La diversidad no impide tener objetivos compartidos

1 febrero, 2014 • Entrevistas, Latinoamérica, Portada, Sin categoría • Vistas: 993

Entrevista a Vanessa Rubio Márquez, subsecretaria para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. 

 Juan Ernesto Trejo

Febrero 2014

Guadalupe González describe a América Latina en “La política exterior de México. Metas y obstáculos” como un lugar en donde hay crecimiento económico y diversidad de proyectos y liderazgos, pero también es una zona en donde las relaciones de poder han cambiado, y sobre todo con respecto a la manera de actuar ante Estados Unidos. Para ella, el statu quo latinoamericano es el idóneo para fortalecer la presencia de México en la región.

Sin embargo, señala algunos obstáculos como la falta de definición entre los líderes políticos mexicanos en cuanto a lo que el país debe aspirar: ¿México debe ser el líder inevitable, actuar en espacios subregionales o construir la relación desde los foros multilaterales? ¿Qué hacer?

Para responder a estas preguntas, Juan Ernesto Trejo presenta para Foreign Affairs Latinoamérica, en el marco de la cumbre de Cartagena de la Alianza del Pacífico, la #EntrevistaFAL con Vanessa Rubio Márquez, subsecretaria para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, quien también es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestra en Ciencias por la London School of Economics y coautora de “Networks of influence?” de Oxford University Press. Siga en Twitter a Vanessa Rubio Márquez en @VRubioMarquez y a Juan Ernesto Trejo en @juanernestotg.

Foreign Affairs Latinoamérica – ¿Qué veremos en Cartagena con la firma del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco?

Vanessa Rubio Márquez – Veremos la culminación de uno de los grandes objetivos de la Alianza del Pacífico que es el libre comercio. Se fijaron metas muy ambiciosas. Los cuatro países ya tienen acuerdos de libre comercio entre sí, pero decidieron ir más allá con un acuerdo comercial entre los cuatro miembros actuales. Lo que veremos será el cierre de las negociaciones comerciales, donde el 92% de los productos quedan libres de aranceles de manera inmediata con la firma del protocolo, y el resto quedan para el mediano y largo plazo, donde sólo el 1% quedará para el largo plazo. Para esto, tanto el plazo como los rubros se encuentran fijados, por lo que se tiene una total certidumbre de lo que implica la agenda de libre comercio. Ese es el gran hito de la alianza, que si bien no solo de eso se compone y hay otros temas en el bagaje de la cooperación, es en lo que se han abocado los países durante la negociación de los últimos meses.

FAL – En términos diplomáticos, ¿cómo será el proceso de embajadas comunes? Ya funcionan algunas en el mundo, como la de Ghana. ¿Cómo lo hacen? También, ¿cómo serán las visas Alianza del Pacífico?

VRM – Aquí es importante destacar que no son embajadas comunes, sino compartidas. No hay política exterior común entre los cuatro países. Hay una sede compartida y lo que estamos tratado de buscar son sinergias en donde uno de la Alianza tenga espacio que pueda ser compartido por los otros miembros. Y no forzosamente los cuatro países. También puede darse el caso en el que sólo tres o dos compartan embajada. Por ejemplo, en Singapur, México tiene oficina y representación, pero no Colombia, por lo que nosotros estamos ofreciendo la sede para que esta pueda tener su representación. Hay muchas mezclas y de lo que se trata es buscar sinergias para que los cuatro países tengan posibilidad de tener una representación en donde algún otro ya esté representado.

En cuanto al tema de visas, uno de los objetivos de la Alianza del Pacífico es la libre movilidad de personas. Por ejemplo, se eliminaron las visas de México a nacionales de Colombia y Perú. Esto generó 85% de más viajeros de estas nacionalidades a México. Es un resultado muy pragmático de más turismo para el país. Asimismo, Perú eliminó las visas de negocios para las personas de los otros tres países. Entonces, ya tenemos libre movilidad de turistas y de personas de negocios entre los cuatro miembros. Otro resultado tangible. Otra cosa que vamos a anunciar en Cartagena con el tema de las visas es que se van a generar unas específicamente para estudiantes que puedan estudiar y trabajar al mismo tiempo en los cuatro países.

