Renovarse o morir

24 febrero, 2015 • Entrevistas, Portada • Vistas: 2409

Entrevista a Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana.

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Febrero 2014

En los últimos 20 años el mundo ha cambiado y el espacio iberoamericano no ha sido ajeno a estos cambios. Por esto es necesaria una renovación de la cooperación iberoamericana y sus implicaciones sobre el funcionamiento, organización y financiamiento de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), de la que está a cargo desde abril de 2014 Rebeca Grynspan, economista y Exvicepresidenta de Costa Rica. Durante su estancia en México, previo la XXIV Cumbre Iberoamericana celebrada en Veracruz, Rebeca Grynspan se entrevistó con Rina Mussali en el programa Vértice Internacional del Canal del Congreso de México para dialogar sobre el futuro del espacio iberoamericano. Foreign Affairs Latinoamérica agradece al Canal del Congreso por el uso de este texto para su publicación. Sígala en Twitter en @RGrynspan.

Rina Mussali Galante – La Conferencia Iberoamericana comparte intereses comunes y una institucionalidad entre la península ibérica y los países latinoamericanos. Hay Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, Reuniones de Ministros, Foros Iberoamericanos, programas de cooperación y hasta organismos internacionales especializados. ¿Cómo pasar de una Conferencia a la construcción de una Comunidad Iberoamericana?

Rebeca Grynspan – Me da un gran gusto que lo plantees de esa manera, porque he dicho que parte de llamar a la Cumbre de Veracruz “la Cumbre de la Renovación”, es precisamente dar ese paso. Hoy Latinoamérica es una región muy distinta a la que era en 1991: ha cuadruplicado su PIB, ha bajado la pobreza y la desigualdad, se ha empoderado en los temas de discusión mundial. Además, es una región que demanda una relación más simétrica y horizontal con la península ibérica. Por eso hemos dicho que ahora corresponde pasar de Conferencia a Comunidad. Es necesario crear una comunidad no de dos regiones, sino de veintidós países que entre ellos se relacionen con solidaridad, respeto y en un espacio mucho más horizontal y simétrico.

RMG – Mucho se ha debatido sobre la necesidad de renovar el espacio iberoamericano. Algunas voces identifican signos de debilidad y otras visos de fragmentación al interior de la familia iberoamericana, cuestionamientos que han sido recogidos por el Informe Lagos. ¿Cómo reinventar el presente y el futuro de Iberoamérica frente a otros espacios de diálogo?

RG – El aporte del Informe Lagos ha sido fundamental. Hubo un mandato de renovación desde Cádiz, que fue cuando se conformó esta comisión, y el trabajo que hicieron el expresidente chileno Ricardo Lagos, la excanciller mexicana Patricia Espinosa y don Enrique Iglesias ha sido fenomenal. Nos hemos basado mucho en la entrega de ese documento, muchas ideas para la renovación.

Considero que la renovación es necesaria por buenas razones. La gente siempre plantea las renovaciones como si estuvieran respondiendo a un mal y no a un bien. Creo que en este caso responden a un bien.

Ahora, se habla mucho de la fragmentación y de si Latinoamérica está fragmentada. Tenemos que acostumbrarnos a que estamos en una región muy plural y diversa. Esta no es una región homogénea, hay distintas apuestas para el desarrollo de los países y por lo tanto, creo que tenemos que considerar eso en la realidad en la que vamos a vivir de aquí en adelante. Siempre hago esta comparación con Europa, porque en Europa se habla de pluralidad, no de fragmentación. ¿Por qué se habla de pluralidad? Porque han encontrado una manera de dialogar sobre sus propias diferencias. Creo que lo mismo pasa y pasará en nuestra Iberoamérica, en nuestra América Latina.

185 mussali-grynspan FOTO 02 (Cortesía Canal del Congreso de Mexico)

Cortesía Canal del Congreso de Mexico

RMG – Esto es interesante porque se celebró en Chile un foro que busca la convergencia entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico, dos apuestas geopolíticas y económicas encontradas que deben tocarse por el tema común de la integración regional.

