El papel de la cooperación internacional en la estrategia de gran potencia de China

7 agosto, 2018 • AMEI, Artículos, Asia/Pacífico, Latinoamérica, Portada • Vistas: 2919

El Diario de Chihuahua

Roberto Hernández Hernández

Agosto 2018

Una colaboración de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales

La cooperación internacional de China está claramente relacionada con su política exterior y responde al proyecto de sus líderes de posicionar a su país como una potencia de alcance mundial. Desde la década de 1970 y de manera muy importante desde principios del siglo XXI, la República Popular China participa en los esfuerzos de cooperación internacional en calidad de donante y receptor. Como donante, la dirigencia china ha diseñado un esquema de apoyo para los países subdesarrollados denominado “ayuda al exterior” (duiwai yuanzhu). Por otra parte, participa como donante y receptor (doble vía), cuando se trata de problemas mundiales considerados como bienes públicos. Respecto a la cooperación internacional para el desarrollo, la dirigencia china la acepta como tal, pero no participa activamente en este mecanismo que opera en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos por medio de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

Las razones de la divergencia china frente a la cooperación internacional para el desarrollo radican en que conlleva un costo burocrático muy alto con escasos resultados. Además, dado que China aporta una gran cantidad de recursos financieros y tecnológicos para la cooperación internacional en todo el mundo, le es más conveniente tener el control directo de los flujos financieros, la forma y los lugares donde la aplican.

En los últimos años, el gran aumento en el monto de ayuda técnica y financiera, de inversión extranjera y de comercio de China con los países en desarrollo de África, Asia y Latinoamérica, ha despertado el interés internacional y la preocupación de varios países. En especial Estados Unidos y Japón han reaccionado con esquemas propios de cooperación internacional para competir con China en países clave de estas regiones.

China claramente plantea que la cooperación internacional contribuye a fomentar su propio ritmo de desarrollo, en un mundo cada vez más globalizado, y argumenta que el aislamiento solo conduce a la ruina de los países. No obstante que China se esfuerza por alcanzar el estatus de una gran potencia, lucha por evadir la trampa del ingreso medio, típica de los grandes países de Latinoamérica. En este sentido, el presidente Xi Jinping planteó recientemente la necesidad de establecer en los próximos años una sociedad “modestamente acomodada”, para lo cual “debe reforzar” la apertura del comercio hacia el exterior, “protegiendo los intereses de los inversionistas”.

En congruencia con esta estrategia, China considera que la cooperación internacional va de la mano de la inversión extranjera directa (IED) y el comercio exterior. Por ello promueve la negociación y la firma de tratados bilaterales y regionales de libre comercio; crea nuevas instituciones financieras, y aumenta su influencia en las tradicionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Además, le ha dado un gran impulso a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, anteriormente conocida como la Ruta de la Seda del Siglo XXI), que ha convertido en el núcleo organizativo de su esquema de cooperación internacional.

La cooperación internacional de China está claramente relacionada con su política exterior y responde al proyecto de sus líderes de posicionar a su país como una potencia de alcance mundial.

La BRI incluye, hasta ahora, a 68 países con una población superior a las 4 800 millones de personas, cuyas economías representan el 62% del PIB mundial. Los cientos de proyectos, en especial de infraestructura en África, Asia, Europa y Latinoamérica, forman la columna vertebral de la ambiciosa agenda económica y geopolítica de China, por medio de la cual está forjando lazos de carácter económico y político, mediante un gran impulso diplomático, en la búsqueda de crear conexiones profundas que contribuyan a soportar su estrategia de desarrollo interno.

En la práctica, la estrategia de la BRI se concreta en proyectos de infraestructura física (carreteras, ferrocarriles, puertos, estaciones de energía, etcétera) e infraestructura blanda con acuerdos comerciales y de transporte, e incluso vínculos culturales por medio de becas universitarias y otros intercambios interpersonales. Según fuentes de información china, la disponibilidad inmediata de fondos financieros para esta iniciativa, rondan en alrededor de un billón de dólares, y de acuerdo con la agencia calificadora Fitch, en 2017 ya se habían planificado, o estaban en proceso, proyectos por un valor superior a los 900 000 millones de dólares.