También, además de las embajadas, tenemos oficinas comerciales de promoción conjunta. Otra dinámica que tiene que ver con espacios comunes de promoción y presencia.

Jesús Flores

FAL – En cuanto al libre movimiento de personas, ¿podrán los cuatro países de la Alianza llegar a tener el esquema de movilidad de la Unión Europea o es algo que solo beneficiará a las personas de negocios y estudiantes, por ejemplo?

VRM – Creo que son diferentes etapas y diferentes grados. El compromiso y la filosofía es la libre movilidad de personas. Ahora, para llegar a ello se va paso a paso. El primero para nosotros fue quitar las visas de turistas, el segundo fue eliminar las de personas de negocios y el tercero va a ser que los estudiantes puedan trabajar y estudiar. El próximo paso que tendremos que dar será tener la visa de la Alianza del Pacífico, aunque eso aún está en proceso porque se requiere de un trabajo, que ya estamos haciendo, de compartir información de carácter consular y en materia de seguridad. Eso es lo que vendrá más adelante.

FAL – ¿De qué manera una alianza internacional de este tipo puede fomentar el combate a la desigualdad socioeconómica y la inclusión social?

VRM – El objetivo fundamental de esta alianza es la libre movilidad de personas, bienes, capitales, servicios y de la cooperación para generar empleos, bienestar, mejores oportunidades y desarrollo. Hay principios y acciones muy concretas: la Alianza del Pacífico recibe más del 40% de la IED de Latinoamérica, representa el 36% de su PIB, digamos, es un bloque de países muy representativo en la región que lo que pretende es, con base en estas medidas, tener resultados concretos como la generación de empleos, bienestar y prosperidad.

FAL – ¿Cuáles son las desventajas y los retos claros de la Alianza?

VRM – ¿Desventajas? Ninguna ¿Retos? Hay muchos. Creo que uno de los principales será lo referente al intercambio de la información en materia de temas consulares que generen mayor movilidad de personas en el futuro. Otro reto fuerte es el incremento del comercio interregional y generar cadenas productivas de valor entre PyMES, que es algo en lo que ya se trabaja, por ejemplo, en el fondo de cooperación. Este fondo tiene dos ejes fundamentales: el tema del cambio climático y el de las PyMES. Si uno compara a Latinoamérica con el Caribe se dará cuenta que el comercio interregional es menor al 20%, y en el caso de la Unión Europea es 63%, entonces esto nos demuestra lo mucho que tenemos que hacer para que nuestros países se integren en cadenas productivas y con ello se genere mayor comercio interregional. Otro gran reto es el tema de los observadores. Ahorita, en la reunión de Cartagena, llegaremos a 30 observadores muy diferentes y de muchas latitudes, pues a uno le interesa más el tema de cooperación, a otro el de movilidad de personas o a otro el comercial. Por ello, el reto aquí será cómo la Alianza del Pacífico va a interactuar con estos observadores que tienen intereses tan diferentes en esta alianza.

A pesar de los retos, la Alianza del Pacífico tiene resultados muy contundentes y pragmáticos en el corto plazo. La Alianza es un foro sumamente pragmático, incluyente y abierto. Sus integrantes tienen diferentes pertenencias: hay unos que son miembros de la Comunidad Andina de Naciones, del Mercosur, del Unasur, del TLCAN, algunos compartimos membresía en la Asociación de Estados del Caribe o en el Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla. Ante todo esto, la Alianza surge como un mecanismo adicional con una membresía determinada, lo que es muy abierto a que existan otros procesos de integración con los que se contribuya a tener una América Latina más unida, dialogante y que tienda a más fuentes.

