La emergencia de nuevos partidos políticos en Europa

25 enero, 2018 • Artículos, Europa, Portada • Vistas: 2301

EFE-Yoan Valat

Emerson Segura Valencia

Una colaboración del Programa de Jóvenes del Comexi

Enero 2018 

La creciente insatisfacción con la democracia y el rechazo a los partidos políticos tradicionales es un fenómeno que recorre el mundo y que ha traído consigo nuevos clivajes electorales. La necesidad de incrementar la oferta de opciones políticas, genera desplazamientos del voto mucho más rápido que antes. Desde inicios del siglo XXI, los partidos políticos, de reciente creación, han encontrado asidero en la arena pública utilizando plataformas y discursos que pueden ser ubicados fácilmente en el espectro político.

No obstante, el declive de la socialdemocracia y la democracia cristiana, dos grandes referentes de la segunda mitad del siglo XX en Europa, ha representado una reconfiguración en los sistemas de partidos, desde el partido La République En Marche!, en Francia, bajo la dirección del liberal Emmanuel Macron, hasta la populista Coalición de Izquierdas Radical (Syriza), en Grecia, encabezada por Alexis Tsipras, pasando por el xenófobo partido de extrema derecha alemán, Alternativa para Alemania (AfD), tercera fuerza política en el Bundestag, representan un viraje para los sistemas de partidos.

La creciente volatilidad electoral abrió una ventana de oportunidad para que los nuevos partidos obtengan votos, especialmente de aquellos ciudadanos que están frustrados con los partidos tradicionales, y de esta manera, se encuentren en la posición de demostrar su capacidad de éxito ejerciendo, presión  sobre los viejos partidos. En este sentido, podemos identificar varios casos en Europa, con rasgos y características diversas, y afirmar que la aparición de estos partidos se da en el contexto de la crisis económica mundial de 2008, en la crisis migratoria y en el terrorismo extremista.

En mayo de 2017, Emmanuel Macron sorprendió a Europa y al mundo con su abrumadora victoria sobre Marine Le Pen del partido populista y de extrema derecha, Frente Nacional. El partido La République En Marche! fue presentado en primera instancia, como el movimiento En Marche!, pero una vez instalado Macron en el Palacio del Eliseo, transitó a convertirse en un partido político. La République En Marche! junto al partido MoDem, del experimentado y tres veces candidato a Presidente Françoise Bayrou, obtuvo una mayoría que le ha permitido avanzar en importantes reformas, incluyendo la reforma laboral, que lo llevó a negociar y a enfrentarse con las confederaciones y sindicatos más grandes de Francia. Tras haber sido Ministro de Economía del Gabinete socialista del presidente François Hollande, Macron capitalizó la debacle del Partido Socialista, que obtuvo su peor resultado desde 1969, al alcanzar solo el 6% de la votación y la crisis de corrupción que enfrentaban los republicanos y en específico, a su candidato François Fillon. Ante estos factores, Macron fue recibido por el electorado francés como una alternativa para gobernar. Dicho sentimiento se exacerbó en la campaña y cuando contendió en la segunda vuelta contra Le Pen, donde el debate giró en torno a decidir entre el aislacionismo o la apertura, o bien, entre el proteccionismo o el libre mercado. Así, preconizando una agenda liberal, reformista y pro europea, bajo un sello centrista, Macron irrumpió en el sistema de partidos francés e instauró en Francia una nueva fuerza política.

La creciente volatilidad electoral abrió una ventana de oportunidad para que los nuevos partidos obtengan votos, especialmente de aquellos ciudadanos que están frustrados con los partidos tradicionales.

Otro caso que es conveniente abordar es el español. A partir de la transición democrática a finales de la década de 1970, el sistema español se caracterizaba por ser un bipartidismo entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP), protagonizado por Felipe González y José María Aznar respectivamente. En el contexto de la crisis económica mundial en 2008, siendo España uno de los países más golpeados por el desempleo, con una tasa de decrecimiento del PIB del 3.6% en 2009, surgiría una nueva formación política: Podemos. Ésta fue fundada por catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), emanada del Movimiento de los Indignados o también denominados 15-M. Sus líderes, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y su principal ideólogo, Juan Carlos Monedero, posicionaron a Podemos como un partido de izquierda que reivindicaba la lucha contra las desigualdades sociales y apelaba a un reparto de la riqueza más equitativo.  Podemos obtuvo su registro en 2014 y, desde entonces, presentó un crecimiento electoral notable, tanto en el Congreso de los Diputados, como en el Parlamento Europeo y los Parlamentos autonómicos. Actualmente, cuentan con 66 escaños de 350 que conforman la Cámara de Diputados.

Por otro lado, cabe mencionar al partido Ciudadanos, fundado en 2006, que tiene su origen en la plataforma cívica Ciutadans de Catalunya. Ciudadanos es considerado un partido de centro, formado por diversos intelectuales que se hicieron notar por su postura crítica hacia el nacionalismo catalán, que veían como una imposición desde el gobierno. Desde 2006, este partido ha obtenido logros electorales importantes y, recientemente, Ciudadanos fue el partido político más votado en Cataluña tras la jornada del 21 de diciembre, alcanzando 34 escaños. A nivel nacional, una reciente encuesta de Metroscopia ubica a Ciudadanos como la primera fuerza en España, seguido del PP y el PSOE. Lo antes mencionado pone de relieve la manera en que Podemos y Ciudadanos alteraron el sistema de partidos español al pasar de uno bipartidista a uno multipartidista.