RG – Celebré enormemente esa reunión y la que hubo anteriormente en Colombia. Le voy a hacer una confesión: yo que he sido tan latinoamericanista e integracionista en la región, considero que mi generación —que estábamos tan comprometidos con eso— no entregamos al final el producto de la integración económica latinoamericana y es una tarea pendiente de la región. Por lo tanto, el que la Alianza del Pacífico y el Mercosur estén dialogando para una articulación entre esas dos apuestas, que no son antagónicas sino complementarias, lo veo con una gran alegría y celebro esa reunión, ese diálogo y espero que puedan promover una mayor integración económica en la región.

El potencial para ello es enorme. El último dato que tengo del comercio total entre los países latinoamericanos es sumamente bajo, es del 19%. Imaginémonos el potencial de crecimiento y dinamismo que tenemos en la región mirando al futuro, una región que además está sufriendo una desaceleración por lo que está pasando en el mundo, por tanto el potencial ahí es enorme, ojalá lo sepamos aprovechar esta vez.

RMG – En los últimos 20 años el mundo ha cambiado y el espacio iberoamericano no ha sido la excepción. Hace 2 décadas Latinoamérica sufría de crecimiento cero y de la década pérdida. ¿Ahora son los países ibéricos los que deben voltear a ver a sus pares latinoamericanos tras la crisis económica en la eurozona? ¿Se han invertido los papeles?

RG – Estoy convencida de eso, precisamente cuando hablábamos de pasar de ser Conferencia a Comunidad y de tener relaciones más simétricas y horizontales. Eso responde a una realidad en la que tenemos que dejar atrás la idea de que puede haber proyectos verticales y hegemónicos dentro de la región.

Esa mayor horizontalidad parte de que los dos tenemos que aprender de cada uno y de nuestra experiencia. No tengo duda que hay una serie de experiencias latinoamericanas que pueden ser de gran valor para los países de la península ibérica. De igual manera, Andorra, España y Portugal serán fuente de inspiración para muchas de las cosas que hacemos en la región latinoamericana, inclusive en el tema económico, porque hay una crisis profunda que ha afectado mucho a los países de la península ibérica y nosotros hemos pasado por eso.

Cuando estuve en el gobierno —en la década de 1980—, como Viceministra en el Ministerio de Hacienda de Costa Rica, tuve que pasar por muchas de las decisiones difíciles para poder superar la crisis económica que vivió Latinoamérica en la década perdida. No se trataba solo de recuperar el crecimiento, sino también la sensibilidad social hacia los impactos que había sufrido gran parte de la población. Creo que ese es hoy un diálogo totalmente vigente dentro de los países iberoamericanos.

RMG – Siguiendo con el tema de la renovación, quisiera preguntarte sobre el financiamiento del proceso iberoamericano. ¿Se altera la fórmula de aportaciones? ¿Hay ahora mayor peso presupuestario para las economías latinoamericanas?

RG – Efectivamente, en la Cumbre de Panamá se dijo que debíamos avanzar a una relación de financiamiento del 70-30 —70% en manos de los países ibéricos y 30% para América Latina—, a una fórmula 60-40. Vamos a hacer eso porque los cancilleres ya aprobaron una nueva fórmula de financiamiento en la reunión que tuvimos al margen de la Asamblea General en Nueva York, donde los países latinoamericanos aumentan de 30% a 35% su financiamiento para el espacio iberoamericano y para la SEGIB.

Me parece muy simbólico porque hay una voluntad de la región de financiar esta institución. Doy gracias a los países que más van a aportar y que han mostrado una gran generosidad en ese sentido, entre ellos me refiero a Argentina, Brasil, México y Venezuela. Nos hemos puesto de acuerdo y me parece que es una prueba del compromiso con la región.

Ahora debo decir que la razón para cambiar no es solo la crisis de los países ibéricos. Este cambio también tiene que ver con lo que hablábamos antes, si queremos una relación más simétrica y horizontal, las aportaciones se tienen que reflejar en los presupuestos.

Cortesía Canal del Congreso de Mexico

Cortesía Canal del Congreso de Mexico

RMG – Si pensamos en el contexto político y socioeconómico que envuelve a la Cumbre Iberoamericana en Veracruz nos damos cuenta que permea un sentimiento ciudadano de hartazgo y desprestigio hacia la política. Hay una espiral de corrupción que alcanza a los países ibéricos y latinoamericanos, como la detención del exprimer ministro José Sócrates en Portugal, los casos de corrupción con Petrobras en Brasil y la indignación de los mexicanos. ¿Cuál es el posicionamiento iberoamericano frente a la corrupción? ¿Cómo lidiar con este flagelo que carcome a los ciudadanos iberoamericanos?