Jesús Flores

FAL – Muchos académicos, como la doctora Natalia Saltalamacchia, se preguntan ¿En qué sentido nos están preparando, dentro de las cadenas de valor o producción, para ver hacia Asia? Explícitamente, ¿en qué sentido este esquema de integración económica está vinculado con el Pacífico? Se dice retóricamente que ayudará a mejorar las exportaciones de sus miembros al Pacífico y que también atraerá inversión extranjera asiática a sus miembros, pero aún no se explica cómo se operarán estos efectos.

VRM – En la carta constitutiva, el acuerdo marco que da origen a la Alianza del Pacífico dice que algo que se va a buscar en específico es la vinculación con esta zona, lo que no es excluyente de las demás, pero es un acento en particular. Ya tenemos a varios observadores de esa zona como Australia, China, Japón, Nueva Zelandia y ahora tendremos a Singapur. Va a haber el diálogo bilateral entre la Alianza y estos países, y la posibilidad de generar esquemas en materias de comercio, inversión, cooperación y PyMES. También, a partir de este año ya tendremos un diálogo entre la ASEAN y la Alianza del Pacífico para explorar una agenda conjunta de prioridades estratégicas en donde vamos empezar a trabajar. Tenemos que ir paso a paso. Ya firmaremos este compromiso de libre comercio en Cartagena y con esto tendremos posibilidad de darnos espacio para ver la forma en la que vamos a interactuar con los países de la región Asia-Pacífico. Todo esto generará un diálogo en lo bilateral y lo multilateral. Además, México tendrá este año la presidencia pro témpore de la Alianza del Pacífico y nos tocará organizar la próxima cumbre que será a mediados de 2014 en Punta Mita. Justo esta será una buena oportunidad para comenzar a desarrollar el diálogo con los países de la ASEAN. Eso sí, esto nos va a llevar a un proceso en donde no será ni la primera ni la única vez que lo haremos.

FAL – Es claro el problema de la distancia entre los miembros de la Alianza del Pacífico para la formación de cadenas de valor o productividad, no hay la infraestructura y conectividad necesaria. Además, no queda del todo claro el beneficio comercial que México tendrá, puesto que ya es un gran país exportador de manufacturas de mediano y alto valor. Aunque ya se ha dicho que esta es una alianza comercial, ¿todo lo anterior no nos puede llevar a pensar que sí se trata de una estrategia geopolítica o ideológica?

VRM – No. La Alianza del Pacífico es un proceso sumamente pragmático en el que sin duda compartimos principios, pero que no está ideologizado. Somos un grupo de países que comparten valores y principios como la libertad, y la libertad expresada en la libre movilidad de personas, bienes, capitales, servicios y cooperación. En ningún momento en la Alianza se discuten temas de posición política ni se tiene un mecanismo de consulta sobre temas políticos, es de carácter económico y de cooperación con un alto sentido pragmático. No estamos confrontados a nada ni opuestos a nada. No existimos en contraposición a nada, lo hacemos porque tenemos una naturaleza y objetivos propios, así como ideales compartidos. Además, damos la bienvenida a que existan otras organizaciones regionales y subregionales con las que estamos abiertos a interactuar.

En la parte de comercio, si algo se ha demostrado en los últimos años es que la apertura de comercio y la desconcentración de este y de la inversión te permiten mayores márgenes de maniobra, de mercados y posibilidades para las empresas. Ahora, habrá empresas mexicanas que serán más competitivas en Chile o Colombia que lo que son en otros mercados. Lo que le corresponde al Estado es abrir esos espacios para que las empresas mexicanas de todos los tamaños tengan la posibilidad de ser competitivas. Hay un ejemplo muy claro que es la industria cosmética, esta ha sido en los cuatro países la más avanzada en materia de liberalización y de búsqueda de mercados, y ha sido un ejemplo muy claro de cómo los cuatro países de esta alianza pueden mejorar cadenas productivas y cadenas de valor entre sí mismos. No estamos compitiendo con nada y mientras más mercados se abran y más oportunidades haya para las empresas, qué mejor.

