Las propuestas de Ricardo Anaya Cortés

6 junio, 2018 • Artículos, Latinoamérica, Sin categoría • Vistas: 1924

 Fernando Rodríguez Doval

Foreign Affairs LatinoaméricaEn términos per cápita, la economía mexicana ha crecido alrededor de 0.8% anual en las últimas décadas. ¿Qué debemos hacer para salir de esa trayectoria de bajo crecimiento? ¿Cuál sería un objetivo realista de crecimiento para el próximo sexenio? ¿Qué políticas se deben aplicar para alcanzar ese objetivo?

 

Fernando Rodríguez Doval – Necesitamos aplicar una política de crecimiento económico sostenido que permita a nuestra economía alcanzar una mayor igualdad entre los mexicanos. Ello se logra, primeramente, con un gobierno que garantice el Estado de derecho, la seguridad y el cumplimiento de las leyes, sin excepción alguna, y también sin impunidad ni corrupción. El respeto a la ley es fundamental para poder convertirnos en una economía competitiva y generadora de empleos.

En la coalición Por México al Frente impulsaremos una economía social de mercado. Pondremos en marcha una política fiscal que promueva la inversión productiva y el crecimiento, que no castigue a quienes crean empleos y riqueza pero que, al mismo tiempo, aumente los ingresos del Estado mexicano mediante el combate a la informalidad y la evasión, la ampliación de la base gravable y la simplificación el sistema fiscal.

El gobierno encabezado por Ricardo Anaya iniciará una estrategia de crecimiento económico más dinámica, en la que el sector público, junto con los empresarios y el sector social, propicien el fortalecimiento del mercado interno y el desarrollo de las regiones más rezagadas del país, que estimule el avance tecnológico y la innovación, y que procure un valor agregado nacional creciente y el tránsito hacia una economía digital y del conocimiento. Le apostaremos también al turismo y a la enorme derrama de divisas que produce.

FAL – Según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en las últimas 2 décadas no se ha producido una reducción significativa de la pobreza en México. Además, buena parte de la discusión mundial ha apuntado también a la necesidad de reducir no solo la pobreza, sino también la desigualdad. ¿Qué debemos hacer para atender esta situación y cuáles deben ser las prioridades de la política social ante estos resultados?

FRD – La política de desarrollo social y el combate a la pobreza han sido un fracaso en México en los últimos 25 años. Hoy tenemos, en porcentaje, las mismas personas en situación de pobreza que en 1992, y en números absolutos, viven en esa condición cincuenta millones de mexicanos, de los cuales once millones sobreviven en pobreza extrema. Las políticas sociales aplicadas han tendido al asistencialismo, en el mejor de los casos, y al clientelismo electoral, en el peor y más frecuente. Por esa razón impulsaremos una reforma estructural a la política de combate a la pobreza, hoy desperdigada y asistencialista, con muchos agentes intermediarios entre el Estado y los beneficiarios y poco eficaz para alcanzar sus fines.

La mejor política social es una buena política económica que genere empleos bien pagados, para que aumente la capacidad financiera de los mexicanos. Sin embargo, en un país con la pobreza y la desigualdad de México, una buena política económica no es suficiente.

En la campaña de Ricardo Anaya hemos insistido en la necesidad de iniciar un debate amplio sobre una reestructura a fondo de nuestra actual política social, a fin de transitar hacia un modelo que aumente la libertad de los ciudadanos y erradique la pobreza extrema. Hemos puesto sobre la mesa la propuesta, ya aplicada en otras partes del mundo, de contar con un ingreso básico universal para cada mexicano. Asimismo, es necesario aumentar el salario mínimo, que sea digno, decente y suficiente para las personas que trabajan y para sus familias, tal como lo manda la Constitución, así como democratizar el acceso al crédito, al financiamiento popular y a la capacitación microempresarial, para que los pequeños emprendedores puedan salir adelante y crear empleos. Por otro lado, la inversión en educación y en salud es indispensable para generar más oportunidades.

FAL – ¿Qué tendría que hacer México, tanto en términos de política interna como de política exterior, si se cancela el TLCAN?

FRD – Nosotros le apostamos a la continuación del TLCAN, con un modelo más vigoroso que parta de la premisa irrenunciable de nuestro interés nacional. Todavía no se sabe si el actual gobierno alcanzará a concluir las negociaciones que mantiene con los gobiernos de Canadá y Estados Unidos, o si, por el contrario, habremos de concluirlas nosotros, y en tal caso buscaremos incluir apartados específicos a favor de nuestros migrantes, de la movilidad laboral y educativa, y de la seguridad compartida, particularmente mediante la regulación de la venta ilegal de armas que se llevan a México.

