Adolescentes virtuales

30 agosto, 2018 • Artículos, Asuntos globales, FEG Anáhuac, Portada • Vistas: 1517

El ciberacoso como una nueva realidad mundial

El Confidencial

Laura Coronado Contreras

Agosto 2018

Una colaboración de la Facultad de Estudios Globales de la Universidad Anáhuac México

Con 3000 millones de usuarios de redes sociales en todo el mundo, el poder de las mismas es innegable. No obstante, al encontrarnos frente a un metaespacio en constante cambio, los riesgos de su poca o nula regulación son latentes y ―aún más peligrosos― cuando se trata de los cibernautas más jóvenes.

Tan solo en Latinoamérica, la organización no gubernamental Acoso Sin Fronteras reportó en 2016 más de 14 000 casos. Dicha cifra es sumamente significativa ya que implica que uno de cada tres casos de acoso escolar se basa en las nuevas tecnologías de la información. Países como Argentina y México son quienes arrojan mayor número de personas afectadas, pero la región entera adolece de legislación efectiva, por lo que también en Chile, Costa Rica, Honduras, Perú y Uruguay, las estadísticas van en aumento. Ello, sin duda, refleja una arista poco analizada de las implicaciones de la era digital en la actualidad: según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, una tercera parte de los jóvenes mexicanos sufren ciberacoso.

Comparto, luego existo

La “identidad digital” se ha convertido en una de las preocupaciones más relevantes para la juventud, lo cual resulta lógico ya que se encuentran en una etapa de búsqueda tanto por crear su propia personalidad como por satisfacer su necesidad por pertenecer a ciertos grupos o “sentirse populares”. ¿Cómo contrarrestar esta obsesión por los “me gusta” si es noticia que un personaje público como Kylie Jenner rompe el récord de “me gusta” en Instagram en 24 horas con 13 millones, superando los 11 millones que ostentaba el futbolista Cristiano Ronaldo? La vida personal de las celebridades se ha convertido en una obsesión desde hace tiempo, pero la posibilidad de compartir la vida propia en internet dispara esa tendencia a niveles nunca antes vistos.

Uno de cada tres casos de acoso escolar se basa en las nuevas tecnologías de la información.

Por ejemplo, hoy se están desarrollando granjas de me gusta, es decir, prestadores de servicios dedicados de manera sistemática ―y poco ética― a compartir, difundir y abultar los me gusta de usuarios que van desde políticos o empresarios hasta personas comunes que desean mostrar una imagen exitosa o aceptada no solo por sus amigos. La generación de los me gusta a granel desvirtúa preocupantemente las virtudes del ciberespacio: una comunidad democrática en donde ahora no se sabe si los comentarios positivos de una marca o servicio son reales y si presuntamente las personas “más populares” no están artificialmente modificando la percepción que los jóvenes seguidores reciben. Según cifras de Facebook, alrededor de 60 millones de perfiles son falsos: su influencia en elecciones, en la difusión de noticias falsas o en comentarios favorables o negativos de ciertos productos o, inclusive, personas, será un problema real para la generación de millenialls.

¿Los jóvenes cuentan con las herramientas para discernir o diferenciar entre lo real y lo virtual en la búsqueda de su identidad? En 2014, Instagram eliminó 18 millones de cuentas consideradas como spam dedicadas a seguir a famosos como Justin Bieber, Ariana Grande, Kim Kardashian, Rihanna y Selena Gómez, pero el fenómeno no ha disminuido y, por el contrario, ante la falta de legislación, es un negocio redituable.

Los llamados “retos virales” que consisten en absurdos, como ingerir jabón para máquinas lavaplatos o bailar junto a un auto en movimiento, son detonadores para conductas peligrosas e, incluso, el reclutamiento para sectas, organizaciones criminales y terroristas. Al no existir filtros para lo que sucede en el ciberespacio, nos encontramos en una comunidad ―una verdadera polis― pero, a su vez, en un espacio donde personas con baja autoestima, problemas psicológicos o con tendencias destructivas pueden acceder a contenidos que pueden exponerlos a riesgos innecesarios o poner en peligro a su comunidad. No obstante, dicho fenómeno no es la única situación a estudiar: los comentarios ofensivos, burlones y denigrantes al no participar adecuadamente en un reto o mostrar una imagen no tan favorecedora en una selfie, no se hacen esperar y su escala de agresividad ha aumentado significativamente gracias al relativo anonimato que brinda la tecnología.

