Por una democracia eficaz: radiografía de un sistema político estancado, 1977-2012

1 abril, 2013 • Reseñas • Vistas: 921

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Por una democracia eficaz: radiografía de un sistema político estancado, 1977-2012, Luis Carlos Ugalde, México, Aguilar, 2012, 190 pp., MX$229.00.

En 2012, México era considerado un país democrático. Sin embargo, su democracia se encontraba atrapada en los males del pasado: el clientelismo, la preeminencia de grupos de interés que la tenían capturada, la falta de legalidad y de un sólido Estado de derecho, la escasez de ciudadanos con valores cívicos que fueran corresponsables de darle un nuevo rumbo a la nación.

En el libro Por una democracia eficaz: radiografía de un sistema político estancado, Luis Carlos Ugalde hace un recuento histórico entre 1977 y 2012 —el tercer ciclo modernizador que México ha intentado tener desde el fin de la Independencia y que tiene como punto de inflexión político 1977 con la primera reforma electoral de fondo— para explicar por qué la democracia electoral mexicana no ha generado un mejor gobierno.

Después de las reformas electorales entre los años setenta y noventa, la democracia mexicana dio un giro al pluralismo partidista y dotó al Instituto Federal Electoral de autonomía e imparcialidad, con lo que permitió la entrada de funcionarios de partidos diferentes al hegemónico a puestos en todos los niveles de gobierno. Uno de los mayores logros de la democracia, sin duda, fue el del panista Vicente Fox al obtener la Presidencia en 2000; la alternancia significó para muchos el fin de la era priísta, de la corrupción y del clientelismo. Sin embargo, la llegada de un nuevo “inquilino” a Los Pinos no significó un cambio de sistema.

Ugalde explica algunos problemas sistemáticos y cómo prevalecieron antes y después de la alternancia: la rendición de cuentas limitada, la cual es el elemento central de la democracia representativa al ser uno de los principales instrumentos de abuso de poder; la impunidad, principal problema sistémico de la política mexicana, ya que impide que los funcionarios paguen las consecuencias de sus actos u omisiones; el clientelismo, un sistema de intercambio de beneficios entre un patrón y un cliente (en la política mexicana se da entre políticos que dan cargos públicos, prebendas y presupuesto a cambio de apoyo político y económico); la escasa cultura de legalidad y de participación, el mayor problema de la democracia mexicana por cual los ciudadanos no cumplen con la ley, no participan en la vida comunitaria ni contribuyen a financiar el gasto del gobierno, y, por último, la fragilidad fiscal, ya que México recauda poco, y gasta poco y mal.

A pesar de que se logró la alternancia en la democracia mexicana, esos problemas sistemáticos trajeron a México gobiernos deficientes que conservaron el sistema político de antaño, la “vetocracia”, que es la continuación del clientelismo y de una legitimidad erosionada por la falta de resultados que reduce la falta de confianza de los ciudadanos.

Luis Carlos Ugalde concluye con tres recomendaciones para que el gobierno democrático mexicano dé resultados y no se quede estancado en los males del pasado: gobernabilidad democrática, Reseñas Abril/Junio 2013 155 buenas políticas y buenos ejecutores, y sostiene que la vía para transformar al país es salir de la trampa del confort.

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