Cuba más allá de Venezuela

1 febrero, 2018 • Artículos, Portada • Vistas: 2033

En la búsqueda de la inversión extranjera para romper la interdependencia económica

Bloomberg-Ty Wright

Rolf Otto Niederstrasser

Febrero 2018

Alrededor del primer aniversario de la muerte de Fidel Castro, el presidente venezolano Nicolás Maduro visitó la tumba del revolucionario cubano en la oriental ciudad de Santiago, acompañado por el presidente cubano Raúl Castro. Además de pagar sus respetos al fallecido líder, la presencia de Maduro fue también un gesto simbólico, mediante el cual señalaba que los lazos políticos con Cuba, incluso en medio de la crisis económica y social de Venezuela, permanecían fuertes.

Un factor histórico clave en la relación mutua fue el potencial económico de Venezuela en mantener fuerte el proyecto de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). El ALBA apuntó a la integración social, política y económica en Latinoamérica y el Caribe. Pero debido a la dependencia del mercado venezolano a los ingresos petroleros, las exportaciones a la isla cayeron a 1600 millones de dólares en 2016, en comparación con los 2800 millones de dólares en 2015 y los 5100 millones de dólares antes de que la crisis del petróleo comenzara en 2013. Incluso con las dificultades que ha estado enfrentando la economía venezolana, Maduro se comprometió a abastecer a La Habana con petróleo subsidiado. Para Cuba, esta situación es demasiado familiar. Durante la Guerra Fría, el Estado insular dependió del mercado de los soviéticos. Después del colapso de la Unión Soviética a comienzos de la década de 1990, Cuba quedó aislada sin aliados y entró en la etapa del periodo especial, una crisis económica devastadora que duró casi una década. Desde entonces, la dirección cubana ha intentado evitar los mismos errores y ahora continúa ampliando su lista de socios económicos más allá de Venezuela.

Interdependencia con Venezuela

Motivado por el deseo de fortalecer las relaciones bilaterales, el expresidente Fidel Castro, junto con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, firmaron el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela en Caracas en 2000. Inicialmente, este acuerdo fue una visión para una colaboración futura entre ambos países, que incluía un conjunto de intercambios comerciales en los que Venezuela exportaría petróleo a la isla.  A su vez, Cuba suministraría a sus trabajadores profesionales en salud y en educación a Venezuela. El acuerdo también cubrió las áreas de deporte, energía, cultura y agricultura. Esto abrió el camino para proyectos sociales más grandes en Venezuela, como la Misión Barrio Adentro, un programa que aseguraba a niños vulnerables y ancianos dos comidas al día, Operación Milagro que ofreció tratamiento médico gratuito a personas necesitadas, y el programa de becas de la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba para estudiantes de medicina latinoamericanos.

Con la creación del ALBA el proyecto se expandió a Latinoamérica y el Caribe, y prosperó con la idea de cooperación e integración cultural y diplomática. El sindicato se materializó después de la firma de acuerdos económicos concretos, como el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), firmado en La Habana en abril de 2006 por Bolivia, Cuba y Venezuela, países fundadores del ALBA. El TCP, un proyecto de apoyo dentro del marco del ALBA, ayudó a expandir los lazos económicos, sociales y políticos cubanovenezolanos. Según la oficina nacional de estadísticas de Cuba, el proyecto ayudó a impulsar las exportaciones de Venezuela a La Habana a alrededor de 7300 millones de dólares en 2014. El ALBA unificó a ambos países económica y políticamente.

El descongelamiento de las relaciones con Estados Unidos y el perdón de deuda externa

La normalización de las relaciones entre La Habana y Washington D.C. en 2015 inició el proceso parcial de inclusión de Cuba en los mercados financieros mundiales. Bajo el gobierno de Barack Obama, el gobierno de Estados Unidos levantó algunas de las restricciones a los viajes, las remesas y el sector financiero cubano. El deshielo brindó una primera oportunidad para los inversionistas de reiniciar negociaciones. Cuba había permanecido aislada a lo largo de la última mitad del siglo, en gran parte debido a las restricciones al embargo por parte de Estados Unidos.

Antes del desarrollo de la normalización, las negociaciones entre algunos titulares de deuda cubana y el gobierno cubano eran complejas. El embargo impuesto por Estados Unidos castigaba a cualquier institución financiera internacional por negociar, realizar operaciones bancarias o comerciar con Cuba. Después del acercamiento con Estados Unidos y las reformas sociales y económicas de Raúl Castro, ambas partes se movieron hacia una mejor posición para negociar. Los países e instituciones a los que Cuba debía grandes cantidades de deuda, estaban interesados ​​en renegociar la deuda y reinvertir nuevamente en el país.

La inversión en Cuba también benefició a los propietarios de negocios más pequeños en la isla.

