El G-20 en la era Trump. El nacimiento de una nueva diplomacia mundial

11 octubre, 2017 • Reseñas • Vistas: 267

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El G-20 en la era Trump. El nacimiento de una nueva diplomacia mundial, Ivette Ordóñez Núñez, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2017, 240 pp., €18.50.

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A pesar de que El G-20 en la era Trump. El nacimiento de una nueva diplomacia mundial se publicó antes de la Cumbre del G-20 celebrada en julio de 2017 en Hamburgo, en la que por primera vez participó Donald Trump, Ivette Ordóñez Núñez finaliza la obra explicando los choques en las reuniones preparatorias de los ministros de Asuntos Exteriores en Bonn, en febrero de 2017, y de los ministros de Economía y Finanzas en Baden-Baden, en marzo. Terminada la Cumbre, ya sabemos que el acercamiento diplomático propuesto por Alemania a los temas de “la pobreza en conjunto”, “la política de seguridad clásica ya no es suficiente”, “el enfoque sobre África”, el cambio climático, el proteccionismo o la misma regulación financiera, no llegó a una adhesión unánime a causa de Trump. Cuando mucho, se alcanzó un consenso de 19 líderes y una laboriosa conclusión final de los 20.

Si bien no debe explicarse el contenido de un libro por el desenlace, en este caso, la importancia de los hechos que han sucedido después de su publicación merecen el cambio de orden, porque en la obra ya se explican las causas antes de que sobrevenga el final y también porque el libro no es una crónica de última hora, sino el fruto de un trabajo de investigación riguroso que se inicia con la primera reunión de líderes del G-20 convocada por George W. Bush en 2008, a raíz del inicio de la gran crisis, y sigue minuciosamente todas las cumbres, hasta terminar en la presidencia alemana de 2017. Con este amplio panorama, la autora subraya dos diferencias respecto del funcionamiento de otras organizaciones internacionales: la peculiar informalidad del G-20, que no tiene carta jurídica fundacional ni reglamentos, y la diplomacia de los presidentes, origen de un nuevo tipo de diplomacia que no se ciñe exclusivamente al ámbito financiero, sino que se abre a campos como la seguridad alimentaria o la financiación del combate al cambio climático, en los que se requiere un manejo de gobernanza global. Igualmente debe considerarse la representatividad del G-20, tanto desde el punto de vista del potencial demográfico (65% de la población del mundo), como del peso económico (85% del PIB). Muchos países con economías importantes han mostrado su contrariedad por estar excluidos y tener que aceptar decisiones en las cuales no han podido participar.

La organización del libro en siete capítulos no sigue cronológicamente las cumbres, sino que agrupa los principales temas, como el análisis del novedoso esquema de funcionamiento del grupo, así como sus propuestas y efectos en el sistema financiero internacional y otros campos de acción que no se habían considerado al inicio, lo que muestra la flexibilidad del G-20 y su capacidad de incorporar nuevos aspectos.

Para volver al principio, que es el final del libro, pese a la incertidumbre que ha traído la era Trump, en sus casi 9 años de existencia el G-20 ha mostrado un elemento positivo, pues se trata de una plataforma política informal, con actores claves como China, Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea, que es valiosa para encontrar consensos en otros temas, tales como el terrorismo, las guerras y los refugiados.

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