La reforma en marcha

10 abril, 2015 • Asuntos globales, Portada, Regiones, Reseñas • Vistas: 2243

Emoción y desconcierto en tiempos de Francisco

Editorial Stella Maris

Editorial Stella Maris

avatarDefault Fernando Zepeda

La reforma en marcha. Emoción y desconcierto en tiempos de Francisco, Andrés Beltramo Álvarez, Madrid, Stella Maris, 2015, 280 pp., €19.00.

Hace 10 años terminaba la larga agonía de Karol Wojtyla. El mundo recuerda particularmente su última aparición, aquella frustración en el balcón del Palacio Apostólico. Una década después, por ese mismo balcón se asoma el carisma y la sonrisa de Jorge Mario Bergoglio. Si Juan Pablo II es un ícono del siglo XX, Bergoglio lo será del nuestro. Un Papa del fin del mundo, con un impresionante poder de convocatoria, humilde y puntual al hablar, ése es Francisco. Por eso mismo es que el mundo lo ve como un gran reformador mientras admira al pontífice argentino con emoción y desconcierto. Es de esto que nos habla Andrés Beltramo. ¿Quién es Francisco y qué ha hecho en sus primeros 2 años de ministerio petrino para sorprender tanto al mundo?

Este corresponsal argentino en el Vaticano presenta a Francisco —a distintos ritmos y temporalidades— como la versión plena de Jorge Mario Bergoglio. El libro está lleno de momentos que durante 2 años han capturado la atención de la prensa y es acertadamente apuntalado por testimonios de colaboradores y conocidos del Papa. Así se va tejiendo el mosaico de la personalidad de Francisco.

Vale la pena resaltar algunos capítulos del libro por demás interesantes. En primer lugar, la Ciudad del Vaticano es un actor político internacional que, bajo el liderazgo del antes arzobispo bonaerense, ha adquirido una posición particular. La autoridad moral que proyecta Bergoglio dota a la Iglesia de Roma de una buena y refrescante dosis de poder suave. Beltramo plasma esto en uno de los capítulos del libro, lo que podríamos llamar la diplomacia bergogliana. El autor recuerda mediaciones e intervenciones diplomáticas claves que Francisco ha tenido, como la lograda entre Cuba y Estados Unidos. Al hacerlo, el periodista nos otorga acceso a las declaraciones de numerosos embajadores ante la Santa Sede, lo que ameniza sobresalientemente la lectura.

AP

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El segundo capítulo que quisiera rescatar es aquél que hace referencia a la relación de Francisco con el mundo de la comunicación. Vivimos la era de las redes sociales y la velocidad mediática. ¿Cómo es posible que un hombre de 78 años sin computadora ni celular pueda relacionarse de manera tan especial con los medios? ¿Cómo hace Bergoglio para llenar los portales de noticias, periódicos y blogs de declaraciones y actitudes suyas? ¿Qué hace Francisco para ser nombrado “el hombre del año” o para que lo conviertan en “Súper Papa” a través de grafitis pintados en Roma? Beltramo responde entre líneas estas y otras preguntas desde su buen análisis y ligereza al escribir. Es innegable, implica el autor, que Francisco ha cambiado la manera en que el mundo y, particularmente el mundo periodístico, observa a la Iglesia. Atrás queda la virtual inquisición mediática de los tiempos de Benedicto XVI, hoy son los medios los que deben seguirle el paso a Francisco.

Esta reforma mediática no es la única que ha traído el nuevo Papa a la barca de Pedro. En otros capítulos, así como en un artículo publicado en Foregin Affairs Latinoamérica con motivo del segundo aniversario del inicio del papado, Beltramo nos introduce al papel reformador de Francisco. ¿Qué sucede con el Instituto para las Obras de Religión, mejor conocido como el Banco Vaticano, capturado por la opacidad y corrupción? ¿Qué es el C-9 y cuál será el futuro de la burocracia vaticana? ¿Ha enfrentado Francisco el cáncer de los abusos sexuales? ¿Cuál es el papel del Papa en el Sínodo de los Obispos sobre la familia? ¿Qué opina sobre los divorciados vueltos a casar o las personas con tendencias homosexuales? ¿Cómo Francisco plasma su visión periférica en el Colegio Cardenalicio? Todo esto intenta responder Beltramo, pues sin duda Francisco posee una riqueza reformadora amplísima. Desde el principio, Francisco evoca al santo de Asís, aquél que buscó reconstruir la Iglesia. Sin embargo, quizás la “reforma” más importante de Francisco es la de su congruencia y su humildad, mismas que logra transmitir de manera clara. Beltramo advierte que no todos son pro Bergoglio. El Papa tiene detractores o, más bien, genera incomodidad y confusión en ciertos grupos.

Empero, Francisco seguirá siendo un personaje de época, seguirá emocionando y desconcertando con la “reforma en marcha”, como bien dice el título del libro de Beltramo. Es probable que dentro de algún tiempo tengamos en nuestras manos otra obra de Andrés Beltramo en el que rescate las siguientes hazañas de Francisco. A la espera de ese momento, es más que conveniente leer este texto. Todo aquél interesado en el papel del Papa como personaje político y mediático a nivel internacional, del papel que la Iglesia juega en el siglo XXI, del futuro de esta institución o de una gran lectura sobre el pastor latinoamericano puede acercarse sin miedo a Reforma en marcha. Eso sí, en tiempos de Francisco, acérquense con emoción y desconcierto.

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