Equilibrio de poder: una mirada desde la teoría crítica

8 marzo, 2019 • Artículos, Asuntos globales, Portada • Vistas: 90392

Steemit

 Mónica Torio Hernández

Marzo 2019

El ascenso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el crecimiento acelerado de China, el resurgimiento de Rusia y la caída de la Unión Europea, han generado un escenario de incertidumbre en el sistema internacional. La filosofía jingoísta del dirigente de Estados Unidos ha desconocido décadas de acuerdos internacionales desde su llegada, interviniendo en asuntos internos de otros Estados, enviando ataques militares, como el de Siria, por considerar que implican riesgos para su país o podrían amenazar el interés nacional del mismo.

Paradójicamente, Trump enarbola un discurso nacionalista, atacando públicamente a sus oponentes políticos, grupos de oposición e incluso a la prensa que no está de acuerdo con él, aunado a ello ha mostrado tendencias xenófobas. En la actualidad se ha generado un escenario político en Estados Unidos muy similar al de la Alemania nazi, fortaleciendo a los grupos radicales.

Modelos del sistema internacional

El sistema internacional se ha moldeado de acuerdo a las potencias dominantes y sus intereses durante las diferentes épocas. Morton Kaplan argumentaba que los Estados no son plenamente cooperativos ni totalmente conflictivos. En consecuencia, propuso seis modelos: equilibrio de poder, sistema bipolar flexible, sistema bipolar rígido, sistema internacional universal, sistema internacional jerárquico y sistema internacional de unidad de veto.

El equilibrio de poder se refiere a las políticas o acciones de aquellos Estados que tratan de impedir la preponderancia de un país en particular y de mantener un equilibrio aproximado de poder entre los países dominantes. Históricamente este sistema en diversos escenarios ha regido el concierto internacional desde la Paz de Westfalia.

El sistema bipolar flexible se presenta cuando dos países poderosos tienen éxito en la organización de los otros países, en sus dos bloques o grupos competidores respectivos. Sin embargo, la organización de los bloques está suelta y prevalecen diferencias internas entre los miembros de cada bloque, reforzando al líder para evitar la guerra, pero preferirían entrar en conflicto antes que dejarse dominar. Dicho sistema internacional imperó durante la segunda posguerra.

El sistema bipolar rígido alinea a los distintos actores en dos grandes bloques de manera absoluta, jerárquica y sin dar lugar a la existencia de países neutrales. Las relaciones internacionales toman la forma de las interacciones entre los dos bloques, dentro de este sistema las alianzas son de carácter permanente, estableciéndose una línea o cordón de seguridad por medio de tratados de seguridad.

El sistema internacional se ha moldeado de acuerdo a las potencias dominantes y sus intereses durante las diferentes épocas.

El sistema universal propone que los países se organicen en un sistema federal, por medio de un actor dominante, encuadrando al resto de la comunidad internacional bajo el principio de la tolerancia mutua y el imperio universal del derecho o una organización internacional. Este es lo suficientemente poderoso para controlar la guerra y preservar la paz o un equilibrio entre las relaciones internacionales.

El sistema internacional jerárquico se daría si una superpotencia se convierte en el actor universal y absorbe a todos los demás países, es un sistema directivo y, cuando se trata de medios democráticos, es un sistema no directivo, que genera un alto grado de estabilidad. Los Estados como unidades territoriales se transforman en unidades funcionales.

El sistema internacional de unidad de veto implica la concepción de una situación de multipolaridad en la cual cada Estado es igualmente poderoso, pero se contraponen sus intereses. Se vuelve estable cuando dichos actores no toman represalias contra las amenazas de cualquier otro país. Los Estados no infligen en daños que no querrían para sí mismos, los conflictos se resuelven por la medición de fuerzas o el veto, en este escenario no existen las alianzas. En la realidad se han materializado los tres primeros modelos.

Reconstruir el nuevo orden mundial

En este momento histórico, para contrarrestar la incertidumbre generada por la tendencia dominante de Estados Unidos, se debe regresar a la concepción tradicional de equilibrio de poder. ¿Es posible que se genere dicha transición para equilibrar el sistema? Las condiciones actuales en el escenario internacional anticipan la necesidad de reconstruir el equilibrio, puesto que los países parecen de alguna manera aceptar dicha estructura jerárquica, por miedo a vulnerar su seguridad. Los países emergentes como Chile, Costa Rica, México, entre otros, encuentran dificultades para entablar un dialogo que desemboque en acciones conjuntas para generar una contra hegemonía. En consecuencia, se han mostrado indiferentes mucho más a menudo de lo que se han equilibrado en contra de los países dominantes.

Las teorías tradicionales de las Relaciones Internacionales explican el sistema de acuerdo a los hechos que marcaron al mundo en la antigüedad; en efecto, los teorizaron hace décadas. Sin embargo, el poder mundial ha presentado escenarios que no estaban contemplados en las mismas. La teoría crítica es parte del giro pospositivista o del llamado cuarto debate, que surgió en la década de 1970. Consiste en una pluralidad de posiciones teóricas y epistemológicas que abrieron amplias críticas a la ortodoxia neorrealista que ha dominado la teorización de la disciplina, desafiando la comprensión general de las relaciones internacionales, estimulando el desarrollo de formas alternativas de análisis y enfoques.

La teoría crítica sugiere reconstruir un nuevo orden mundial, partiendo de las fallas en el sistema, buscando alternativas que lleven desde el individuo hasta el sistema en su totalidad a la emancipación. Identifica las fuerzas que mantienen el equilibrio de poder, permitiendo un orden político diferente al imperante, pero limitándose a transformaciones factibles para el escenario internacional.

