Puentes, fronteras y murallas disciplinarias en torno a las organizaciones internacionales

12 julio, 2016 • Reseñas • Vistas: 322

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Puentes, fronteras y murallas disciplinarias en torno a las organizaciones internacionales, Laura Zamudio, David Arellano y Jorge Culebro, México, CIDE, 2016, 392 pp., MX$290.00.

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Ha cambiado el papel que representan los actores internacionales, los Estados, los individuos, los grupos locales y las organizaciones internacionales en la estructura política internacional. La concepción de los Estados como los principales actores internacionales se ha ido diluyendo, pues la conectividad y la interdependencia fomenta el surgimiento de actores con características dobles. Las organizaciones internacionales se han establecido partiendo de dos concepciones: por un lado, se consideran instrumentos de políticas interiores y exteriores de los Estados que las crean y, por el otro, son actores con capacidades operativas propias y de carácter supranacional que exigen mayor autonomía. Como dicen Laura Zamudio, David Arellano y Jorge Culebro, “las organizaciones internacionales son capaces de tener un protagonismo político en temas sustantivos de la agenda internacional”, por lo que sin ellas ya no pueden entenderse las relaciones políticas y de poder entre los Estados contemporáneos.

Este tema es abordado a fondo en Puentes, fronteras y murallas disciplinarias en torno a las organizaciones internacionales, el más reciente libro publicado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). El libro es una invitación a los estudiantes y académicos del campo a profundizar en el estudio de las organizaciones internacionales, pues quedan preguntas por responder: ¿Cuáles son sus límites? ¿Cuál es su papel en el escenario político internacional? ¿Qué legislación debe acompañarlas?

Uno de los principales problemas que enfrentan las organizaciones internacionales es su poca autonomía, pues al estar dentro de la lógica de un mundo determinado por los Estados, no pueden proyectarse con soberanía y libertad de acción. La capacidad ejecutiva de las organizaciones internacionales depende finalmente del Estado del que son parte. En el capítulo “La autonomía de las organizaciones internacionales burocráticas”, los autores argumentan que las burocracias internacionales pueden alcanzar un nivel de independencia considerable cuando logran adaptar comportamientos internos e independientes de los Estados constituyentes. Por ejemplo, los autores encontraron que la Secretaría del Fondo Monetario Internacional no sigue necesariamente las exigencias emitidas por los Estados, sino “que actúa como la burocracia que es”. Surge así un problema, pues las organizaciones internacionales son actores compuestos por otros actores “en contextos de múltiples organizaciones y fuerzas que hacen que los resultados que puedan obtener sean siempre inciertos”, por lo que su capacidad de operación depende de varios niveles de decisiones y no necesariamente de las regulaciones nacionales. ¿Cómo se explica el nuevo papel de las organizaciones internacionales en un sistema internacional que aún las considera subordinadas a los Estados?

Además, las organizaciones no gubernamentales son las instituciones en las que más confían los ciudadanos; con mayor razón es necesario un acercamiento teórico más riguroso. Por ejemplo, su calidad de agentes humanitarios les ha permitido escapar de la rendición de cuentas. Un interesante análisis de William E. Demars y Dennis Dijkzeul plantea que las organizaciones no gubernamentales han servido para que los Estados más poderosos compitan en el plano ideológico, pues han sido portadoras privilegiadas de los ideales occidentales, de concepciones de ciudadanía y sociedad, y han gozado de un estatus de “caja negra”, en el sentido de que nadie les pide transparencia ni rendición de cuentas.

En este libro se reconoce la importancia creciente de las organizaciones internacionales y se invita a explorarlas. Su influencia aumenta y los especialistas no han acabado de comprenderlas. Una de las conclusiones más destacadas de este conjunto de doce ensayos sobre las organizaciones internacionales es que no hay un acuerdo en la academia sobre cómo abordarlas, pues las propuestas son muchas y abarcan distintos aspectos. Con todo, los autores se plantean algunas preguntas básicas y generales: ¿cuál es su naturaleza, su estructura y sus interacciones de poder? ¿Cuál es el impacto de estos agentes heterogéneos en la política internacional? ¿Cómo se forman organizaciones internacionales más eficaces y transparentes? ¿Cuáles son las bases normativas del Derecho internacional que sustentan a estas instituciones?

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