Inicialmente en 2011, Cuba concluyó un acuerdo con China para reestructurar una deuda de 600 millones de dólares. De manera similar, en 2013, el gobierno cubano termino un acuerdo con acreedores japoneses por 1400 millones de dólares. Un año después, el parlamento ruso perdonó el 90% de la deuda con el Estado caribeño desde la era de la Unión Soviética. Un total de 35 200 millones de dólares les fue perdonado y la cantidad restante de 3500 millones de dólares iba a ser reservado para inversiones en la economía cubana para los próximos 10 años. Del mismo modo, los cubanos llegaron a un acuerdo para reestructurar su deuda con el Club de París. La deuda total de la isla había ascendido a 11 000 millones de dólares, incluidos los cargos de interés acumulado. En total, se calcula que La Habana ha reestructurado unos 50 000 millones de dólares en deuda antigua en los últimos años.

Para la comunidad mundial, la normalización de las relaciones con Estados Unidos fue una luz verde para nuevas posibilidades de inversión. Esta fue una alternativa necesaria para romper la interdependencia económica con Venezuela. A partir de 2014, la economía venezolana entró en un periodo de recesión, con una contracción del 3.9% y del 6.2% en el año siguiente. Al mismo tiempo, el gobierno cubano había tratado de aumentar sustancialmente la cantidad de inversión extranjera. En total, 395 proyectos, que van desde complejos turísticos hasta producción de maní, proyectos de salud, turismo, transporte, la industria azucarera, minería y energía renovable, ascendieron a 9500 millones de dólares de inversión, en comparación con 8200 millones de dólares en 2015.

La inversión en Cuba también benefició a los propietarios de negocios más pequeños en la isla. En 2 años, Airbnb, ha generado más de 40 millones de dólares para los negocios cubanos. La empresa tardó solo unos 2 meses alcanzar albergar a 1000 anfitriones, un logro que llevó a ciudades como Berlín y San Francisco alrededor de 3 años. Al mismo tiempo, las reformas prometidas por el presidente Raúl Castro han avanzado a un ritmo lento. La intención del gobierno es actualizar la economía manteniendo intacto el modelo socialista cubano. Para eso, Castro propuso múltiples “lineamientos” o pautas para los empresarios, quienes crearían puestos de trabajo de servicio por cuenta propia que, por ejemplo, permitirían a los cubanos suscribirse y trabajar para empresas estadounidenses como Airbnb. Aunque esto no está permitido debido al embargo por parte de Estados Unidos, Airbnb ha logrado beneficiarse de varias restricciones levantadas por el gobierno de Obama para entrar con éxito al mercado cubano. Cerca de 4000 de las 20 000  “casas particulares” o habitaciones privadas alquiladas en Cuba se han registrado en Airbnb, y 13 000 estadounidenses han reservado habitaciones, lo que convierte a Cuba en el mercado de más rápido crecimiento que Airbnb haya lanzado.

En general, Cuba está más abierta que nunca en términos de diversificación con sus socios económicos y está yendo más allá a los lazos económicos venezolanos.

En general, Cuba está más abierta que nunca en términos de diversificación con sus socios económicos y está yendo más allá a los lazos económicos venezolanos. Para Luis Carlos Battista, abogado y analista político radicado en Washington, D.C., los líderes cubanos aún no han olvidado la caída de la Unión Soviética, que llevó a la mayor crisis económica de la Revolución cubana. “Desde una perspectiva subjetiva, la Revolución cubana no podrá ser capaz de sobrevivir a otro trauma como una gran crisis financiera, precisamente mientras lucha con un cambio generacional”, afirmó Battista. “La nueva generación no tiene la autoridad moral de la generación histórica más antigua. Además, la situación de profunda crisis política y económica en Venezuela no parece mejorar en el futuro cercano. Desde una perspectiva objetiva, debido a la crisis en Venezuela, las relaciones comerciales han disminuido. Mientras que la alianza ideológica todavía juega un papel importante, las relaciones comerciales no funcionan con un compañero en el borde del defecto. Al mismo tiempo, los líderes cubanos se complacen en tener a China como un nuevo socio comercial principal, más estable y robusto que Venezuela, pero con quien también comparten fuertes bases ideológicas.”

En vísperas del cambio político generacional de Cuba debido al retiro de Raúl Castro como presidente en 2018, es probable que se esperen más reformas cautelosas para impulsar la economía. La pregunta es cuánto de su modelo se modificará en el proceso.

ROLF OTTO NIEDERSTRASSER es politólogo e historiador por la University of Texas. Ha publicado para The Huffington Post, On Cuba y Rio Grande Guardian. Además fue editor de Metro Leader. Sígalo en Twitter en @rniederstrasser.

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One Response to Cuba más allá de Venezuela

  1. Carlos Enrique Arias dice:

    Pienso que en este momento existen tres situaciones que afectaran sensiblimente las posibilidades de avances en la situacion economia de Cuba, especificamente : el problema de la empresa brasileña Odebrecht que realizaba algunos proyectos en Cuba, el deterioso cada vez mayor de la economia de Venezuela, asi como las nuevas restricciones que impone los cambios en la politica hacia Cuba, del actual gobierno de los Estados Unidos que preside el señor Trump. Son situaciones ante la cuales, Cuba no cuenta con la flexibilidad necesaria para enfrenarlas sin sufrir consecuencias graves en su economia y posibilidades de desarrollo.

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