Los cubanos toman la Panamericana

15 junio, 2015 • Artículos, Latinoamérica, Norteamérica, Portada, Regiones • Vistas: 1908

RTVE

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Junio 2015

Los 21 migrantes cubanos que la Armada Nacional de Colombia encontró el 10 de abril de 2015 en el golfo de Urabá —que se encuentra entre el Pacifico y el Caribe— intentaban cruzar la frontera hacia Panamá y tenían a Estados Unidos como destino final. Los casos de migrantes de diferentes nacionalidades detectados en esta franja de mar y selva están en constante crecimiento. Por cuanto las diferentes autoridades colombianas aun no puedan ofrecer datos claros, desde enero se detectaron en todo el país más de 1000 migrantes sin documentación regular. Una cifra que dobla ya los datos de todo 2014.

Los migrantes son mayoritariamente cubanos que intentan cruzar el país provenientes de Ecuador para llegar a Estados Unidos. El histórico acercamiento entre Cuba y Estados Unidos en diciembre de 2014 ha alertado a los cubanos sobre el posible fin de la Ley de Ajuste Cubano y la política “pies secos, pies mojado”, que suponen un trato privilegiado para aquellos cubanos que consigan alcanzar el territorio estadounidense. Frente a la posibilidad de perder esta prerrogativa, se dispararon aún más las salidas de la isla.

La incertidumbre en torno a las relaciones entre los dos países y sobre el futuro de Cuba después de la apertura económica, es aprovechada por redes de traficantes internacionales y bandas criminales locales. De este modo logran captar nuevos “clientes” y consolidar una ruta terrestre operativa desde hace ya casi una década.


Una ruta panamericana de desesperación y lagunas legislativas

Olvidémonos de los balseros inmortalizados en el homónimo documental de los directores catalanes Carles Bosch y Josep Maria Domenech, nominado al Óscar en 2003. Han sido una exigua minoría aquellos cubanos que en los últimos meses volvieron a retar al mar para cruzar los pocos más de 50 kilómetros que separan a la isla de Florida. La gran mayoría de los migrantes cubanos empezó a tomar una ruta más larga desde hace unos años, aunque no necesariamente menos peligrosa o más barata. Se sientan en un avión con destino a Quito para emprender, a su llegada en la capital ecuatoriana y en compañía de migrantes bangladeshíes, nepalíes, ghaneses, camerunenses, haitianos o somalíes, la ruta terrestre hacia Estados Unidos.

La Panamericana está tomando cada día más relevancia a nivel internacional como ruta para movilizar migrantes de sur a norte. De los más de 2000 casos que detectó en 2014 Migración Colombia, la agencia del Ministerio de Relaciones Exteriores encargada de los temas migratorios, casi la mitad eran cubanos. Esta cifra es baja considerando que por la misma ruta terrestre —que sale de Ecuador y pasa por Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y los países centroamericanos hasta la frontera con Estados Unidos— en los puestos fronterizos panameños de La Miel y Puerto Obaldia entran cada día decena de migrantes extranjeros, en su mayoría cubanos. En Costa Rica las autoridades calcularon, según los medios locales, la entrada de alrededor de 400 cubanos a la semana provenientes de Panamá. Por otro lado, en Honduras, durante los últimos 4 meses, han pasado con visa de transito casi 2000 cubanos.

Keystone

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Los migrantes extranjeros que son detectados por las autoridades en la ruta reciben un salvoconducto de más o menos 5 días para dejar el país o se mantienen a la espera de que se regularice su petición de asilo. Los migrantes utilizan este tiempo para seguir su camino hacia el norte. En otros casos, las autoridades los devuelven a su país de origen, que normalmente es Ecuador. Para algunos migrantes de diferentes nacionalidades, pero especialmente para los cubanos, el país andino representa el punto de partida de este recorrido de más de 4000 kilómetros.

El gobierno de Rafael Correa ha estado por varios años en la mira de la crítica internacional por su política de ciudadanía mundial y de libres visados. Las restricciones adoptadas en 2010 en la concesión de visados por ciertas nacionalidades han desplazado la llegada de migrantes africanos y asiáticos hacia Brasil, que de allí vuelven a tomar por tierra el camino de la Panamericana.

La eliminación en 2014 de la carta de invitación que se exigía a los cubanos para entrar legalmente en Ecuador, junto con la casi inexistente coordinación migratoria entre los países en la ruta, ha ayudado a consolidar el movimiento de los cubanos por esta vía. Pero también está representando un negocio lucrativo para las redes de traficantes internacionales y grupos criminales locales en los diferentes países.