Mediante la IED, China exporta capital y tecnología y asegura el suministro de materias primas básicas para mantener su ritmo de crecimiento económico. De acuerdo con datos oficiales, en 2016 los inversionistas chinos, por medio de 7961 empresas ubicadas en más de 164 países y regiones, canalizaron recursos por un monto superior a los 170 111 millones de dólares. A finales de 2016, el número de trabajadores chinos despachados al exterior ascendía a 970 000. Precisamente en cuanto al desarrollo de la IED, “el punto culminante” de la cooperación externa se dio en el marco de la BRI.

Cabe señalar que no existe información precisa sobre los montos destinados a la cooperación internacional de China, dada la diversidad de instancias gubernamentales que participan en esta y la insuficiente coordinación entre ellas. Por ejemplo, del Consejo de Estado dependen tres ministerios (Hacienda, Relaciones Exteriores y Comercio). En relación con la ayuda exterior, el Ministerio de Comercio es el principal coordinador. Se estima que entre quince y veintitrés agencias participan en la implementación de la ayuda a los países subdesarrollados.

De acuerdo con el gobierno chino, el mecanismo de cooperación de la BRI está abierto para cualquier región del mundo, aunque los resultados son muy diversos: existen proyectos avanzados y otros estancados o fracasados. Específicamente en Latinoamérica, China ha firmado memorandos con Brasil y Perú para realizar los estudios del proyecto de construcción ferroviaria que comunicaría los océanos Atlántico y Pacífico; con Nicaragua se intentó construir un canal interoceánico, y con México estuvo a punto de iniciar la construcción del ferrocarril entre la Ciudad de México y Querétaro. Aunque, por otra parte, los proyectos de cooperación financiera y de construcción de infraestructura en Latinoamérica se cuentan por cientos.

Además de la ayuda y la IED, el comercio exterior es un instrumento esencial de la cooperación internacional de China. Sobre la base de múltiples tratados y acuerdos comerciales, Beijing ahora promueve la liberalización económica y comercial a nivel mundial, y (paradójicamente) defiende la globalización económica, al mismo tiempo que ataca el proteccionismo. Su experiencia de casi cuatro décadas le da firmeza a la defensa de su política de apertura, que comenzó a finales de la década de 1970. De 1978 a 2016 el comercio exterior de China reportó un crecimiento promedio anual de 17.4%, al pasar de 20 600 millones de dólares en 1978 a más de 3.68 billones en 2016, como se muestra en el cuadro 1. Un impulso adicional a las tendencias ascendentes de la incorporación de China a las cadenas mundiales de valor lo obtuvo con su incorporación a la Organización Mundial del Comercio en 2001.

Cuadro 1. Comercio Internacional de China 1978-2016

                                              (miles de millones de dólares)
Año Comercio total Exportaciones Importaciones Balance
1980 38.14 18.12 20.02 -1.90
1985 69.60 27.35 42.25 -14.90
1990 115.44 62.09 53.35 8.74
1995 280.86 148.78 132.08 16.70
2000 474.29 249.20 225.09 24.11
2005 1421.91 761.95 659.95 102.00
2010 2970.00 1580.00 1390.00 190.00
2011 3641.86 1898.38 1743.48 154.90
2012 3867.12 2048.71 1818.41 230.31
2013 4858.99 2909.00 1949.99 259.01
2014 4301.52 2342.29 1959.23 383.06
2015 3953.03 2273.47 1679.56 593.90
2016 3685.50 2097.60 1587.90 509.70
Fuente: China Statistical Yearbook 2017.

Desde la perspectiva de varios países y regiones, el comercio exterior de China representa un gran desafío, debido al superávit en su balanza comercial. Para varios países, incluyendo Estados Unidos, México y la Unión Europea, el déficit con China ha sido un problema importante. De acuerdo con cifras oficiales, de 2011 a 2016 el superávit promedio anual de China ascendió a 354 800 millones de dólares. Como es conocido, el actual conflicto comercial de China con Estados Unidos radica, precisamente, en el abultado superávit comercial del primero. En 2017, por ejemplo, las importaciones de Estados Unidos desde China sumaron 506 000 millones mientras que las exportaciones solamente alcanzaron los 130 000 millones.