RG – Uno de los temas que hemos catalogado como fundamental es la cohesión social. El sentimiento ciudadano es fundamental para tener sociedades mucho más cohesionadas y estoy convencida que tanto la desigualdad como la pobreza y la corrupción son elementos que hieren este proyecto común de sociedad. Ahora estamos en una época —creo que es importante decir— de mucha más transparencia y rendición de cuentas. Por lo tanto, la sociedad va a saber mucho más lo que está pasando. Tenemos medios para que la sociedad sea más participativa y proactiva con respecto a estos problemas. Debemos manejarlo para poder fortalecer las instituciones que puedan responder a esa demanda ciudadana.

He dicho muchas veces que tenemos que recuperar la política con “P” grande, porque lo único que hacemos es desconfiar de las instituciones políticas más importantes para la democracia. Entonces, en lugar de construir más democracia, erosionamos las instituciones. Al mismo tiempo que son importantes la transparencia y la rendición de cuentas, también lo son las propuestas de construcción institucional, precisamente para poder responder a esas demandas legítimas de la ciudadanía. Debemos de tener más espacios de participación ciudadana, pero también de fortalecimiento de las instituciones de representación democrática.

¿Cómo vamos a poder articular la participación y la representación, y fortalecer las instituciones? Considero muy importante tener un diálogo en el cual la transparencia y la rendición de cuentas estén en el centro de la agenda, pero también las propuestas de construcción para profundizar y fortalecer la democracia.

RMG – La Cumbre Iberoamericana en Veracruz no se puede desligar del momento de dolor e indignación que viven los mexicanos, que se traduce en un malestar de los ciudadanos frente al ejercicio del poder político. ¿Cuál ha sido la posición de la SEGIB sobre los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa?

RG – Publicamos un comunicado que hicimos en conjunto con la Organización Iberoamericana de Juventud, precisamente refiriéndonos a estos casos. Aquí hay que decir dos cosas muy importantes. Primero, solidarizarnos en el sentimiento de los padres, de los familiares, de los amigos de los 43 estudiantes, porque todos sentimos el dolor de México con respecto a este caso. En segundo lugar, también decir —como lo señala el comunicado—, que es muy importante que este caso se esclarezca y se tomen las acciones necesarias para poder hacer justicia.

Hay un derecho a la justicia de parte de las familias que están sufriendo esta gran perdida y este gran dolor. Me parece que se han tomado medidas muy importantes dirigidas al esclarecimiento de los hechos y para que no haya impunidad. El gobierno mexicano y el presidente Enrique Peña Nieto han manifestado ese compromiso de esclarecer los hechos, recuperar el Estado de derecho y combatir la impunidad.

Todos esperamos y creemos que aquí hay una oportunidad para fortalecer precisamente esos pilares de una sociedad y haya una oportunidad para que sea así en el futuro. Confiamos en la fortaleza de México para ello.

RMG – Un último comentario que quieras agregar.

RG – Decir que tenemos una gran oportunidad de profundizar en un espacio de construcción positiva en la región iberoamericana. Los temas de educación, cultura, innovación y cohesión social no son temas menores. Al contrario, son temas fundamentales para el porvenir y para el futuro de los países que conforman este espacio.

Ojalá que podamos convencer a la sociedad y a los mandatarios de que estamos ante una gran oportunidad, que este espacio es una gran oportunidad y que estos temas son temas centrales para la política y para el futuro de los países de la región iberoamericana.

RINA MUSSALI GALANTE es internacionalista por la Universidad Iberoamericana y cuenta con un posgrado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es analista y conductora de las series “Vértice Internacional” y “2015: Elecciones en el Mundo”, programas únicos en México de asuntos globales que transmite el Canal del Congreso de México. Sígala en Twitter en @RinaMussali.

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One Response to Renovarse o morir

  1. […] Texto extraído de la página web de la revista Foreign Affairs Latinoamérica, disponible en:  http://revistafal.com/renovarse-o-morir/ […]

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