáticos, a quienes está ayudando para desarrollar su capacidad financiera, pero para ello necesita el apoyo de Estados Unidos.

FAL – Por otra parte, ante la amenaza que representa Corea del Norte, ¿cómo puede Japón ayudar a la reactivación de las conversaciones a seis bandas, entre China, Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón y Rusia, sobre el tema de la nuclearización de la península coreana, estancadas desde 2009?

YH – Para reactivar las conversaciones de los seis países  sobre el tema, deben cumplirse varias condiciones, entre ellas promover una mejor relación entre Corea del Norte y Corea del Sur. Sin esto, es totalmente imposible reactivar estas conversaciones. El actual líder de Corea del Norte Kim Jong-un y su gobierno parecen dudar de la sinceridad de Corea del Sur para hacer frente al problema de la unificación, porque considera que la actitud de la Presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, es de confrontación. Además, China tiene que desempeñar un papel responsable para poder enfrentar esta situación, aunque es muy probable que el vínculo entre China y Corea del Norte se esté debilitando, sobre todo porque el gobierno norcoreano hace caso omiso del asesoramiento y orientación proveniente de Beijing.

Sin duda, Corea del Norte está hartando a China con su actitud por lo que el gobierno chino ya no busca priorizar su relación con Corea del Norte sino con Corea del Sur, principalmente para encabezar la cooperación de seguridad trilateral entre Corea del Sur, Estados Unidos y Japón. Sin embargo, es de mejor utilidad para China mantener una relación fuerte con Corea del Norte para no perjudicar más el reinicio de las conversaciones a seis bandas.

Otra condición es que Estados Unidos tiene que tener un liderazgo más fuerte y coherente en esta región. En el último par de años hemos visto una clara falta de interés del gobierno estadounidense en Corea del Norte. Sin duda, el gobierno de Estados Unidos ha estado tan ocupado atendiendo los problemas de Ucrania, del Medio Oriente, entre otros, que la cuestión de Corea del Norte es una prioridad mucho menor en la actual política de seguridad de Estados Unidos.

FAL – Desde 2010 hemos visto mayor tensión por el mar de China Oriental entre China y Japón. Sin embargo, en noviembre de 2014, ambos gobiernos llegaron a un acuerdo de cuatro puntos en la mejora de sus relaciones bilaterales, ¿cómo evalúa el primer año de ese acuerdo?

FAL / Gerardo R. Valenzuela

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YH – Las actuales relaciones entre China y Japón son muy buenas por varias razones. En 2010, uno de los principales motivos por los que se registró una crisis en el mar de China Oriental, fue que el gobierno chino pensó que tanto Estados Unidos como Japón estaban disminuyendo su poder en la región, por lo que su interés en la zona era menor, lo que fue considerado como una situación sumamente peligrosa. Debemos recordar que en 2008, China y Japón resolverían una cuestión territorial sobre el mar de China Oriental mediante la negociación pragmática y pacífica. En ese entonces, el gobierno chino también buscaba un acuerdo para explotar de manera conjunta los recursos naturales en este mar, el cual era considerado como uno de los más constructivos entre los dos países. Sin embargo las cosas salieron mal porque en los primeros 6 meses, el gobierno chino cambió un estatuto del acuerdo luego de que un político de línea dura del Partido Comunista de China consideró que era una concesión demasiado grande para Japón.

En 2008, después de los Juegos Olímpicos de Beijing y de la crisis financiera de Lehman Brothers, el gobierno chino notó un cambio en la actitud del gobierno estadounidense, por lo que decidieron que no tenían que respetar los intereses estadounidenses ni los japoneses. En 2010, la secretaria de Estado Hillary Clinton, advirtió en una reunión de ministros que Estados Unidos estaba comprometido con los desafíos de seguridad en el mar de China Meridional, por lo que comenzó a mostrar una nueva política de seguridad con respecto a China.

Mientras China pensaba que podía sustituir la presencia de Estados Unidos en la región, en 2012 comenzaron a ver una nueva tendencia y una política japonesa y estadounidense más dura. El gobierno chino se dio cuenta que la resistencia que viene de Estados Unidos y Japón era mucho más fuerte de lo que esperaban inicialmente pero, a la vez, reconocieron que podría ser muy peligroso para China tratar de cambiar el statu quo de la región mediante la fuerza. Esto podría ser una buena noticia a Japón, por la calma que representa en la región.

FAL – Por último, ¿cómo pueden Japón y México contribuir a la paz y a la seguridad internacional?

YH – Es necesario que las potencias regionales, como Australia, Brasil, Japón y México, desempeñen un papel más importante. Sin embargo, tanto Japón como México dependen en gran medida del liderazgo estadounidense, sobre todo para la estabilización de ciertas regiones. En ese sentido, podríamos confiar en el liderazgo fuerte estadounidense, pero con reserva ante la capacidad estadunidense para mantenerse como de líder mundial.

Sin duda, Estados Unidos sigue siendo fuerte, así como la mayor potencia económica y militar, y no creo que China pueda reemplazarlo fácilmente. Y aunque Estados Unidos continúe con su liderazgo, la calidad del mismo sería diferente. Además, es un hecho que el gobierno estadounidense se está orientando más hacia el interior y se muestra reacio a enviar un mayor número de tropas a suelo extranjero. Ahí es como Japón y México pueden aprovechar para desempeñar un papel más importante en cuanto a la paz y a la estabilidad internacional.

Por otro lado, considero que deberían decirle al gobierno estadounidense que adopten una estrategia diferente en el Medio Oriente, para evitar un conflicto mayor, como sería el envío de ataques directos. En ese sentido, el uso de drones podría ser un plan más seguro tanto para salvaguardar la seguridad de los militares estadounidenses, aunque es un mecanismo menos eficaz para estabilizar la región. A pesar de que el liderazgo mundial estadounidense es importante, su actual política de seguridad tiene muchos problemas.

FAL / Gerardo R. Valenzuela

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ULISES GRANADOS es profesor asociado del Departamento de Estudios Internacionales y Coordinador del Programa de Estudios de Asia Pacífico del ITAM. Sígalo en Twitter @ulisesgranados.

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