The Fourth Revolution

1 octubre, 2014 • Asuntos globales, Reseñas • Vistas: 1809

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The Fourth Revolution, John Micklewaith y Adrian Wooldridge, Londres, Penguin, 2014, 270 pp., MX$450.00.

A raíz de la crisis financiera mundial, gran parte de la atención de los medios de comunicación y de los sectores académicos especializados en ciencias sociales se ha concentrado en aspectos económicos. Mientras los gobiernos se han dedicado a llevar a cabo ajustes que les permitan responder a los desafíos actuales, desde dar virajes a su política fiscal y monetaria hasta controlar la deuda pública y sus tasas de desempleo, un fenómeno con implicaciones más profundas parece desarrollarse en paralelo.

En años recientes no solo se ha puesto en tela de juicio la viabilidad del capitalismo de libre mercado como modelo económico preponderante, sino también la funcionalidad de la democracia liberal como forma de gobierno predominante. Sucesos como los conflictos poselectorales en Venezuela, el fracaso de los levantamientos de la Primavera Árabe, las protestas sociales en Brasil, las movilizaciones masivas en Tailandia, el resurgimiento de movimientos demagógicos y ultraconservadores en Europa y el regreso de tensiones étnicas que parecían ser conflictos superados dan cuenta de un déficit democrático sin precedentes.

En este contexto distópico de descontento generalizado se sitúa The Fourth Revolution de John Micklewaith y Adrian Wooldridge, en la cual se analiza el núcleo y principal blanco de los cuestionamientos ciudadanos actuales: el Estado. ¿Para qué sirve? ¿Cuáles deben ser sus funciones cardinales? ¿Qué podemos esperar de nuestros gobernantes? ¿Cómo se puede hacer “buen gobierno”? Aunque las preguntas de los autores son simples en apariencia, resultan reveladoras del fondo del problema y son clave para empezar a encontrar soluciones que desahoguen la crisis política de la actualidad.

Micklewaith y Wooldridge realizan una revisión histórico-teórica sucinta y bien documentada de los tres paradigmas políticos (el sistema westfaliano, los principios liberales de la Ilustración y la creación del Estado de bienestar) que dieron lugar a la concepción del Estado que impera hoy en Occidente. Antes de entrar a la parte más prescriptiva, el libro detalla un recorrido por los regímenes más estudiados y debatidos del mundo, como los “autoritarismos virtuosos” de China y Singapur, la caótica democracia de la India o los paraísos igualitarios de los países escandinavos.

A final de cuentas, los autores sostienen que el éxito o el fracaso de los países dependerá de su capacidad de ponerse al tanto con las fuerzas de la globalización y los avances tecnológicos, de atender las necesidades de los sectores más vulnerables de forma justa y eficiente, y de garantizar las libertades de sus habitantes. En suma, estas preocupaciones y los procesos para afrontarlas son el marco de esta cuarta revolución, que pretende emprender una restructuración del Estado a favor de los individuos.

Sin duda, The Fourth Revolution ofrece un excelente punto de partida para discutir realidades políticas que antes parecían inmutables y una oportunidad imperdible para repensar los últimos acontecimientos internacionales desde una perspectiva aguda y sensible a su tiempo.

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