Soluciones locales a problemas binacionales

1 julio, 2014 • Artículos, Norteamérica, Portada, Sin categoría • Vistas: 1729

Los mecanismos de cooperación en la frontera norte

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Julio 2014

Cuando llegué a la frontera El Paso-Juárez en 2000, mi primer encuentro con la línea divisoria fue, entre otras cosas, observar a decenas de personas  —en su gran mayoría migrantes— que solicitaban apoyo económico en uno de los puentes internacionales que unen al estado mexicano de Chihuahua con su contraparte Texas en Estados Unidos.

El tiempo de cruce era de aproximadamente 35 a 40 minutos en automóvil; la revisión de documentos y preguntas de rutina eran relativamente sencillas por parte del oficial de migración, del entonces Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos. El cambio en la política de ingreso al país vecino se dio un año después cuando sucedió el atentado del 11-S, y con ello el surgimiento del Departamento de Seguridad Nacional.

EFE

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A partir de esa fecha, la sociedad fronteriza transformó su dinámica, pero lo que se mantuvo constante fue la migración desde diversos estados de México. Para los migrantes el atentado se redujo a escenas de horror en la televisión, sin embargo su realidad los obligó a continuar desplazándose al norte, en donde el primer límite es la frontera.

La escena no ha cambiado mucho. A esa geografía llegan miles de personas en busca de la oportunidad de poder ingresar a los Estados Unidos, ya sea con o sin documentos migratorios, para lograr diversas metas, por ejemplo un empleo seguro y bien remunerado, o lo mismo trabajar y ahorrar para abrir un negocio que los convierta en empresarios.

Sin embargo, a partir de 2007, el intento de cruce documentado por cuestiones de seguridad personal empezó a hacerse más notorio. En otros casos, muchas personas intentaron cruzar para lograr una reunificación familiar, un apartado en donde se observan cientos de mujeres y menores de edad que desde años anteriores se quedaron solos en los lugares de expulsión. Las implicaciones de este fenómeno perpetúan núcleos sociales disueltos que se establecieron por primera vez con el Programa Bracero, cuando las cabezas de familia emigraron a Estados Unidos por cuestiones laborales y, en consecuencia, las familias se desarticularon.

AP

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En la mayoría de los casos observé que las jefas de familia, al llegar a la frontera, procedentes de los estados del sur de México, se emplearon en maquiladoras. Por su parte, niños y adolescentes, en el mejor de los casos, asistieron a la escuela y su vida trascurrió en hogares en que los padres trabajaban hasta 18 horas continuas para proveer sustento a sus hijos.

Estos fenómenos sociales para muchos son ajenos ya que su realidad se vive desde el interior de México, en ciudades capitales en las cuales la migración se confunde entre sus habitantes. No es el caso de la frontera, donde con claridad se detecta quién es “fuereño”. El mundo que se desarrolla en los límites de ambos países camina de forma distinta al resto del país. Tiene su propio lenguaje y costumbres, y conoce de primera mano el fenómeno migratorio.

De 2000 a 2006, tuve la oportunidad de participar directamente en diversos grupos de trabajo que integraban temas tales como seguridad, desarrollo social, comunitario y económico, todo en el marco del Mecanismo de Enlace Fronterizo, auspiciado por los gobiernos de ambos países y liderado tanto por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México como por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

SRE

SRE

El Mecanismo de Enlace Fronterizo se creó a lo largo de la frontera para atender las necesidades y problemáticas particulares, y está conformado por autoridades de ambos países a nivel federal, estatal y local. El objetivo de este programa es promover la coordinación de acciones entre las tres esferas de gobierno de ambos países y asegurar que los asuntos locales en cada punto fronterizo se aborden desde la perspectiva de quienes, al radicar en la frontera, tienen la mejor perspectiva de los problemas. Este esquema permite que las propias comunidades fronterizas influyan directamente en las políticas públicas federales sobre sus asuntos.

En ese sentido, me refiero al Mecanismo de Enlace Fronterizo como una herramienta de trabajo positiva a nivel bilateral en la administración pública. Si bien el programa fue suspendido por diversos factores, este se volvió a relanzar en 2013 al identificarse como un instrumento de ayuda y que, dicho sea de paso, dejó un vacío en la comunicación transfronteriza.

Gobierno de Nuevo León

Gobierno de Nuevo León

Los resultados de este mecanismo son importantes a la luz de lo que actualmente ocurre con la migración contenida en ambos lados de la frontera, lo mismo quien busca cruzar del lado mexicano, como los que están detenidos por las autoridades migratorias estadounidenses.

En mi experiencia, mediante el Mecanismo de Enlace Fronterizo se lograron cambios reales. Por ejemplo, a Ciudad Juárez llegó el programa D.A.R.E., bautizado en México como Educación Preventiva Contra el Consumo de Drogas, mismo que se implementó tanto en escuelas secundarias como en bachilleratos. Además, se promovieron eventos culturales gratuitos por parte del Consulado General de México en El Paso y del Consulado General de Estados Unidos en Ciudad Juárez para esparcimiento y convivencia social; se impulsó la participación de las cámaras de comercio de ambos lados de la frontera para atraer la inversión extranjera y crear empleos, y también se incrementó el intercambio educativo. Algo de lo más destacado fue remover a los vendedores ambulantes de los cruces internacionales tras accidentes con peatones. Algo cotidiano que se vuelve, incluso, normal para la vida fronteriza, pero no lo es en materia de legislaciones federal.

Notimex

Notimex

Gracias al Mecanismo de Enlace Fronterizo se logra no solo resolver lo inmediato, también se emiten recomendaciones positivas para impactar en el largo plazo la vida y desarrollo de los lugares en los cuales se origina la migración. Hay que recordar que el mecanismo es coordinado por los consulados generales en las regiones fronterizas, quienes reciben la información directa de los migrantes.

A nivel regional, el Mecanismo de Enlace Fronterizo sugiere la construcción de escuelas y lugares de recreo para procurar la integración familiar, la promoción de la inversión directa y generación de empleos a nivel local, el intercambio académico y, por supuesto, la elaboración de campañas de prevención para evitar el cruce indocumentado y la contratación de traficantes de personas. Estos son solo algunos ejemplos.

Excelsior / Juan Manuel Reyes Cruz

Excelsior / Juan Manuel Reyes Cruz

En lo federal, existen propuestas de largo alcance contenidas en la Declaración del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y del Gobierno de los Estados Unidos de América sobre la Administración de la Frontera del Siglo XXI, publicada el 19 de mayo de 2010.

En ambos casos, los mecanismos de cooperación regional bilateral están ahí para ser ejecutados por México y Estados Unidos. En la medida que impere la buena voluntad política de ambos lados de la frontera, de un lado para lograr una reforma migratoria y del otro para continuar esfuerzos que desciendan los niveles de migración, toda la región de Norteamérica y por ende Centroamérica, se verán favorecidos con resultados de largo alcance que no atiendan a lo inmediato, sino que ofrezcan una solución de raíz y concienticen a los países sobre la responsabilidad de hacer que los recursos humanos se queden a invertir en sus lugares de origen.

SOCORRO CÓRDOVA es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México y cursó la maestría en Estudios Latinoamericanos y de Frontera por la New Mexico State University. Fungió como analista de medios de información internacionales en la Presidencia de la República. Fue vocera del Consulado General de México en El Paso, y Cónsul de Prensa para la Red Consular de México en Arizona. Actualmente es Directora Ejecutiva de la agencia de comunicación Cordova  Partners en Phoenix, Arizona.

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