The Naked Diplomat: Understanding Power and Politics in the Digital Age

12 abril, 2018 • Reseñas • Vistas: 1037

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The Naked Diplomat: Understanding Power and Politics in the Digital Age, Tom Fletcher, Londres, William Collins Books, 2016, 312 pp. US$16.99

Si se trata de aprender lo fundamental de la diplomacia pública, el Exembajador del Reino Unido en Líbano, Tom Fletcher, escribió un libro breve e interesante, The Naked Diplomat: Understanding Power and Politics in the Digital Age, con un guiño al texto de Jamie Oliver The Naked Chef. Fletcher, quien fungió como asesor de política exterior de tres primeros ministros británicos entre 2007 y 2011, publicó este volumen en la misma línea de títulos como The Future of #Diplomacy (2016) de Philip Seib, The Digital Diplomacy Handbook (2014) de Antonio Deruda o Digital Diplomacy: Theory and Practice (2015) de Corneliu Bjola y Marcus Holmes.

El texto está dividido en tres partes, como si se tratara del pasado, el presente y el futuro de la carrera diplomática. La primera sección, de seis capítulos, se enfoca en la historia de la diplomacia pública y explica de manera lúdica que los primeros atisbos de la disciplina son tan viejos como las primeras formas de escritura. Fletcher siempre recalca los avances tecnológicos y sus servicios a las tareas diplomáticas, como cuando el telégrafo era visto como una amenaza para la seguridad y el interés nacional debido a que terceros podían interceptarlo. Sir Harold Nicholson dijo en On Diplomacy (1961) que “el teléfono es un pequeño instrumento peligroso, que no es bueno para la diplomacia”. Fletcher destaca que, mientras en los viejos tiempos de la diplomacia tradicional casi todos los medios de comunicación eran vistos como herramientas peligrosas, cuando apareció la diplomacia pública los diplomáticos cambiaron de ideas y se decidieron a probarlos, en el contexto de la idea innovadora de abrir los temas de las relaciones internacionales a la opinión pública en general.

Para describir al diplomático, Fletcher parafrasea al poeta Robert Frost: “Un diplomático es un hombre que siempre recuerda el cumpleaños de una mujer, pero nunca recuerda su edad”. Igualmente explica los cuatro estereotipos de diplomáticos: el embajador Ferrero Rocher, ese que usa vajilla fina y productos para agasajar a sus invitados; el aristócrata aficionado, a quien se retrata muy bien en la serie de televisión Yes, Prime Minister; el Maquiavelo pérfido, ejemplo folclórico de asesino que hace cualquier cosa para llegar a su meta, y el tonto desesperanzado pero bien intencionado, que siempre llega cuando ya se tomó la decisión más importante e invariablemente decepciona a todo compatriota que necesita ayuda consular. Fletcher se pierde en imágenes románticas e idealistas de los diplomáticos al presentar el perfil actual del funcionario del servicio exterior.

La segunda parte —compuesta por siete capítulos— está dedicada a la discusión de la política pública en el mundo interconectado del siglo xxi y abarca temas amplios, como la manera en que los gobiernos deben enfrentar nuevos desafíos o lidiar con el poder duro y blando. La tercera parte comprende los capítulos 14 al 18, que son breves y ofrecen una panorámica del trabajo de los diplomáticos, con un análisis sobre quién usa y quién es dueño del terreno digital o cuál debería ser la función de un diplomático ciudadano.

Además de ser un libro escrito en forma entretenida y ligera, lo que lo convierte en una buena lectura tanto para académicos como para el público en general interesado en el servicio exterior, en The Naked Diplomat el autor presenta tres cuestiones importantes para el siglo xxi: ¿debería el diplomático de un país intervenir en la guerra de un tercero, y de ser así, en qué términos? ¿Cómo crean los Estados instituciones que sirven exclusivamente para un propósito, como la Organización de las Naciones Unidas, y cómo le hacen para competir con los intereses de las grandes potencias? Y ¿cómo solucionar los problemas de inequidad en el mundo? Examinar estas preguntas y estos problemas desde el punto de vista del diplomático hará que el lector cambie sus estereotipos sobre este personaje.

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