En cualquier caso, la cancelación unilateral del TLCAN por parte del gobierno de Estados Unidos es una posibilidad latente desde 2017, y debemos estar preparados. De presentarse este escenario, emprenderemos medidas inmediatas para amortiguar sus efectos, entre ellas, las destinadas a diversificar nuestros mercados con nuevos y actuales socios comerciales, pero, sobre todo, a promover el desarrollo de un mercado interno fuerte, para disminuir en el mediano plazo nuestra vulnerabilidad frente a fenómenos comerciales de esta naturaleza. Con ese fin, echaremos a andar acciones para elevar nuestra productividad y el crecimiento de nuestra economía, alineándola con el modelo de economía del conocimiento.

FAL – La estrategia mexicana de política exterior desde finales del siglo XX ha tenido como prioridad la integración económica de México en Norteamérica. Dadas las tensiones con el gobierno de Donald Trump, ¿es necesario que se revise esta prioridad? De ser así, ¿dónde deben buscarse nuevos aliados?

FRD – Para México ha sido y seguirá siendo fundamental la relación con Norteamérica, y de manera particular con Estados Unidos. Nuestros países comparten retos comunes en materia demográfica, económica, comercial y de seguridad. Los millones de personas de origen mexicano que viven allá, y en especial los dreamers y las familias divididas, son el primer y más importante motivo que tendremos como gobierno para instaurar una nueva era de entendimiento, basada en una activa promoción de los derechos y de los intereses de México en Estados Unidos.

Sin embargo, como gobierno redefiniremos el enfoque y las acciones por emprender en esa relación estratégica. Para México, seguirán siendo prioridad la política migratoria, los derechos humanos y laborales de los mexicanos que están allá, independientemente de su estatus migratorio, los derechos de los migrantes en tránsito y el de los migrantes en retorno. También promoveremos nuevos acuerdos en materia de seguridad, venta ilegal de armas que se traen a México y de seguridad compartida en las fronteras. En este punto y como gobierno de México, nos opondremos por todas las vías diplomáticas y legales a nuestro alcance, a cualquier intención de dividir a nuestros pueblos mediante la construcción de un muro en territorio de Estados Unidos, por resultar indignante para nuestro país. Y, evidentemente, no aceptaremos pagar un solo centavo de ese eventual muro.

FAL – La política de seguridad en México ha estado vinculada con la política antinarcóticos de Estados Unidos. Los resultados no han sido satisfactorios si atendemos al número de delitos, entre ellos el homicidio, que va en ascenso en México. ¿Es necesaria una aproximación a la lucha antinarcóticos diferenciada de la visión del gobierno estadounidense? ¿Qué cambios deben hacerse en México, desde el punto de vista de las instituciones, para combatir la violencia?

FRD – Para la coalición Por México al Frente resulta claro que la política de seguridad binacional debe partir de una visión de responsabilidad compartida. Esto, porque los fenómenos de la inseguridad y el crimen organizado son eslabones de la misma cadena delictiva. Por ejemplo, en México somos conscientes de que la enorme demanda de drogas ilegales en Estados Unidos, así como la venta ilegal de armas de alto poder en nuestro país vecino que se traen a México, son dos causas —ciertamente no las únicas— de la crisis de seguridad que se vive en nuestro país y que se ha traducido en los últimos años en un número creciente de mexicanos que han perdido la vida en la guerra intestina entre bandas que se disputan el control de territorios, rutas y plazas para traficar esas drogas ilegales.

Creemos que es momento de cambiar paradigmas en la materia, para que el Estado reasuma la más importante de sus obligaciones, que es la de brindar seguridad a las personas, con un enfoque que priorice la prevención de los fenómenos de violencia y delincuencia y que redefina su actuación, para enfrentar en primer lugar los delitos que más lastiman a la sociedad: el robo con violencia, la extorsión, el secuestro, los homicidios y los feminicidios. Nuestra política de seguridad se enfocará en proteger a las personas, garantizar los derechos humanos y la convivencia social en un marco democrático mediante el cual se fortalezca la participación ciudadana, tanto en el diseño de las políticas como en su seguimiento y evaluación.

La nueva estrategia de seguridad ciudadana de la coalición Por México al Frente y del gobierno de Ricardo Anaya privilegiará la investigación científica, la desarticulación de las bases económicas y financieras de las redes delincuenciales nacionales y sus vínculos con las internacionales, así como la prevención del delito, el respeto total de las leyes y el castigo ejemplar a los delincuentes. Insistiremos en la profesionalización y dignificación de la carrera policial como parte fundamental de la estrategia. El combate a las organizaciones de delincuencia organizada incluirá una nueva política de drogas de reducción de daños y riesgos, acompañada por un mayor recurso a la inteligencia para desarticular esas organizaciones, así como esquemas de cooperación y coordinación internacional amparadas en el principio de la responsabilidad compartida.

 

FERNANDO RODRÍGUEZ DOVAL es Secretario de Comunicación del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) y miembro de la campaña del candidato a la Presidencia de la República por la coalición Por México al Frente Ricardo Anaya. Sígalo en Twitter en @ferdoval. 

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