El papel de los arreglos regionales de seguridad merecen un mayor estímulo, si lo que la teoría plantea es un orden alternativo al existente.

En diversas ocasiones autores críticos como Robert Cox han propuesto que un escenario internacional basado en las relaciones industriales podría ser la mejor alternativa para hegemonizar al sistema internacional, mediante la internacionalización de la producción. Esto requeriría la dominación continua del capital internacional sobre el nacional dentro de los países principales y la globalización continua del Estado, por medio de la descentralización progresiva de las fábricas hacia países en desarrollo por el capital internacional. A pesar de que sería un sistema equilibrado en materia de poder mundial, no conduce a la emancipación individual y mucho menos colectiva.

Ante el discurso actual de proteccionismo de Trump, los países en caso de firmar tratados o comerciar con dicho país deben hacerlo sabiendo que ante Estados Unidos no tendrán ventaja a corto plazo. Es por ello que, si los actores reaccionan con reformas políticas y sociales buscando el apoyo de otros socios del resto del mundo, podrían mantener las dañadas cadenas mundiales de valor, generando un contra peso a dicho actor en el escenario internacional.

La seguridad podría ser la alternativa más viable de escenario para la teoría crítica y, por supuesto, un punto fundamental de la teoría sistémica del equilibrio de poder. La seguridad como emancipación, las normas mundiales deben corresponder a las realidades locales y regionales. Los conflictos en el sistema internacional se vuelven más regionalizados, por lo que existe la necesidad de un sistema descentralizado para mantener el orden, una visión horizontal desde todos los niveles. En este contexto, el papel de los arreglos regionales de seguridad, incluidos los planteamientos específicos como el control de armamentos y desarme, merecen un mayor estímulo, si lo que la teoría plantea es un orden alternativo al existente.

La contención del conflicto regional requiere un cierto grado de deferencia al principio de autonomía, al mismo tiempo se debe impulsar una división del trabajo mutuamente beneficiosas entre los arreglos de seguridad mundial y regional, como ocurrió en el sistema bipolar rígido cuando se establecieron tratados de seguridad: la Organización del Tratado del Atlántico Norte, CENTO, SEATO, ANZUS, en América TIAR, y la contrapartida el Pacto de Varsovia. Debe recordarse que el equilibrio de poder devenido de la Segunda Guerra Mundial dividió al mundo en dos bloques: el occidental y el oriental. Conviene subrayar que, con dichas fragmentaciones, se generó cómo el modelo sugiere una estrategia de bandwagoning, es decir los Estados se alinearon con un poder adversario más fuerte. Sin embargo, el actor más poderoso gana de manera desproporcionada el botín que conquistan juntos, ya que, como argumentó Tucídides: “Los fuertes hacen lo que quieren y los débiles lo que pueden”.

De lo interior a lo exterior

Tras los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos, donde los republicanos mantienen su mayoría en el Senado, pero los demócratas tomaron el control de la Cámara Baja, los líderes mundiales han mostrado diversas posturas acerca de lo que esta división de poderes representa para la relación de dicha potencia con los demás países. También muestra cómo afecta a su política interior, que dependerá de si los republicanos y los demócratas pueden trabajar juntos, así lo argumentó Heiko Mass. Aunque diversos mandatarios concuerdan en la importancia de Washington para las decisiones internacionales, sus relaciones futuras dependerán de cómo se trabaje de ahora en adelante, tal como mencionó Yasutoshi Nishimura: “Japón no se comprometerá con el comercio en contra de su interés nacional si hay algún cambio en el clima político en Estados Unidos.”

¿Estamos frente al inicio de una reconfiguración del equilibrio de poder? El resultado de dichas elecciones fue determinado por la xenofobia que ha promovido su mandatario y en consecuencia la necesidad de un control en el armamento a nivel internacional. Los marcos de seguridad deberán ser generados por todos las países, esperando que los mecanismos de orden, como la seguridad colectiva, la intervención humanitaria y el equilibrio de recursos, sean soportados por el sistema internacional.

MÓNICA TORIO HERNÁNDEZ es licenciada en Gestión y Dirección de Negocios por la Universidad Veracruzana, y en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Escuela Libre de Ciencias Políticas y Administración Pública de Oriente, así como maestra en Estudios Internacionales por El Colegio de Veracruz. Se ha desempeñado como gestora curricular, asesora política y colaboradora en el proceso de reestructuración de asociaciones civiles.

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4 Responses to Equilibrio de poder: una mirada desde la teoría crítica

  1. Avatar Ángeles Dechamps dice:

    felicidades por esta publicación de alto nivel, me encanto como retoma los modelos de Kaplan pero hace algo que jamas se había hecho interpretarlos desde el punto critico, teoría que dificilmente se trabaja en español y con tanta precisión, enhorabuena para la revista.

  2. Avatar Gregory Colbert dice:

    It’s good to see that authors like robert cox are now studied under this perspectives

  3. Avatar Jorge Rebolledo Flores dice:

    Gran trabajo. En hora buena!

  4. Avatar Antonio Zhar dice:

    Me encargaron en clase leer esta publicación para analizarla en clase, la verdad me ha encantado, es complicado encontrar textos que retomen la teoría, la expliquen y la enfoquen a la realidad actual, sentí que en cada párrafo leía un libro completo, espero que la revista siga realizando este tipo de publicaciones académicas y espero que haya una segunda parte donde se realice un estudio 100% prospectivo.

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