The Cross-Border Connection: Immigrants, Emigrants, and Their Homelands

1 enero, 2015 • Reseñas • Vistas: 1482

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The Cross-Border Connection: Immigrants, Emigrants, and Their Homelands, Roger Waldinger, Boston, Harvard University Press, 2015, 240 pp., US$23.95.

La migración es un fenómeno tan antiguo como la humanidad misma. Quien abandona su lugar de origen para buscar una vida mejor despierta una empatía natural. Por eso la migración acapara las primeras planas de los diarios del mundo y es tema de múltiples estudios académicos. Pese a lo anterior, la migración sigue representando un reto intelectual para quien la analiza.

Para comprender el fenómeno migratorio, dice Roger Waldinger en The Cross-Border Connection, hay que ir más allá de las rutas y las peripecias por las que tienen que pasar quienes, con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida, abandonan su sociedad. Al llegar los migrantes a tierras desconocidas construyen nuevos lazos personales a la vez que mantienen sus relaciones con los amigos y familiares que dejaron atrás. Su condición está marcada por una gran ambivalencia: pertenecen a un Estado en el cual no se encuentran y se encuentran en un Estado al cual no pertenecen.

Es justamente esta paradójica situación la que, con un lenguaje coloquial pero basándose en un sólido marco teórico, analiza Waldinger en este libro. El migrante, al insertarse en una sociedad distinta, goza de beneficios que antes le resultaban desconocidos. Esto explica que la comunicación transfronteriza entre quien abandona su comunidad y quienes se quedan en ella (ligados muy probablemente por el compromiso de cuidar a sus hijos y a sus padres) vaya más allá del envío de remesas. Cruzan también las fronteras, como bien nos recuerda Waldinger, ideas, valores y expectativas, y se genera una conexión en la que convergen ambas sociedades.

El proceso dialéctico de la migración depende de las relaciones interpersonales que mantenga el migrante con sus amigos y familiares. También en este ámbito se presenta una nueva y paradójica complicación: conforme pasa el tiempo, mejoran las oportunidades que tienen los migrantes para ponerse en contacto con quienes se quedaron en sus lugares de origen, pero al mismo tiempo estas relaciones se debilitan. Se vuelve más complicado mantener abierto este canal de comunicación, pese a que haya nuevas tecnologías que parecerían facilitarlo. La adopción de un lenguaje distinto, la asimilación de otras costumbres y la formación de nuevas identidades sociales superponen a la convergencia de las sociedades la divergencia de sus habitantes.

La realidad del migrante es compleja. Ser inmigrante y emigrante a la vez trae contradicciones que hacen que poseer un sentido de pertenencia resulte complicado. Por eso es tan difícil de comprender el fenómeno migratorio. A realidades claras se suman contradicciones inherentes. A las intenciones de mantener vivas las relaciones con quienes se quedan se anteponen el tiempo y la rutina. Analizar con minucia cada parte de este proceso dialéctico resulta fundamental para comprender el fenómeno migratorio. Es por eso que la aportación de este libro es fundamental.

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