La encrucijada de América Latina

18 febrero, 2015 • Entrevistas, Latinoamérica, Portada, Regiones • Vistas: 4055

De los grandes problemas surgen las grandes oportunidades

Entrevista FAL a Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

avatarDefault Elías Camhaji y Sergio E. López-Araiza

Febrero 2015

Latinoamérica inició este siglo presentando importantes conquistas en lo que se refiere a reducción de la pobreza y disminución de la desigualdad. Sin embargo, como lo mencionó Alicia Bárcena en nuestro número de octubre-diciembre de 2014, las condiciones internacionales que hicieron estos logros posibles parecen haber desaparecido. Para mantener esta tendencia positiva, la región debe enfrentarse a los múltiples retos y desafíos que esta coyuntura presenta. Para comprender este difícil contexto, el equipo editorial de Foreign Affairs Latinoamérica se reunió con Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, para conversar sobre los prospectos de crecimiento económico de los países latinoamericanos y el combate a las brechas sociales en la región más desigual del mundo. Sígala en Twitter en @aliciabarcena.

Foreign Affairs Latinoamérica – Quisiéramos empezar con un panorama general de las perspectivas económicas de Latinoamérica. Si bien es cierto que este siglo ha sido mejor que el pasado en términos de crecimiento y de desarrollo, los pronósticos de 2015 no son nada buenos. La CEPAL proyectó un crecimiento de 2.2% para la región. ¿En qué se basa este pronóstico?

Alicia Bárcena – Bueno, nuestro pronóstico es un promedio ponderado de los países de la región, pero la verdad es que el promedio te esconde algunas realidades y heterogeneidades dentro de la propia región. Para ponerlo en términos muy estilizados, Latinoamérica atravesó un buen momento entre 2002 y 2008, que fue la época de la bonanza, cuando en realidad le fue bien a América Latina. Y le fue bien ¿por qué? Porque tenía todas sus variables positivas: era superavitaria en cuenta corriente y en cuentas fiscales, estaba creciendo. Todos sus indicadores estaban positivos. Entonces, vino la crisis y Latinoamérica logró resistirla a partir de medidas contracíclicas en materia de gasto público, políticas fiscales contracíclicas muy fuertes, políticas de empleo. Fueron una serie de medidas muy activas que lograron proteger bastante a la región.

Ahora, ¿en qué momento estamos? Después de eso, lógicamente el desempeño entre Sudamérica, Centroamérica y México tiene un gran vínculo con el exterior. El contexto externo pesa mucho en América Latina. Eso hay que decirlo. Somos una región que todavía tiene una gran dependencia externa, una predominancia en la balanza de pagos, se podría decir. Por lo tanto, depende de cómo le vaya a China y a Europa, cómo le va a ir Sudamérica. Del mismo modo, cómo le vaya a México y a Centroamérica depende del desempeño de Estados Unidos. Nuestra región organizó su matriz exportadora hacia commodities en el caso de Sudamérica, cuyos destinos son básicamente China y Europa, mientras que Centroamérica y México lo hicieron en torno a manufacturas de baja intensidad y otros tipos de productos y servicios dirigidos hacia Estados Unidos.

Y volviendo a tu pregunta de por qué crece tan poco la región, en realidad los países que han reducido mucho los promedios regionales son Brasil, Argentina y Venezuela, son tres países que están adoleciendo de un crecimiento incluso negativo.

FAL – Actualmente, tenemos dos choques exógenos muy claros: la caída de los precios de los commodities y la caída del precio del petróleo, que es un commidity sui generis, por así decirlo. ¿Cómo pueden influir estas dos condiciones en los prospectos de crecimiento de la región?

AB – El precio del petróleo ha tenido un gran impacto, yo diría a nivel mundial, y muy diverso para Latinoamérica: positivo para los importadores de petróleo, negativo para los exportadores. Hoy, tenemos dos grupos muy claros. En general, creo que ha demostrado también la gran dependencia o vulnerabilidad que tiene esta región frente a los commodities, justamente. También dice mucho de cómo el periodo de altos precios hizo que la región se reprimarizara, es decir, que no le pusiera suficiente atención a la diversificación productiva y a realmente desarrollar otros sectores alternativos a los commodities. Entonces sí, efectivamente influirá.

FAL – Nosotros vemos la tabla de crecimiento que presenta la CEPAL y observamos a Panamá, República Dominicana, Bolivia y Colombia a la cabeza. ¿Qué están haciendo bien estos países en comparación con Brasil, Argentina, Venezuela e incluso México?

AB – Son economías poco comparables por sus dimensiones, su tamaño, etcétera. Pero yo te podría decir que Bolivia y Ecuador han adoptado, primero que nada, una visión justamente de diversificar su matriz productiva. Esto explica sobre todo el caso de Ecuador, por un lado.

