La CELAC en el nuevo escenario regional

6 febrero, 2019 • Artículos, Latinoamérica, Portada • Vistas: 1343

El País Bolivia

Eric Emmanuel Duarte Gamboa

Febrero 2019

El 14 de enero de 2019, en un escenario regional de importantes cambios políticos, Bolivia asumió la Presidencia Pro Témpore (PPT) de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Las crisis humanitarias y de derechos humanos en Nicaragua y Venezuela, los nuevos gobiernos de la región y la proliferación de mecanismos de integración regional representan grandes retos para la CELAC en 2019, caracterizado por divisiones ideológicas al interior de su membresía.

La CELAC fue fundada en la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe en la Riviera Maya, en 2010, por iniciativa de México cuando ocupó las presidencias tanto del Grupo de Río —heredero del Grupo Contadora— como de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo. Sin embargo, fue en 2011 cuando se institucionalizó de manera oficial con la Declaración de Caracas. Es el único foro que reúne a los 33 países latinoamericanos y caribeños y, a diferencia de la Organización de los Estados Americanos (OEA), no contempla la participación de Canadá y Estados Unidos. Lo anterior responde tanto a un criterio de unidad cultural basado en el origen común y al anhelo de construir una agenda propia de la región. Su creación fue un hito en los históricos esfuerzos por integrar políticamente a América Latina y el Caribe, los cuales datan desde el Congreso de Panamá de 1826. La Comunidad busca impulsar la integración regional, la concertación política, el posicionamiento de la región en foros internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, y la coordinación con organismos subregionales.

Además, la CELAC cuenta con asociaciones extrarregionales que fortalecen la interlocución de la región con el mundo, como lo son la relación birregional CELAC-Unión Europea, que reúne a los 61 países de ambos bloques, y el Foro CELAC-China, que acerca a la región con el gigante asiático en materia de inversiones, infraestructura y tecnología. Asimismo, la CELAC ha sostenido acercamientos con otros países estratégicos como Corea, la India, Japón, Rusia y Turquía.

En resumen, la CELAC es el foro más representativo de la región y la iniciativa más ambiciosa en la historia reciente de la integración latinoamericana y caribeña. Es el espacio por excelencia de diálogo y cooperación para resolver los problemas que aquejan a la comunidad en su conjunto y que permite a América Latina y el Caribe presentarse ante el mundo con una sola voz.

La CELAC en crisis

Desde hace 2 años, la CELAC enfrenta una parálisis en sus trabajos, derivada principalmente de la división ideológica existente a causa de las crisis en Venezuela y, recientemente, Nicaragua. Prácticamente, la membresía de la CELAC está dividida en dos facciones. Por un lado se encuentran los integrantes del Grupo de Lima —formado por trece países de la región, y Canadá—, el cual se ha dedicado a bloquear a Venezuela de reuniones regionales y no reconoce al régimen de Nicolás Maduro, además de apoyar la aplicación de la Carta Democrática a Nicaragua en la OEA. Por el otro, están los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), que respaldan al gobierno de Venezuela y al de Daniel Ortega en Nicaragua frente a las críticas y sanciones de la comunidad internacional. Este enfrentamiento ideológico ha dado como resultado la cancelación de diversas reuniones sectoriales y ministeriales. Incluso, no fue posible celebrar la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, cuyas cinco ediciones anteriores habían gozado de una periodicidad anual ininterrumpida, hasta ahora.

Desde hace 2 años, la CELAC enfrenta una parálisis en sus trabajos, derivada principalmente de la división ideológica existente a causa de las crisis en Venezuela y, recientemente, Nicaragua.

El relevo de la PPT, elegida por los miembros cada año, también resultó afectado. Durante la XI Reunión de Cancilleres hubo consenso para elegir a la PPT de 2017 y de 2019, pero no de 2018. Lo anterior, y el hecho de que ningún miembro deseó asumir la presidencia para ese año, hicieron que El Salvador, PPT de 2017, tuviera que presidir al mecanismo un año más del previsto. De igual manera, esta parálisis perjudicó las relaciones con socios extrarregionales, como fue el caso de la III Cumbre CELAC-UE, prevista para octubre de 2017 en San Salvador, que tuvo que ser pospuesta debido a las divisiones internas del mecanismo.

A la luz de esta situación, la Comunidad decidió realizar un proceso de reflexión sobre su futuro para generar diagnósticos y proponer soluciones encaminadas a normalizar sus trabajos. El primer resultado de este proceso tuvo lugar en la XV Reunión de Cancilleres, celebrada en Nueva York, en septiembre de 2018. Durante esa reunión, se adoptó una Nota Conceptual en la cual se establecieron los cinco temas prioritarios de la CELAC para 2019: seguridad alimentaria para la erradicación del hambre, fomento de la cooperación internacional, gestión de riesgo de desastres naturales, la relación con socios extrarregionales y la evaluación de resultados.

Los retos de Bolivia al frente de la PPT de 2019

Bolivia, como PPT para 2019, tiene el gran reto de solucionar esta parálisis al buscar concilio entre ambas partes. No obstante, al ser miembro de la ALBA-TCP y tener un acercamiento especial con el régimen de Maduro, Bolivia podría encontrar cierta reticencia de los miembros del Grupo de Lima para celebrar encuentros a nivel de Jefes de Estado donde Venezuela estaría presente, en especial aquellos países que han decidido romper relaciones diplomáticas con la República Bolivariana. Será un desafío considerable para los bolivianos lograr consensos que permitan a la CELAC celebrar la VI Cumbre pendiente y avanzar a pesar de las diferencias.

