Queer International Relations: Sovereignty, Sexuality and the Will to Knowledge

5 octubre, 2016 • Reseñas • Vistas: 128

.

Queer International Relations: Sovereignty, Sexuality and the Will to Knowledge, Cynthia Weber, Oxford, Oxford University Press, 2016, 264 pp., US$29.95.

avatarDefault  Julio César Díaz Calderón

Una figuración es el condensado de diferentes imaginarios difusos sobre el mundo en una imagen o forma concreta que toma significado por sí misma. En el caso particular de la figuración del “homosexual” hay dos vertientes clásicas: la victoriana del homosexual perverso y la estadounidense contemporánea del homosexual normal. Cynthia Weber, en Queer International Relations: Sovereignty, Sexuality and the Will to Knowledge, presenta un método para estudiar una tercera figuración del homosexual: el homosexual normal y perverso. Los métodos que aplica Weber permiten confirmar la hipótesis de que es posible pensar las preguntas queer junto con las preguntas de Relaciones Internacionales, de manera que las investigaciones en ambos campos se enriquezcan. En este libro, tal afirmación se explora sobre todo en relación con la soberanía y la sexualidad.

Weber advierte en el primer capítulo que la palabra queer tiene un significado analítico particular, que hace referencia a “los entendimientos normativos y perversos del sexo, del género y de la sexualidad que cumplen con dos objeciones”. La primera es que el término queer solo puede significar algo antinormativo, por ejemplo, un concepto que no es posible definir de manera coherente. La segunda objeción es diferenciar queer de cualquier consideración de sexos, de géneros y de sexualidades, así como de todo sistema caracterizado por una fija y rígida uniformidad.

Para los victorianos del siglo xviii, la homosexualidad hacía referencia a la práctica de la sodomía y era considerada aberrante. La figura del homosexual perverso, en oposición a la sexualidad normal, aparece una vez que se implanta la perversión a este imaginario.

Otra perspectiva, que surge en Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama, sustituye el término homosexual por el concepto lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Los lgbt forman una minoría normal cuya única característica distintiva es una discriminación injusta asociada con el objeto de su afecto. Esta figuración del lgbt como “el poseedor de derechos” o como “el patriota gay” se hace evidente en el discurso de la Exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, cuando recalca que “los derechos de los gays, son derechos humanos”.

Una tercera figuración del homosexual se evidencia en Europa tras el triunfo de Tom Neuwirth o Conchita Wurst (que se denotará como Neuwirth/Wurst) en el Festival de la Canción de Eurovision 2014. Neuwirth/Wurst puede ser interpretado en un contexto binario como normal o como perverso. La primera visión fue expresada por la política austriaca y miembro del Parlamento Europeo, Ulrike Lunacek, quien afirma que Wurst tiene un mensaje de derechos fundamentales compartido por toda la Unión Europea, el derecho a vivir sin miedo. La segunda opinión se ilustra en el discurso del político ruso, Vladimir Zhirinovsky, quien asevera que Wurst significa “el fin de Europa”, pues ya no hay hombres ni mujeres, solo cosas. Sin embargo, es posible hacer una nueva interpretación, en la que Neuwirth/Wurst exprese normalidad y perversidad al mismo tiempo en varios aspectos. Estos aspectos van desde el sexo (hombre o mujer), el género (masculino o femenino) y la sexualidad (homosexual o heterosexual), hasta aspectos más cercanos a las Relaciones Internacionales, como la nacionalidad (Neuwirth/Wurst es austriaco, alemán o colombiano) y la civilización (Neuwirth/Wurst es indígena, hispano o europeo).

El último elemento del análisis de Weber es la regla de Roland Barthes que sirve de alternativa a la disyunción lógica (esto o aquello). La disyunción esto o aquello obliga a escoger entre un término u otro para comprender un texto, una persona o una acción. Ahora bien, la decisión se complica cuando una persona o una cosa expresa significados múltiples y aparentemente contradictorios. Para subsanar esta restricción, Barthes postula una consideración en la que el sujeto es tanto una cosa como la otra (plural, perverso), al mismo tiempo que es una cosa o la otra (singular, normal). La receta de Barthes es leer las figuraciones (queer) tanto bajo la disyunción lógica como bajo la inclusión lógica (plural).

Weber afirma en Queer International Relations que un logos plural “potencialmente figura al hombre soberano y ordena la política internacional de forma que construye y deconstruye figuras y órdenes”. Así, si se desea ver a Neuwirth/Wurst según una consideración normal o una perversa, es necesario establecer una posición del sujeto en relación con Europa y en relación con los debates europeos de integración. Sin embargo, pese a que Neuwirth/Wurst aparenta llamar a una unidad cercana al debate europeo de integración, también significa un desafío al entendimiento tradicional de integración en aspectos como el sexo, el género, la sexualidad, la nacionalidad, la raza, la civilización y la autoridad. El aspecto plural de Neuwirth/Wurst hace que su “llamado a la unidad desde una plataforma europea de integración sea más compleja de lo que aparenta”. Neuwirth/Wurst puede funcionar como un “hombre soberano” singular por medio del cual puede erguirse un orden normal o perverso de Europa, pero, al mismo tiempo, como un “hombre soberano” plural por medio del cual constituir un orden normal o perverso de Europa.

El método que introduce Weber establece que es posible cuestionar las estructuras de estigmatización de la política internacional. Además, este ejercicio permite entender qué significan las figuras plurales y cómo estas figuraciones crean comunidades políticas internacionales que desarrollan múltiples arreglos de jerarquía y de anarquía internacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…