En Europa del Este, también encontramos nuevos partidos políticos que han esgrimido un discurso xenófobo y hostil hacia la Unión Europea o bien, que han concentrado su discurso en rechazar a las élites políticas y a los políticos tradicionales. Un ejemplo de esto último mencionado es el caso del partido ANO (sí, en checo) en la República Checa, una formación política surgida de la organización Acción de Ciudadanos Insatisfechos, fundada en 2011, y encabezada por Andrej Babis. Tras la disolución de Checoslovaquia en 1993, la República Checa ha estado gobernada solamente por el Partido Democrático Cívico (ODS) y por el Partido Socialdemócrata Checo (ČSSD). Mientras que el ODS es considerado un partido de derecha, el ČSSD es un partido de centro-izquierda. Andrej Babis es un político y empresario dedicado a la industria química y agroalimentaria, y es dueño de Agrofert, empresa que emplea a más de 34 000 personas en 18 países, por lo que es considerado el segundo hombre más rico de la República Checa. Actualmente es candidato al gobierno checo después de que su formación política obtuviera 29.46% de la votación, lo que representa 78 de los 200 legisladores del Parlamento. Uno de los principales temas que ANO explotó en la agenda pública fue el combate a la corrupción y el rechazo a la élite gobernante. En términos ideológicos, ANO es ambiguo, pero es considerado como un partido liberal de centro-derecha, que rechaza el statu quo, con rasgos euroescépticos. Al revisar la tipología propuesta por Jan Jagers y Steffan Walgrave para identificar los diferentes tipos de populismos en la política contemporánea de la República Checa,  encontramos que lo ubican como una forma de populismo antielitista, que logra cohesionar al electorado tanto de izquierda como de derecha radical.

La emergencia de los partidos políticos ajenos a los sistemas de partidos tradicionales, al menos en Europa, es una tendencia creciente que puede tomar cualquier orientación y expresión.

Otra posible manifestación de nuevos partidos políticos en Europa del Este es el de Jobbik en Hungría: un partido de extrema derecha, nacionalista, cristiano, y con una clara posición de rechazo hacia los migrantes y el Islam. Desde 1989, el escenario político en Hungría estuvo dominado por el Partido Socialista Húngaro (MSZP) y por FIDESZ (Unión Cívica Húngara). Pero en 1999, se funda el precursos de Jobbik, el Movimiento Juvenil de Derecha como una organización compuesta principalmente por estudiantes universitarios católicos. En 2010, experimentó su mayor crecimiento electoral alcanzando  tercer mayor número de votos con 48 de 386 escaños. Su éxito sobre el debate público no ha sido menor: una buena parte del programa de Jobbik sobre inmigración ha sido implementada por el gobierno del actual Primer Ministro Viktor Orbán, del FIDESZ.

Los nacionalismos y el discurso proteccionista en Europa han encontrado eco en Europa del Este, pero también tenemos un caso notable en Italia.  El Movimiento 5 Estrellas (M5S) no es un partido de extrema derecha pero sí podría ser considerado como populista antisistémico o antiestablishment. Fundado en 2009 por el excomediante y ahora político, Beppe Grillo, es un ejemplo del uso de las nuevas tecnologías para construir una red de interlocución y deliberación política mediante el internet, que se materializó posteriormente, en un partido político. Su atractivo es notable: el M5S ofrece un conjunto de nuevos temas para un electorado joven, tales como la promoción de mecanismos de democracia directa, la lucha contra el cambio climático, el derecho al internet y un rechazo a las políticas de la Unión Europea.

Como podemos advertir con lo antes mencionado, la emergencia de los partidos políticos ajenos a los sistemas de partidos tradicionales, al menos en Europa, es una tendencia creciente que puede tomar cualquier orientación y expresión. A diferencia de lo que pugnan algunas voces maniqueas, estos nuevos actores se localizan a lo largo del espectro político: desde la extrema derecha o la extrema izquierda y el centro (como es el caso del partido Ciudadanos, en España, y La République En Marche!, de Macron).

En la medida que ciertos partidos políticos pierden fuerza en el debate público como lo pueden ser los socialdemócratas, las nuevas formaciones políticas seguirán siendo beneficiadas con el constante traslado de votos. Es cierto que algunas de estas nuevas agrupaciones usan discursos incendiarios con propuestas que van en contra de principios democráticos liberales. Sin embargo, también es preciso apuntar que la emergencia de nuevos partidos o movimientos ha permitido demostrar la capacidad de las democracias representativas contemporáneas para ofrecer nuevas opciones que atraigan a electores desencantados.

EMERSON SEGURA VALENCIA es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de las Américas (UDLA). Actualmente es Investigador en el Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de la República. Se desempeñó como asesor legislativo en la Comisión de Relaciones Exteriores Organismos Internacionales del Senado y es Coordinador de Análisis del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Sígalo en Twitter en @Emer_Seg.

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