 

Redes de tráfico mundial y el negocio para las bandas criminales locales

Las más recientes detenciones en Ecuador de redes de traficantes ejemplifican muy bien cómo se está consolidando esta ruta y las dificultades que enfrentan los gobiernos y organizaciones internacionales que buscan detener el tráfico de migrantes en la región. Sin embargo, mientras las autoridades y los medios de comunicación de los diferentes países indiquen que este negocio es controlado por redes internacionales de traficantes con contactos en todos los países, una de los factores principales que explican su consolidación es la mezcla de intereses entre fuerzas públicas corruptas y bandas criminales locales.

Las detenciones de migrantes —en lanchas, en aeropuertos o terminales de transportes— efectuadas por las autoridades muestran como, no obstante la presencia de “coyotes” en toda la ruta, el viaje es predominantemente individual o en pequeños grupos y no se encuentra necesariamente organizado. Esto es válido por lo menos por lo que concierne a los cubanos, que se encuentran en ventaja respecto a los otros migrantes por el idioma. Los migrantes viajan con dinero en efectivo para sobornar autoridades locales, pagar transporte público o alojamientos de confianza facilitados por las bandas que por el camino lucran con ellos.

Los grupos criminales que controlan directamente la ruta pueden vender a los migrantes los contactos de los “coyotes” a lo largo del camino, pero también organizan transportes privados. En el caso de los cubanos, pueden ofrecerles cedulas falsificadas —generalmente de algún país andino como Colombia o Ecuador— que les pueda permitir viajar en aviones por rutas internacionales. Como es evidente en el caso de Colombia, son los bandas criminales las que controlan el negocio de forma casi independiente y cuidándose de no delatar las rutas de otras “mercancías” más lucrativas como la cocaína.

 

Consolidación de la ruta y criminalización del proceso migratorio

La comisión mixta sobre migraciones entre Cuba y Estados Unidos, que se reunió por primera vez en enero de 2015 después de las declaraciones de acercamiento, prefirió no tocar la peculiar relación migratoria entre ambos países, que se quedan con sus supuestas posiciones iniciales sobre el tema migratorio. Estados Unidos defiende la medida con la excusa de ofrecer asilo político a los cubanos que escapan de la dictadura, aunque de forma exclusiva y solo para ellos. Cuba sigue criticando la Ley de Ajuste como principal promotor de la migración ilegal, pero aprovecha la emigración para desahogar tensiones sociales y garantizar al país remesas provenientes del exterior.

AFP

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Por el momento, en la mayoría de los países que atraviesan la ruta, el movimiento de migrantes indocumentados no representa un crimen. De hecho, las autoridades locales consideran a los migrantes como víctimas de los traficantes de personas. La consolidación de la ruta y el exponencial aumento de los migrantes en los últimos 3 años pueden llevar a Estados Unidos a ejercer mayor presión hacia los países que se encuentran en esta ruta, incluso más que hacia Cuba. También utilizando el pretexto del peligro de una infiltración terrorista, las presiones podrían llevar a estos países a un endurecimiento de las leyes migratorias y una criminalización de todo el movimiento de personas en el continente americano. Sin embargo, la criminalización no ha tenido particular éxito como forma para contrarrestar el fenómeno y detener el negocio de las organizaciones criminales transnacionales en otros contextos.

La incertidumbre del acuerdo entre Cuba y Estados Unidos sobre el futuro de la isla, el escaso interés en regular la migración y el enfoque de ambos países en centrar el acercamiento en las oportunidades económicas, solo parece provocar un mayor interés en los cubanos en emprender camino hacia Estados Unidos. Mientras tanto, los traficantes, que se alimentan de inestabilidad política, crisis humanitarias y problemas económicos, parecen aprovechar esta incertidumbre para consolidar una ruta que está tomando relevancia a nivel global. Sin importar que dirección tome la relación entre Cuba y Estados Unidos, la Panamericana parece estar lista para otros migrantes desesperados de todo el mundo. Entonces, no va a parecer tan extraño si los nepalíes, golpeados por los recién terremotos y que desde hace varios años circulan por esta ruta en pequeños números, empiecen a aparecer masivamente en estas latitudes.

MASSIMO Di RICCO es profesor del Departamento de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad del Norte de Barranquilla (Colombia) y especializado en temas de globalización.

 

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One Response to Los cubanos toman la Panamericana

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