Otro reto importante para la PPT de Bolivia es rescatar la pertinencia de la CELAC frente a otras iniciativas de integración regional. Si bien otros foros también enfrentan fatiga y confrontación ideológica, la CELAC debe mostrarse como el foro más representativo y fungir como un coordinador que evite la saturación de reuniones, la duplicación de esfuerzos y el traslapo de agendas al complementar programas ya existentes de mecanismos subregionales.

Por otro lado, es posible que la relación con China tenga un gran auge durante 2019. Bolivia y la República Popular gozan de una buena relación bilateral que seguramente facilitará la comunicación entre ambos para cualquier actividad que se realice dentro del marco del Foro CELAC-China. Un buen manejo por parte de la PPT de esta asociación podría abrir nuevos espacios de cooperación para la región y fuentes de capital, como préstamos.

Es posible que se vea un mayor acercamiento de nuestra región hacia el país asiático y viceversa, sobre todo ante la repetida insistencia china de sumar a América Latina y el Caribe a su proyecto megarregional: la Iniciativa del Cinturón y la Nueva Ruta de la Seda. Además, China desea desplazar la influencia de Taiwán en la región (tal como ocurrió con El Salvador, quien rompió relaciones con la isla y las estableció con la República Popular China en agosto de 2018); de Estados Unidos, que cada vez se distancia más de Latinoamérica, y de la Unión Europea, su mayor competencia en la región.

En todo esto, ¿dónde queda México?

México es un país clave dentro de la CELAC al haber sido fundador de la misma. De igual manera, la CELAC resulta clave para México, ya que es el espacio donde puede sostener un acercamiento más efectivo con sus aliados y socios de la región, en especial con Centroamérica, el Caribe y la Alianza del Pacífico.

El nuevo gobierno mexicano ha desplegado una política exterior basada en una lectura estricta de la Doctrina Estrada contra la práctica de reconocer la legitimidad de gobiernos extranjeros y del principio constitucional de no intervención. Lo anterior ha devenido en la decisión de no respaldar la declaración del Grupo de Lima del 4 de enero de 2019, la cual desconoce el segundo mandato de Maduro. A pesar de las condenas de la comunidad internacional por las violaciones a derechos humanos, México ha decidido no pronunciarse sobre la legitimidad del régimen venezolano ni romper relaciones diplomáticas con ese país. El argumento esgrimido fue que las medidas de bloqueo y aislamiento hacia Venezuela no han logrado aliviar la crisis ni permitirán entablar un diálogo que resuelva el conflicto.

El liderazgo mexicano es necesario para crear puentes entre los miembros de la CELAC.

Este cambio en la política exterior mexicana ha sido ampliamente cuestionado debido a que genera la impresión de un respaldo tácito al régimen venezolano y de un desentendimiento de lo que ocurre en ese país. Sin embargo, esta posición podría representar una oportunidad para México. Al tener el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador una relación cercana con la PPT de Bolivia, una interlocución cordial con Venezuela y al ser todavía miembro del Grupo de Lima, posee una posición significativa para fungir como mediador entre ambas facciones y así ayudar a destrabar el candado político existente.

El liderazgo mexicano es necesario para crear puentes entre los miembros de la CELAC. Será un reto para México demostrar que su cambio de posición no es un respaldo hacia Maduro ni una señal de indiferencia, sino una política exterior seria que busca conciliar y no dividir más a la región; que busca resolver las crisis regionales con diálogo y no con aislamiento, y que respeta los derechos humanos y se preocupa por ellos más allá de sus fronteras.

Conclusiones

La CELAC es el mecanismo de integración más importante de la región que debe ser rencauzada para que siga siendo la voz de América Latina y el Caribe en el mundo. La nueva PPT de Bolivia para 2019 tiene el reto de superar la parálisis actual producto de la división ideológica entre los miembros y de mostrar la pertinencia de la Comunidad frente a otros mecanismos de integración existentes.

El nuevo gobierno de México puede resultar un gran aliado en esta tarea y fungir como mediador entre los países del Grupo de Lima y ALBA-TCP. Si la diplomacia mexicana se dedica a fomentar el diálogo y la creación de puentes y no a exacerbar la división ideológica, generará un liderazgo incuestionable dentro del mecanismo que incluso podría llevar a México a aspirar a la presidencia de la CELAC en un futuro próximo.

ERIC EMMANUEL DUARTE GAMBOA es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Anáhuac México Sur. Ha sido representante acreditado de la sociedad civil mexicana ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York en temas de género. Actualmente se desempeña como Analista para la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. Sígalo en Twitter en @EricDuarteGamb.

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4 Responses to La CELAC en el nuevo escenario regional

  1. Robert Merton dice:

    Excelente artículo, con antecedentes, retos y propuestas

    • Eric Emmanuel Duarte Gamboa dice:

      Muchas gracias, Robert. Me da mucho gusto que te haya gustado. La CELAC tiene mucho potencial en los años por venir. Un abrazo.

  2. Izet Urieta dice:

    Excelente artículo, nos ayuda a comprender mejor la historia de las organizaciones en América Latina y la postura que desempeña México ante esta problemática que se ha presentado desde hace ya un tiempo, estoy totalmente de acuerdo que México no debería apoyar, un golpe militar, una intervención extranjera o una posible guerra civil donde en todos los casos el mismo pueblo es quien sufrirá las consecuencias. La única salida pacífica, democrática y legal es el diálogo político y la negociación entre las partes como lo ha pedido México.

    • Eric Emmanuel Duarte Gamboa dice:

      En verdad muchas gracias, Izet. Justo, México debe buscar la conciliación siempre. Siempre debe apostarse por la diplomacia. Un abrazo muy fuerte.

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