Bolivia, con las ganancias del gas natural, primero renegoció sus contratos con las empresas extranjeras y logró que más rentas de esta extracción de recursos naturales se quedaran en el país y se invirtieran en infraestructura, en salud, en educación. Y ahí está demostrando claramente que usar a la inversión como un instrumento potente puede tener resultados muy positivos. No deja de tener riesgos en cuanto a que es una economía que depende del gas natural, pero hasta ahora Bolivia ha usado a la inversión como uno de sus grandes instrumentos. Ecuador también y Colombia también. Y por cierto, en Panamá todas las inversiones del canal siguen teniendo un impacto muy positivo en su economía. Es el mismo caso que República Dominicana, que son los que encabezan la tabla.

Gerardo R. Valenzuela

Gerardo R. Valenzuela

FAL – Ahora, otro reto permanente de Latinoamérica es la desigualdad económica. Si bien es cierto que ha disminuido en los últimos años, lo ha hecho a tasas muy modestas. ¿Qué se puede hacer, sobre todo desde la CEPAL, para impulsar mejores tasas o en el peor de los casos para mantener esta tendencia?

AB – Yo creo que el gran tema que nosotros estamos proponiendo es decir cuáles son los instrumentos redistributivos. El instrumento redistributivo por excelencia es la política fiscal, es decir, que pague más el que más tiene, que se trate obviamente de una política fiscal progresiva y que sea sobre los impuestos sobre la renta o el patrimonio, y no necesariamente sobre el valor agregado, porque eso le pega a toda la sociedad parejo.

Entonces, una política fiscal creo que está en orden. Y eso requiere de un pacto social muy amplio, porque a veces el sector privado no quiere que haya mayores tributos y quiere preservar sus exenciones, por ejemplo. Tampoco quiere jugarse en función de la evasión. Creo que estos son elementos muy concretos que hay que llevar adelante. Eso requiere también el fortalecimiento de la institucionalidad, porque la gente y las empresas no quieren pagar impuestos porque no confían en las instituciones que van a administrar los recursos públicos. Por lo tanto, eso va asociado a un cambio institucional también muy profundo.

Además, yo diría que las políticas de gasto e inversión pública deben estar orientados y claramente dirigidos hacia sectores que te puedan dar productividad futura: infraestructura, telecomunicaciones y educación, sin lugar a dudas. Por cierto, esas transferencias condicionadas o programas sociales son importantes, porque generan una población que va saliendo de la pobreza y que va volviéndose en cierta forma un consumidor de bienes durables, lo cual también dinamiza a la economía. Por eso, nosotros decimos “igualar para crecer”.

FAL – “Igualar para crecer y crecer para igualar”. También otra de las cosas que han mencionado desde la CEPAL es que la política es la base para superar la desigualdad. En este contexto, ¿qué pasa cuando hay una pérdida de confianza tal en las instituciones del Estado? ¿En qué lugar queda la política al servicio público para permear estas desigualdades?

AB – Primero que nada, la política tiene que definirse como el locus en el cual te juegas por lo colectivo y por lo público. Entonces, se tiene que partir de la base de un fortalecimiento institucional. Yo creo que en México, por ejemplo, y en Latinoamérica se ha avanzado mucho en la construcción institucional. Pero falta, obviamente. Es un modelo para armar, o sea, hay mucho que hacer todavía en materia institucional.

Por ejemplo, se ha avanzado mucho en las instituciones macroeconómicas: los bancos centrales, las haciendas, etcétera. No obstante, hay que fortalecer obviamente las administraciones tributarias, darles más transparencia, más conexión con la sociedad para que el gobierno abierto, cosas de ese tipo. Son instrumentos que generan más confianza y más transparencia. Y fiscalización. Yo creo que hay otras instituciones que se deben fortalecer, sobre todo en el poder legislativo, porque son ellos los que tienen en sus manos la fiscalización del gasto o de la inversión.

Yo diría que tiene que haber una reconstrucción del equilibrio y de la ecuación entre el mercado, el Estado y la sociedad. En México es más común ver que los empresarios están cada día más preocupados y comprometidos por discutir temas como la transparencia, por ejemplo. Creo que los propios empresarios se dan cuenta de que la desigualdad conspira contra ellos mismos, porque por mucho que produzcan, si hay desigualdad y no hay ingreso, no habrá consumo ni dinamismo económico.

FAL – Por último, usted participó en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC hace algunos días y ahí se comentaron los retos de largo aliento para la región América Latina y el Caribe. En su opinión, ¿cuáles son los grandes desafíos para América Latina en los próximos años?

