Futbol y política en Latinoamérica

1 junio, 2018 • Artículos, Asuntos globales, Latinoamérica, Regiones • Vistas: 1808

  Brenda V. García, Karim Arceo y Christian F. López

Junio 2018

La camiseta, los colores, la rivalidad, los cánticos en el estadio… en Latinoamérica el deporte ha sido un articulador de identidades tanto en lo local como en lo internacional. Este curioso fenómeno es reforzado por los medios masivos de comunicación. Estas son identidades que trascienden las divisiones de clase, étnicas o religiosas; son identidades que giran en torno a figuras y actos heroicos: el jugador estrella, la mano de Dios, la atajada que salvó el partido, el derbi de la liga, etcétera. En suma, las pasiones que despierta el deporte tienen consecuencias en el imaginario latinoamericano, particularmente el futbol, el más popular en la región.

Argentina, política y futbol

Argentina es uno de los países con mayor tradición futbolística no solo en Latinoamérica sino en el mundo. Esta misma tradición ha hecho que el futbol sea el deporte más popular en este país sudamericano y, como ocurre en otros Estados, aquellos que logran hacerse un nombre en el futbol suelen también hacerlo en la política. Lo que hace diferente al caso argentino es el hecho de que los directivos administrativos de los clubs son electos por los afiliados al club, por lo que no es extraño que muchos políticos argentinos hayan iniciado su carrera política en algún club de futbol.

El actual Presidente, Mauricio Macri, en su momento fue Presidente —de 1995 a 2007— del Boca Juniors, un club bonaerense muy popular entre las poblaciones pobres de la capital argentina. Tras las elecciones de 2007 para la jefatura de gobierno en Buenos Aires y, más tarde, en las presidenciales de 2015, mucho se escribió sobre cómo su paso por la presidencia del Boca logró que Macri, una de las personas más ricas del país, logre acercarse a un amplio espectro del electorado argentino, en un contexto donde un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza.

A su llegada a la presidencia, Macri logró renegociar la deuda de su país e inició una serie de reformas macroeconómicas para combatir las secuelas económicas de las políticas de los gobiernos anteriores. Algunas de estas reformas fueron muy poco populares y esto, aunado al escándalo de las filtraciones de los Papeles de Panamá, redujo la aprobación del gobierno de Macri. No obstante, su popularidad se mantendría lo suficientemente alta para que su partido consiguiera resultados positivos en las elecciones legislativas de 2017.

Sin duda, este año mundialista será crucial para Macri que busca la reelección en 2019. Por un lado, el peronismo, sus rivales políticos, siguen fragmentados; por el otro, la atención mediática y los ánimos estarán centrados en el desempeño de la Albiceleste en Rusia. En este contexto, el Presidente buscará impulsar un paquete de reformas anunciadas en su discurso ante el Congreso el 1 de marzo de 2018, como las políticas que buscan formalizar al sector informal de la economía, reducir la inequidad salarial entre mujeres y hombres, reformas al código penal, reformas al sistema educativo y, el tema más polémico de todos, abrir el debate legislativo en torno al aborto.

Por último, aunque no menos importante, la participación de la selección argentina en el Mundial de Rusia 2018 podría ser un vehículo para reposicionar a Argentina en el escenario internacional, dentro del marco de rompimiento del aislamiento internacional producto del “relato” kirchnerista, mismo que ha privilegiado su relación con Venezuela en detrimento del resto de sus aliados internacionales. De hecho, Macri ya ha dado el primer paso en este rubro con sus fuertes declaraciones dirigidas a Venezuela durante la Cumbre de las Américas.

Brasil, el futbol y la unidad nacional

Hay pocos lugares en el mundo donde el futbol se vive tan apasionadamente como en Brasil. El equipo nacional, la Verdeamarela, ha participado en todos las Copas del Mundo desde 1930 y ha ganado en cinco ocasiones, más que ningún otro país. Para los brasileños el futbol tiene un componente aspiracional muy importante. Los jugadores venden la idea de que, con el suficiente esfuerzo cualquiera, sin importar su origen, puede alcanzar un nivel de vida alto, mucho mejor al que tienen muchos jóvenes.

Este componente es importante ya que Brasil es un país con una población muy diversa, tanto en lo económico como en lo racial, pero tiene un nivel de desigualdad muy alto. De acuerdo con cifras del Banco Mundial, Brasil es el tercer país más desigual de América, solo por detrás de Haití y Belice. Gracias a esto, ser futbolista profesional es uno de los pocos medios de movilidad social para una buena parte de la población. Principalmente para aquellos que son pobres y no son blancos.

En un país donde las universidades, las empresas y los partidos políticos continúan dominados por los blancos, el futbol es una de las pocas áreas donde Brasil está más integrado. Los clubes y la selección nacional están compuestos por jugadores que provienen de diversos estratos de la sociedad. Jugadores como Pelé, Ronaldinho y Romario se han vuelto auténticos ídolos internacionales. Sin embargo, el futbol saca a relucir las divisiones sociales enraizadas en la historia de Brasil.

Tal vez resulte difícil de creer que el futbol, un deporte que despierta pasiones en una parte considerable de los brasileños, haya tenido un origen tan excluyente. Cuando el futbol llegó a Brasil hace más de un siglo era considerado una actividad para las élites blancas. Los equipos de esa época estaban segregados racialmente. No fue hasta la década de 1930 que el futbol se volvió accesible para la mayoría de la población y los equipos comenzaron a integrarse lentamente. Aunque las divisiones raciales y sociales son menos evidentes que en el pasado, aún pueden encontrarse casos muy claros. El ejemplo más palpable está en la rivalidad entre dos equipos cariocas: el Flamengo y el Fluminense, conocida como Fla-Flu.