El tema de la distancia, en el mundo actual, es relativo. Más bien de lo que se trata es ser eficientes. Con eficiencia las distancias se acortan.

Jesús Flores

FAL – ¿Qué nos podría decir Vanessa Rubio acerca de las divergencias en los modelos económicos de Latinoamérica?

VRM – Hay diferencias en los sistemas políticos, en las instituciones, en las filosofías de los gobiernos, pero creo que estas diferencias nos dan un espacio de diversidad que debe valorarse. Tenemos vínculos históricos comunes; un bagaje que hay que aprovechar. En la mayoría de los países de la región se habla español. Compartimos cultura similar: indigenista con raíces que se han mestizado. También, sin duda tenemos diferencias, pero esta pluralidad debe ser una fortaleza que nos permita que organismos como estos, la CELAC o todos los que mencioné anteriormente puedan tender puentes entre los diferentes países y aprovechar las virtudes de la diversidad, siendo capaces de dialogar, de entender al otro y de llegar a acuerdos. En la propia Alianza del Pacífico hay países que son miembros del Mercosur o de la Comunidad Andina de Naciones, o nosotros, que tenemos el TLCAN o el tratado de libre comercio con la Unión Europea. Y todo eso no nos impide tener una Alianza del Pacífico en donde tengamos un espacio de coincidencias. Ya es momento de que en América Latina dejemos de pensar en que las diferencias nos dividen. Creo que la diversidad es un valor y este debe ayudar a abonar en el diálogo y a encontrar coincidencias de cómo podemos cooperar. Todos queremos tener mejores empleos, mayor clase media, más oportunidades para las poblaciones y combatir el hambre y la pobreza. Tenemos objetivos comunes. Es más lo que nos une que lo que nos separa. Por ello debemos ahondar en los mecanismos de cooperación y diálogo para lograr objetivos comunes, y eso es algo completamente escible.

FAL – Aunque ha habido un papel muy importante de los empresarios, podría pensarse que el modelo de integración de la Alianza del Pacífico está basado en un sistema de diplomacia presidencial ejecutado en las distintas cumbres, ¿esto no podría poner en peligro la integración cuando algún presidente llegara a irse al terminar su período de gestión?

VRM – No coincido con que esto haya sido liderado solo por los presidentes, aunque su papel sí ha sido fundamental. Además, no habido una sola cumbre en la que no se reúna el Consejo Económico de la Alianza del Pacífico (CEAP). En Cartagena, habrá una reunión, independiente a la de los mandatarios, de la CEAP. Todo el tiempo ha estado de la mano el sector empresarial. El trabajo de los presidentes ha sido muy importante al igual que su voluntad política pero siempre ha estado de la mano del sector empresarial, que también ha estado presente en todo el proceso y más en las cumbres.

Ahora, creo que también para eso sirven los amarres institucionales y los compromisos de los países. Por eso se firma un instrumento jurídicamente vinculante para los cuatro países. No importará quién esté en el gobierno de Chile, Colombia, México o Perú, pues ya hay un marco institucional, un acuerdo que da origen a la Alianza, un documento que implica los compromisos comerciales, van a tener otro que implica el fondo de cooperación. Entonces, se cuenta con una serie de amarres institucionales como los que suceden en la Unión Europea o en América del Norte que trascienden a las presidencias de los países.

Ahora, va a haber cambios. En la reunión de la CELAC, en La Habana, fueron el presidente en funciones y la presidenta electa de Chile, quien señaló la importancia que tiene la Alianza del Pacífico para su país. Creo que si esta alianza sigue siendo pragmática y exitosa, no va a haber ningún líder que no esté de acuerdo en continuarla, profundizarla y darle prioridad.

* Fotografías por Jesús Flores

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