Should We Fear Russia?

5 Julio, 2017 • Reseñas • Vistas: 148

.

Should We Fear Russia?, Dmitri Trenin, Cambridge, Polity Press, 2016, 144 pp., US$12.95.

avatarDefault  Rebeca Juárez Arellano

El recuerdo de la Guerra Fría aún pone a temblar a Occidente. Pero, ¿se trata de un miedo justificado? ¿La intervención de 2014 en Ucrania significa un despertar de las ambiciones imperialistas rusas? ¿Deberíamos temerle a la Rusia contemporánea, abatida ya por sanciones económicas y el aislamiento forzado, como le temíamos a la Unión Soviética de Stalin y como temieron otros a la Rusia zarista?

Dmitri Trenin, uno de los más reconocidos analistas de la política rusa, ofrece respuestas exhaustivas. Con una prosa fácil pero elegante, y prescindiendo de lugares comunes y analogías anticuadas, Trenin explica el marcado deterioro de las relaciones de Rusia con Occidente.

Su análisis se divide en cuatro partes. En la primera explora los principales miedos a la Rusia contemporánea, algunos de los cuales datan de la Guerra Fría, la formación del Ejército Rojo o incluso de la Revolución de 1917. Desde el miedo a un despertar militar
—justificado en cierta medida por una política exterior agresiva, un ejército reconstituido y el uso de la fuerza en Ucrania—, hasta el temor a la autocracia rusa dentro de sus fronteras, caracterizada por violaciones persistentes a los derechos humanos y a las libertades políticas de su población, parecería que hay razones suficientes para inquietarse.

En la segunda sección Trenin examina el desafío ruso a Occidente. Rusia nunca estuvo contenta con el lugar que le fue impuesto en los años posteriores a la Guerra Fría, y a partir de 2014 ha dejado claro que ser una potencia regional no es suficiente. Quiere formar parte de la toma de decisiones, y está lista para pelear por su lugar en la mesa. La Rusia de Vladimir Putin ha demostrado que puede compensar sus deficiencias en materia miliar y económica.

Cómo lidiar con Rusia es la materia de la tercera sección. Estados Unidos y la Unión Europea no pueden seguir ignorándola. Subestimarla no funcionó en 2014 y —asegura Trenin— no funcionará ahora. Se necesita una combinación de tácticas para mantenerla bien portada y al margen. Las sanciones económicas, el aislamiento político, el apoyo occidental a los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte más próximos a su frontera (y a los países importantes que no funjan como miembros de la organización, entre ellos Ucrania), la batalla en los planos mediáticos e informáticos y el uso del poder blando contra las faltas rusas son consideradas por Trenin como posibles estrategias para Estados Unidos y la Unión Europea. También las formas de cooperación que sirvan a los intereses nacionales de Estados Unidos, la Unión Europea y la propia Rusia aparecen como tácticas viables y deseables.

Finalmente, en la cuarta sección se argumenta que nos encontramos frente a una nueva normalidad en las relaciones de Occidente con Rusia: no es el recrudecimiento ideológico propio de la Guerra Fría, sino un periodo de nuevos retos y oportunidades, en el que la mejor apuesta en el trato con Rusia es el pragmatismo. El miedo no tiene cabida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…