AB – Bueno, ahí se plantearon cinco, bueno seis en realidad, y nosotros obviamente desde la CEPAL concordamos plenamente con ello. Primero, la pobreza y la desigualdad. Es decir, cómo realmente erradicar la pobreza extrema en la próxima década. Y yo creo que sí se puede. Estamos hablando de 71 millones de personas. Debemos poder sacar a la gente de la pobreza extrema y la única cifra aceptable es cero. Ese para mí es el reto principal. En desigualdad tenemos que acortar la brecha y eso significa que no solamente se haga en materia de ingresos, sino también de logros educativos, acceso a tecnología o segregación urbana. Son ese tipo de elementos que van más allá, que tratan la multidimensionalidad social.

El segundo reto tiene que ver con tener una propuesta de financiamiento para el desarrollo. A ver, esta es una región que tiene recursos y reservas internacionales, ¿cómo creamos una base financiera regional que permita tener mecanismos de seguridad financiera? Por ejemplo, se puede potenciar el fondo latinoamericano de reservas para que sea una especie de fondo monetario para las economías menores. Pensar cómo lograr la banca del sur o la banca de desarrollo, asociarse a lo que están haciendo los BRICS y demás para tener una política de financiamiento a la infraestructura a la investigación, a la innovación. Se necesita que sea un financiamiento más colectivo quizás y nada de que cada país por separado. A lo mejor, se pueden hacer programas regionales de inversión más integrados.

El tercer desafío es ciencia y tecnología e innovación. Tenemos que subir nuestra inversión de 0.8% a 2% del PIB, por lo menos. Son dos puntos, la verdad en 10 años, no podemos no hacerlo. Tenemos que hacer más patentes, tenemos que meternos más de frente a la innovación tecnológica.

Gerardo R. Valenzuela

Gerardo R. Valenzuela

Cuarto, el tema ambiental y cambio climático. Esta es una región que tiene un enorme potencial, somos una región rica en recursos naturales, con un tercio del agua dulce, pero tenemos que saber utilizar esos recursos naturales para beneficio de la gente, ese es nuestro desafío. Y junto con ello, tener a su vez una estrategia para poder contrarrestar el cambio climático y vencer la vulnerabilidad climática de la región.

Movernos hacia ciudades más habitables, yo diría que ese es un cuarto desafío gigantesco. Estas ciudades que tenemos hoy que son grandes sumideros de todo, tenemos que convertirlas en productoras: productoras de energía, productoras de alimentos. Hacerlas más habitables, que se vayan más a los bienes públicos que privados, en fin, una opción de vida distinta de habitabilidad en general. Yo diría que podría establecerse un piso social universal que parta incluso de la base de un ingreso ciudadano, un ingreso mínimo al que toda la gente debería tener acceso. Creo que eso le daría una gran dignificación a la sociedad.

Y creo que el otro gran tema es la inversión, como ya lo he planteado aquí, es un tema central para construir capital, para que se dé una formación bruta de capital en la región.

Y el último tema para mí es la integración: cómo lograr que actuemos más colectivamente como región, cómo CELAC realmente necesita desarrollar acción colectiva en sectores claves, tanto en sectores productivos como en sectores sociales.

FAL – Crear una región más solidaria…

AB – Exactamente.

ELÍAS CAMHAJI y SERGIO E. LÓPEZ-ARAIZA son Productor Editorial y Community Manager de Foreign Affairs Latinoamérica, respectivamente. Sígalos en Twitter en @eliascamhaji, @selopab y @ForeignAffairsL.

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2 Responses to La encrucijada de América Latina

  1. […] Elías Camhaji y Sergio E. López Araiza, “La encrucijada de América Latina: Entrevista a Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL”, Foreign Affairs Latinoamérica (edición web), 18 de febrero de 2015, disponible en: http://revistafal.com/la-encrucijada-de-america-latina/ […]

  2. suscriptor193 dice:

    La visión tradicional de la CEPAL es responsable directa del atraso en Latinoamérica y veo que no cambia. A la luz de la historia del fracaso general que traemos desde la Colonia ya es tiempo que hicieran un ejercicio autocrítico y se dieran la oportunidad de repensar lo que más conviene hacer. No es con más “medicina milagro” (keynesianismo), pero a lo bestia, como podemos revertir la miseria. No es con el fortalecimiento del estado interventor y redistribuidor de la riqueza como se sale del hoyo depredador en el que vivimos. Son la naturaleza depredadora de nuestras instituciones y quienes gobiernan la causa fundamental del atraso y la desigualdad. Mantener las ilusiones del semiboom permanente es el mecanismo del autoengaño que les posibilita el saqueo y siempre será el elemento externo (la crisis) el culpable preferido; afuera (el mundo) y aquí (en Latinoamérica) se padece de los mismos males (Estados depredadores-sociedades dependientes) y son los mismos médicos (keinesianos), la misma medicina (medidas contracíclicas). ¿No vale la pena revisar nuestras premisas?

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