From Here and There: Diaspora Policies, Integration and Social Rights Beyond Borders

2 octubre, 2018 • Reseñas • Vistas: 2618

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From Here and There: Diaspora Policies, Integration and Social Rights Beyond Borders, Alexandra Délano Alonso, Nueva York, Oxford University Press, 2018, 256 pp., US$29.95.

Los programas para emigrantes preparados en los países de origen y que rebasan las tareas de protección tradicionales han sido ampliamente documentados por un corpus bibliográfico del que Alexandra Délano es una pionera. En From Here and There: Diaspora Policies, Integration and Social Rights Beyond Borders, su segundo libro, sostiene que, al cooperar entre ellos y con las instituciones locales privadas y públicas para facilitar el acceso de los emigrantes a instituciones y sistemas de educación, bancarización, derechos laborales, cursos del idioma, educación cívica y hasta naturalización en el país de destino, los consulados mexicanos y centroamericanos ejercen su responsabilidad más allá de las fronteras nacionales. Además, Délano resuelve una interrogante que había quedado abierta en su primer libro sobre la institucionalización de estas políticas: se han afianzado por el reconocimiento recibido, pero también por la movilización incesante de las organizaciones y la sociedad civil.

From Here and There es resultado de una investigación de 8 años, un centenar de entrevistas en consulados de países latinoamericanos y la observación de foros y organizaciones de migrantes en Canadá, Estados Unidos y México, un método que permite a Délano revelar las coaliciones de actores que generan estas políticas y determinan cómo se ponen en marcha. Es un libro de enorme valor para quienes estudian este tema, porque supera las fatigosas preguntas sobre las motivaciones políticas de los Estados que, en el mejor de los casos, son irrelevantes por su abstracción y, en el peor, ciegan más, por suponer que el Estado es unitario y tiene motivaciones discernibles y homogéneas. 

La perspectiva de Délano, centrada en lo local, es casi obligada para el caso de Estados Unidos, dado que ese país no tiene políticas nacionales de integración de inmigrantes, y menos para quienes carecen de documentos. En ese país, los consulados latinoamericanos colaboran para facilitar la inserción social de sus emigrados con el apoyo decidido de México, un país que comparte recursos y asume la responsabilidad por sus emigrantes. Además, el libro constituye un aporte para el mundo académico que rebasa la peculiaridad del caso estadounidense: su amplitud permite observar que las interacciones dinámicas entre sociedad civil, política y gobierno de los Estados de origen abren para los migrantes el acceso a servicios sociales básicos “desde abajo”. Así, Délano demuestra cómo funciona la difusión horizontal a nivel consular, que es muy diferente de la alta diplomacia en foros regionales o supranacionales que se estudia en otros trabajos. 

El libro aporta también a la praxis: Délano documenta un tipo diferente de diplomacia que se ha ido abriendo espacios hábilmente y con gran sensibilidad al contexto. No es la diplomacia de alto vuelo, sino la de consulados que innovan y se adaptan a las demandas locales de las comunidades. El desafío en este ámbito es asegurar la permanencia de los programas para emigrantes pese a transiciones administrativas y cambios de personal. Sin sacrificar la flexibilidad, el paso siguiente es establecer protocolos de acción para que lo aprendido no se pierda y para evaluar esos programas de alcance variable, cuyos efectos estructurales son todavía difíciles de medir.

El telón de fondo en este libro es un reto descomunal: Estados de origen que no pueden duplicar en su propio territorio lo que ofrecen más allá de sus fronteras. Por ejemplo, México reconoce a los dreamers como activo mientras estén “del otro lado”, pero los olvida en cuanto regresan. Esta asimetría se debe a que se trata de países donde la irresponsabilidad y la impunidad caracterizan la interacción del Estado con todos sus ciudadanos, migrantes o no. Se dice fácil que los países de origen deben remediar las causas de la emigración, pero la pobreza, la desigualdad y la violencia que fuerzan a las personas a exiliarse son problemas causados por interdependencias que rebasan fronteras y que ningún país de origen puede remediar solo. Para los estudiosos de las Relaciones Internacionales, el principio de corresponsabilidad (que Délano propone desde su primer libro) debería guiar negociaciones de alto nivel sobre política migratoria. Ahora bien, dada la dimensión de estos retos, la atención de un Estado a sus migrantes, incluso localmente, es también diplomacia “de altura”. Para quienes quieran entenderlo mejor recomiendo leer este estupendo libro que, desde su título hasta el último párrafo, está inspirado por las voces de migrantes que relatan cómo aun las intervenciones más modestas cuentan para superar, por lo menos, algunos de los muchos muros y para reconocerse en los ojos de otros, ganar confianza y ejercer la solidaridad.

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