El Fluminense fue fundado en 1902 (14 años después de la abolición de la esclavitud en Brasil) por los hijos de la élite carioca. Ellos habían entrado en contacto con el deporte por medio de sus estudios en Europa, o gracias a la comunidad británica en Brasil. La torcida (término utilizado para describir a los fanáticos del equipo) del Fluminense es conocida como pó-de-arroz (polvo de arroz). La historia del apodo es que, en 1914, un jugador mulato llamado Carlos Alberto trató de ocultar su tono de piel con polvo de arroz, y evitar así la persecución a manos de los fanáticos del equipo. Por su parte el Flamengo es considerado un equipo para la clase baja. Por eso cada vez que el Fluminense le mete un gol al Flamengo la torcida grita a coro ¡Oye! ¡Oye! ¡Oye! ¡Silencio en la favela! Esto hace alusión a las favelas donde supuestamente vive la torcida del Flamengo, conocidos como Flavelados.

A más de 100 años de la historia de Carlos Alberto hay jugadores que siguen siendo discriminados por el color de su piel. Sin embargo, el tema parece seguir siendo tabú no solo en los clubes como en la sociedad. El futbol refleja las complejidades de raza y clase en Brasil y cómo la distinción entre ambas es, usualmente, difusa. Es innegable que tanto los clubes han hecho grandes avances para ser más inclusivos, pero aún queda mucho por hacer.

México, tiempos políticos

México es uno de los países con mayor tradición en cuanto al juego del balompié se refiere. Esta misma tradición ha hecho de este el deporte más popular. La selección nacional se encuentra en el lugar 15 en el ranking de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), es por esta razón que el mundial genera muchas expectativas entre los aficionados mexicanos. Este deporte se ha posicionado como el hegemónico, los programas televisivos de deportes centran su atención y análisis en él. El futbol no es solo una disciplina deportiva en México, es un negocio que genera enormes ganancias, una actividad que genera un sentimiento de identidad y que puede provocar la unión de todos los mexicanos. Un estudio estadístico de Capital MX arrojó que 63 millones de habitantes del país son aficionados al balompié. De ese número, el 76% son hombres en tanto que la afición femenil abarca el 34%. Además, de los 63 millones de seguidores, 50% se consideran “súper fan” del futbol.

El futbol en México siempre ha logrado lo que los gobiernos no han podido, unir a la sociedad. De lo anterior se han dado cuenta los dos últimos presidentes del país que se han servido de la popularidad que brinda el futbol para promover su imagen. En 2014, muchos medios de comunicación manifestaron que la clase política mexicana utilizaba el Mundial para distraer a la sociedad de la aprobación de la legislación de la muy criticada reforma energética, pero no fue una mayoría de la sociedad la que opinaba lo mismo.

El Tri, como se le conoce a la escuadra mexicana, será una de las 32 selecciones que participará en la Copa del Mundo de Rusia 2018, fue la quinta en clasificar al mundial el 1 de septiembre de 2017. La selección terminó las eliminatorias de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) rumbo al Mundial con el liderato de la zona. Se logró un pase casi perfecto, siendo la segunda mejor eliminatoria del Tri desde 1994 en cuanto a números. Después de 23 años, México no ha faltado a los mundiales, y esas seis ediciones desde 1994, en todas se ha quedado en octavos de final, algo que la actual selección busca superar con el famoso quinto partido. Ganar es una meta difícil de lograr por lo que su principal objetivo es superar los octavos de final y posiblemente lo logren. En 2018, como cada 12 años, las elecciones más importantes del país coinciden con el Mundial de futbol. A diversos académicos, políticos y analistas les preocupa pues al mismo tiempo que se juegan partidos de la Copa del Mundo, se estarán llevando a cabo los cierres de campañas e inclusive se dará inicio a la jornada electoral.

Es difícil decir de qué manera influirá el Mundial en las elecciones presidenciales, es decir, cuál será el número de personas que dejarán de ir a las urnas con tal de no perderse el partido programado para ese día. La preocupación del Instituto Nacional Electoral (INE) es evidente: le inquieta que la participación en el ejercicio democrático se vea afectada por la Copa del Mundo. Ejemplo de lo anterior es que, al coincidir la fecha del segundo debate presidencial con la final de la Liga MX, el INE hizo todo lo posible para que ambos eventos, el deportivo y el político, no sucedieran al mismo tiempo. Habrá que esperar al 1 de julio de 2018 para saber el impacto de este Mundial en las elecciones presidenciales.

 

BRENDA V. GARCÍA es estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales en el ITAM y de la licenciatura en Derecho en la UNAM. Sígala en Twitter en @ibreen170. KARIM ARCEO y CHRISTIAN F. LÓPEZ son estudiantes de la licenciatura en Relaciones Internacionales en el ITAM. Sígalos en Twitter en @Karim_schar y @christianlopr.

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3 Responses to Futbol y política en Latinoamérica

  1. Isis dice:

    Muy interesante!!

  2. Mónica Cahuantzi dice:

    El artículo refleja es un gran análisis en torno al impacto que genera el mundial 2018, los países que participan en ésta fiesta futbolera logran reforzar el posicionamiento de países en el contexto internacional, al igual que la identidad nacional de cada país participante. La identidad nacional es un aspecto fundamental que permite generar intercambios culturales entre naciones, por lo que la celebración del mundial, permite conocer sobre los demás países.

  3. Messi dice:

    gran análisis, simpre fútbol y polítca han estado mezclados

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