La violencia y el ELN en Colombia

24 mayo, 2018 • Artículos, Latinoamérica, Portada • Vistas: 2823

Desafíos para la seguridad nacional

Periódico Amarillo

César Augusto Niño González

Mayo 2018

El fin del conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha representado nuevos desafíos para la seguridad nacional en el país. Actores violentos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) aún persisten a pesar de las acciones militares de los últimos años. Disolver a este último grupo exclusivamente por medios militares es imposible.

En conflictos asimétricos como el colombiano, el tamaño de las fuerzas convencionales no desnivela el equilibrio en asuntos estratégicos. El ELN se ha sentado a negociar, como lo hicieron las FARC, con el gobierno colombiano una agenda compleja y difícil. Desde octubre de 2017 hasta enero de 2018, el ELN anunció un alto el fuego, que generó optimismo político tanto en la mesa de negociaciones como en la población en general. Sin embargo, debido a los términos de cese del fuego, el ELN ha escalado sus acciones terroristas atacando oleoductos, secuestrando personalidades y concentrando el terror dentro de la población. Todo esto en medio de la negociación.

¿Qué tan peligroso es el ELN?

En materia de seguridad nacional, el tamaño del enemigo no puede ser infravalorado. La violencia generada por el grupo en mención radica en una lógica entrópica en la que las fuerzas regulares y convencionales del Estado colombiano no logran controlar. Lo anterior debido a la asimetría de fuerzas y la naturaleza irregular del ELN.

El ELN tiene aproximadamente 1500 miembros. Este número es aproximado según información de inteligencia del Ministerio de Defensa colombiano y provocó, en los primeros 24 días de 2018, alrededor de nueve ataques contra la infraestructura petrolera que producen derrames y poluciones en el medio ambiente.

En conflictos asimétricos como el colombiano, el tamaño de las fuerzas convencionales no desnivela el equilibrio en asuntos estratégicos.

 

El Ejército Nacional de Colombia ha llevado a cabo operaciones contra el ELN, eliminando líderes y cabecillas, pero la eliminación total del grupo guerrillero por medios militares no ha tenido éxito. Si el enfrentamiento entre el Estado y el ELN se llevara a cabo en un teatro convencional y regular, el resultado de la victoria militar podría notarse a partir de la correlación de fuerzas.

 En esta oportunidad, la cuantificación de la fuerza del Estado colombiano, que es de 511 550, no minimiza los 1500 del ELN. Lo anterior porque, en una guerra no convencional, el rendimiento marginal está disminuyendo. Por lo tanto, el ELN no posee un gran número de combatientes para desequilibrar las fuerzas de seguridad del Estado, tiene la capacidad de usar la violencia para generar terror y especulación en la población civil. 

Violencia entrópica en Colombia 

Después del desarme de las FARC y el inicio de diálogos con los jefes del ELN, ha habido una mutación de violencia en el país. La falta de presencia del Estado en las áreas estratégicas y vitales del territorio que anteriormente habían sido ocupadas por los protagonistas del conflicto armado ahora están siendo controladas por grupos criminales que en algún momento alimentaron el conflicto. Los disidentes de las FARC, el ELN, las bandas criminales, el crimen común y las compañías criminales, hacen que la violencia en Colombia sea un fenómeno entrópico. El Estado, con sus fuerzas de seguridad y mecanismos institucionales, ha visto desbordados los mercados de violencia y cada vez es más difícil controlar las situaciones de orden público. El país se dio cuenta de que el conflicto armado solo terminó con las FARC, pero en Colombia hay muchos “conflictos armados” simultáneos.

Estos conflictos armados simultáneos han sido producto o residuos de otros conflictos importantes. Colombia atraviesa un momento crucial en su historia como república, deja de lado uno de los conflictos más largos en el hemisferio occidental y, por otro lado, enfrenta un periodo de elecciones presidenciales que tendrá como primer desafío el apoyo de un acuerdo de paz firmado, y la lucha contra las viejas y las nuevas amenazas a la seguridad nacional.

El ELN representa un viejo fantasma y un nuevo desafío para la seguridad del Estado.

 

Los factores de inestabilidad han determinado que Colombia es un país en constante transformación, pero que los riesgos implícitos en un posconflicto son probables. En otras palabras, el posconflicto no comienza hasta que se define como tal, su fecha de vigencia y está claro que es solo con un grupo. El ELN representa un viejo fantasma y un nuevo desafío para la seguridad del Estado.

La entropía de la violencia en Colombia no es sinónimo de inseguridad, ambos conceptos son diferentes a pesar de que tienen mucho en común. La violencia corresponde a actos hostiles en las relaciones sociales, mientras que la inseguridad se configura como un episodio de umbrales en el que existen riesgos y amenazas latentes contra un grupo social. Finalmente, la construcción de la paz en Colombia no depende exclusivamente de la desaparición de los grupos ilegales, sino que también depende de una estructura social capaz de superar los umbrales de la violencia y elevar los estándares en el umbral de la seguridad. Es decir, habrá un escenario de paz solo cuando la gente lo construya. Si bien lo anterior no ocurre, los escolios y los riesgos seguirán estando a la orden del día.

CÉSAR AUGUSTO NIÑO GONZÁLEZ es profesor de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Sergio Arboleda. Es doctor en Derecho Internacional, magister en Seguridad y Defensa Nacionales, y licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Es autor de Terrorismo como régimen internacional subterráneo: más allá de una lógica convencional (2017) y editor de Nociones sobre seguridad y paz en las relaciones internacionales contemporáneas (2017). Sígalo en Twitter en @cesarnino4.

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2 Responses to La violencia y el ELN en Colombia

  1. Cipechi dice:

    Excelente Análisis del dr Niño. Me parece que desde el punto de vista del análisis estratégico usted marca el camino en prospectiva para donde el ELN

  2. Clara dice:

    Excelente análisis y buenas reflexiones. Sin duda lo escribe un gran académico

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