El argumento de muchos políticos de Estados Unidos es que las exportaciones de China son muy atractivas para los estadounidenses, debido a la subvaloración intencional aplicada por China. Aunque China supuestamente se aleja de una economía basada en el comercio exterior, este país continúa manteniendo un amplio superávit comercial.

Un análisis más profundo del comercio internacional, tomando en cuenta las cadenas mundiales de valor, permite afirmar que China elabora o contribuye en la fase final de la producción de numerosos bienes, cuyos componentes son fabricados en el exterior. Más aún, muchas de las grandes empresas internacionales fabrican sus productos en China y las estadísticas las reportan como “hechos en China”. Además, para reducir su abultado superávit, la dirigencia china está realizando una reestructuración económica, que hasta ahora no ha sido suficiente para convertir a China en una economía de consumo, a pesar de que el gasto del gobierno, las familias y las empresas se ha estado incrementando en buena medida mediante la ampliación del crédito.

En síntesis, la cooperación internacional de China va mucho más allá de la ayuda externa. De hecho, se centra mucho más en la IED y en el comercio internacional, lo que le permite utilizar la enorme cantidad de recursos financieros disponibles y buscar la rentabilidad de sus empresas en el extranjero para apoyar el desarrollo interno. China exporta capital y tecnología asegurando el suministro de materias primas básicas para mantener el crecimiento económico del país y, además, aumentar su influencia, riqueza y poder. Al mismo tiempo, con la IED cubre las lagunas que otros países exportadores tradicionales de capital y tecnología no han llenado.

ROBERTO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ es Vocal de la Universidad de Guadalajara ante la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) y profesor-investigador de los Departamentos de Estudios Internacionales y de Estudios del Pacífico de la Universidad de Guadalajara. Es doctor en Ciencia Sociales por la Universidad de Guadalajara, maestro en Estudios de Asia y África por El Colegio de México y en Historia Moderna y Contemporánea de China por la Universidad de Beijing, y licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel I.

Tags:, , ,

4 Responses to El papel de la cooperación internacional en la estrategia de gran potencia de China

  1. Eduardo Aguilar dice:

    En sentido estricto el comercio internacional y la IED no son cooperación internacional, creo que aquí el Dr. está cometiendo un grave error conceptual y, por tanto, se confunden ciertos argumentos que se presentan en el texto.

    • Roberto Hernández Hdez. dice:

      Por supuesto que estoy operativisando un concepto amplio de cooperación internacional. Vayamos al aso específico que China hace del concepto: en el comunicado conjunto del Foro de Beijing (14 de mayo de 2017) titulado “Belt and Road Forum for International Development”, el concepto de cooperación se mencionó 44 veces con las siguientes acepciones: desarrollo y cooperación (no confundir con “cooperación para el desarrollo de la OCDE)-ODA); cooperación multilateral, cooperación bilateral, cooperación norte-sur, sur-sur y triangular; cooperación para la conectividad; cooperación económica, industrial y financiera. En el caso específico de China la IED y el comercio exterior, explicita e implícitamente se mencionan como mecanismo de cooperación internacional. El uso de un concepto restringido de cooperación internacional sólo nos llevaría a quedar atrapados en una discusión insustancial.

    • Roberto Hernández Hdez. dice:

      Por supuesto que estoy operativisando un concepto amplio de cooperación internacional. Vayamos al caso específico de China: en el comunicado conjunto del Foro de Beijing (14 de mayo de 2017) titulado “Belt and Road Forum for International Development”, el concepto de cooperación se mencionó 44 veces con las siguientes acepciones: desarrollo y cooperación (no confundir con “cooperación para el desarrollo de la OCDE)-ODA); cooperación multilateral, cooperación bilateral, cooperación norte-sur, sur-sur y triangular; cooperación para la conectividad; cooperación económica, industrial y financiera. En el caso específico de China la IED y el comercio exterior, explicita e implícitamente se mencionan como mecanismo de cooperación internacional. El uso de un concepto restringido de cooperación internacional sólo nos llevaría a quedar atrapados en una discusión insustancial.

    • Roberto Hernández Hdez. dice:

      El concepto de cooperación está explícito desde el primer párrafo. Es más científico partir de un concepto que de las definiciones. China refiere Coop. multilateral, bilateral, norte-sur, sur-sur; triangular; económica, industria, financiera, para la conectividad, etc.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…