Los nuevos líderes de opinión: los youtubers

Tras prácticamente un siglo de que Andrew Carnegie señalara que “ningún hombre será un gran líder si quiere hacerlo todo él mismo u obtener todo el mérito para sí mismo por hacerlo”, el mundo pareciera que se basa ahora en el individualismo exacerbado en las redes sociales y en donde un adolescente puede ser capaz de todo con tal de ser el primero en compartirlo de manera virtual. Incluso, más allá de la popularidad, se ha convertido en un verdadero negocio. Por ejemplo, JuanPa Zurita, un famoso youtuber mexicano, obtiene ingresos de alrededor de 61 000 dólares mensuales por sus actividades en redes sociales.

Los llamados “retos virales” son detonadores para conductas peligrosas e, incluso, el reclutamiento para sectas, organizaciones criminales y terroristas.

¿Qué sucede si un youtuber o influencer solicita a sus seguidores que “troleen” (molestar virtualmente) a alguien? Según la firma internacional de tecnología Kaspersky, se han detectado diversas formas de ciberacoso que van más allá del acoso propiamente dicho; es decir, existen modalidades diferentes de las ofensas constantes encaminadas a dañar la autoestima y la seguridad física o emocional del afectado. Es así que podemos ver conductas de exclusión considerándolo como un acto deliberado de no etiquetar o invitar a conversaciones en línea a una persona en específico creándole dificultades en su comunidad; el poner en evidencia al publicar información sensible o vergonzosa sin consentimiento del acosado; el contacto con fines sexuales amenazando generalmente a un menor de edad; el fraping, que no es más que una suplantación de identidad para humillar a una persona por medio de supuestas publicaciones de su persona, o bien, la publicación de videos u otros materiales invitando a comentar negativamente sobre ellos.

Lo que no quiere oír un adolescente: libertad con responsabilidad

Una de las dificultades de la era digital es que el contenido, una vez publicado, ya no pertenece a los cibernautas sino a empresas trasnacionales y, aunque decidan eliminar alguna imagen o idea, seguirá existiendo en la “nube” y podrán ser sujetas a difusión según los criterios de sus propietarios. A pesar de que existen compromisos por parte de la mayoría de las plataformas de redes sociales encaminados a la protección de los datos personales. Por ejemplo, las búsquedas que realiza un ciberciudadano crean perfiles de preferencias, consumo y contenidos para que empresas puedan hacerle llegar información a los usuarios. ¿Hasta qué punto es ética y jurídicamente válido? El debate está latente y su uso para distorsionar lo que sucede en redes sociales es impresionante.

Milan Kundera ha expresado que “la persona que pierde su intimidad, lo pierde todo” pero en estos últimos años, una imagen o noticia puede ser del conocimiento de un gran número de personas en cuestión de segundos. Cómo podrá ser regulada la esfera que protege la intimidad y la vida privada y cómo se podría, en determinados supuestos, resarcir el daño causado, son de las grandes inquietudes que se presentan tras la revolución tecnológica actual. Sobre todo si ya no solo se reduce al mundo de las figuras públicas, pues cada vez son más los que buscan notoriedad.

LAURA CORONADO CONTRERAS es investigadora adscrita al Centro Anáhuac de Investigación en Relaciones Internacionales. Es doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Derecho por la Universidad Anáhuac. Es catedrática de la Facultad de Estudios Globales de la Universidad Anáhuac, miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y autora de La regulación global del Ciberespacio y Manual de Derecho Internacional Privado: casos prácticos. Sígala en Twitter en @soylaucoronado.

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One Response to Adolescentes virtuales

  1. Tomás Vicente Alcázar Nemegui dice:

    Gracias por su valiosa información

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