The Great Degeneration. How institutions decay and economies die

25 agosto, 2014 • Reseñas • Vistas: 1623

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Niall Ferguson, Nueva York, The Penguin Press, 2013, 192 pp., US$26.95.

Los cuatro elementos que Niall Ferguson define como instituciones fundamentales en el proceso histórico y económico de Occidente son gobierno representativo, libre mercado, Estado de derecho y sociedad civil; aunque, por otro lado, advierte que su degeneración podría conducir al declive y estancamiento de los países agrupados en este conjunto.

Ferguson sigue una línea de análisis que comparte rasgos con David Landes en The Wealth and Poverty of Nations, Paul Collier en The Bottom Billion y, recientemente, Jim Robinson y Daron Acemoglu con Why Nations Fail?, pero a diferencia de ellos, más que desarrollar argumentos en términos de economía del desarrollo y política económica, identifica los factores que explican la decadencia institucional de los países desarrollados rumbo al estancamiento e infiere las consecuencias de este proceso.

Un punto de inflexión en la historia de Occidente fue las consecuencias de la Revolución Gloriosa, con el establecimiento de una monarquía parlamentaria en Inglaterra —en específico, con la fundación de un Estado limitado a la administración del gasto público y la recaudación de impuestos que fuera garante de los derechos de propiedad entre sus ciudadanos— y el esbozo de un sistema económico y legal que estimulara el desarrollo del comercio y la innovación. Desde la perspectiva de Ferguson, la Revolución Gloriosa estableció las condiciones para el surgimiento de instituciones económicas y políticas que garantizarían la certeza y continuidad de este sistema, y para el ascenso de Inglaterra como potencia.

The Great Degeneration explica que la decadencia de las instituciones surge por la contraposición de intereses entre quienes diseñan las leyes y sus sujetos. La ausencia de solidaridad intergeneracional acentúa esta divergencia y, en principio, es causa de legislaciones complejas, excesivas e innecesarias que responden a la obtención de capitales políticos en el corto plazo a expensas de las futuras generaciones. En esta línea, Niall Ferguson establece las causas de la crisis mundial de 2007 en el proceso de desregulación financiera emprendida durante la administración de Ronald Reagan en 1980. En este caso, las consecuencias más graves fueron la pérdida de confianza en las instituciones financieras que evidenciaron el declive institucional en los cuatro elementos fundamentales.

Este libro expone que el empoderamiento ciudadano tiene la capacidad para romper el círculo vicioso del declive institucional. La participación de la sociedad en la resolución de problemas en las distintas esferas de su entorno es un paradigma que no se limita solo a algunos países. También, la formación de ciudadanos más participativos ̶no limitados a solo emitir un voto ̶ es parte imprescindible del proceso para revertir la degeneración de las instituciones públicas y privadas. Asimismo, es necesario repensar los modelos educativos para renovar la confianza en la esfera política y económica en cualquier Estado. “Nosotros, las personas, ya somos sinónimo de gobierno”, afirma Niall Ferguson.

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