La resolución del impasse político italiano y sus repercusiones en la política europea

27 agosto, 2018 • Artículos, Europa, Portada • Vistas: 2241

El Español

Pierfrancesco Moscuzza

Agosto 2018

Después de 3 meses de un impasse político causado por la falta de una mayoría absoluta en las elecciones generales del 4 de marzo de 2018, se ha resuelto la crisis política italiana. El 31 de mayo de 2018, el presidente de la república italiana Sergio Mattarella finalmente asignó el cargo al gobierno liderado por el primer ministro Giuseppe Conte, apoyado por el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga Norte. Después de haber recibido el nombramiento por el Presidente, el gobierno de Conte, que se ha autodefinido como el gobierno del cambio, ha obtenido también la confianza del Senado y de la Cámara de Diputados (cámara baja), con un discurso que enunciaba su programa político y que invitaba a los partidos de la oposición a hacer una crítica constructiva para el bien común del país.

La crisis política italiana había alcanzado su nivel máximo algunos días antes, cuando el Presidente rechazó la propuesta de un gobierno liderado por el mismo Conte debido al nombramiento del euroescéptico Paolo Savona como Ministro de Economía. Savona es un economista y académico que ha trabajado para el Banco de Italia, fungió como Ministro para la Industria, el Comercio y la Artesanía del gobierno de Carlo Azeglio Ciampi (de 1993 a 94), y como Jefe del Departamento de Políticas de la Unión Europea de la Presidencia del Consejo de Ministros para el gobierno de Silvio Berlusconi (de 2005 a 2006). Savona es conocido en el ámbito académico y político por su postura antieuropeísta, y por ser partidario de la salida de Italia del euro, que considera ser una “jaula alemana”.

La negativa de Mattarella ha sido justificada como una prerrogativa constitucional del Presidente, que le atribuye el papel de garante institucional y constitucional, otorgándole el poder de rechazar nominaciones ministeriales que pueden comprometer dicho equilibrio. En este caso específico, el presidente Mattarella ha justificado su rechazo como una medida necesaria para preservar el interés nacional, así como el interés particular de los ciudadanos y cuentahabientes italianos ya que en ningún momento durante la campaña electoral los partidos políticos habían hablado de la posibilidad de salir de la unión monetaria europea. La decisión del presidente Mattarella ha sido reforzada por el hecho de que ninguna de las formaciones políticas alcanzó la mayoría absoluta de los votos necesaria para gobernar. Por lo tanto, le falta la autoridad política necesaria para tomar una decisión tan radical como la salida de la eurozona.

La crisis política italiana se ha resuelto con el reajuste de los nombramientos ministeriales. En el nuevo gobierno, Savona recubre el cargo de Ministro de Asuntos Europeos, mientras que el Ministerio de Economía ha sido asignado a Giovanni Tria, profesor de Economía en la Universidad de Tor Vergata, en Roma. Los líderes de los dos partidos que forman la coalición de gobierno, Luigi di Maio (Movimiento Cinco Estrellas) y Matteo Salvini (Liga Norte), han tomado doble cargos: Di Maio de Vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Desarrollo Económico, Trabajo y Políticas Sociales, y Salvini de Vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro del Interior. De esta manera, Di Maio y Salvini han permitido la formación del ejecutivo, nominando un sujeto político neutro sin pero perder el control sobre la acción política del gobierno. En efecto, tomando el cargo compartido de Vicepresidentes del Gobierno, han reproducido el modelo político del triunvirato al estilo de los que se hacían en la antigua Roma.

La crisis política italiana se ha resuelto con el reajuste de los nombramientos ministeriales.

Después de un momento de entusiasmo inicial por la solución de la crisis política que perduraba desde el 4 de marzo de 2018, han surgido las primeras dudas sobre las reales posibilidades de duración de la coalición política Lega-Cinco Estrellas, así como de la factibilidad de su programa político. En particular, han sido tres puntos del discurso del primer ministro Conte que han alimentado las dudas de los otros países europeos y de los mercados financieros.

El primero ha sido la política exterior del nuevo gobierno, que quiere abrir al dialogo con Rusia, contraviniendo la línea común adoptada en 2014 por la Unión Europea en respuesta a la anexión ilegal rusa de Crimea. Esa declaración ha causado la inmediata reacción del secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) Jens Stoltenberg, que defendió las sanciones en contra de Rusia pidiendo al mismo tiempo unidad a los países de la alianza. El contrargumento italiano es que Rusia representa un socio comercial muy importante para las exportaciones italianas, especialmente para las empresas ubicadas en el norte de Italia, cuyos intereses son representados por la Lega de Salvini. La apertura política de Italia hacia a Rusia también ha encendido las alarmas en la Unión Europea, debido a que a finales de julio de 2018 se tenían que renovar las sanciones en su contra, las cuales tenían que ser aprobadas por votación unánime.

Además, la nueva línea de política exterior italiana hacia a Rusia ha tenido repercusiones a nivel mundial, en coincidencia con la cumbre del G-7 in Quebec, desde la cual Rusia ha sido suspendida como parte de las sanciones en su contra para la crisis ucrania. Durante el G-7, Italia ha tomado una posición trasversal con respeto a sus socios europeos y a Canadá, apoyando la propuesta de Donald Trump de readmitir Rusia en el G-8 y de terminar las sanciones en su contra. Esta línea ha sido apoyada también para el canciller austriaco Sebastian Kurz. Este nuevo frente político adentro de la Unión Europea ha debilitado la posición de Canadá y Europa en contra de Estados Unidos en las mesas de negociación del G-7, que se había formado para contrastar los aranceles impuestos por el gobierno de Trump en contra de los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de la Unión Europea. El resultado ha sido una cumbre con pocos resultados y con muchas divisiones, además de haber generado dudas sobre la unidad del frente político europeo y de su capacidad de reaccionar a las presiones externas de carácter político, económico y financiero.

El segundo punto del programa de gobierno italiano que ha alimentado dudas ha sido el que trata la cuestión de los migrantes y la reforma del Reglamento de Dublín III. El gobierno italiano pide una drástica reducción de los flujos migratorios en su territorio, amenazando con cerrar sus puertos a los barcos del dispositivo Frontex y a las organizaciones no gubernamentales humanitarias. Repetidamente Italia ha obtenido el apoyo político de Austria, Eslovenia y los países del Grupo de Visegrado, cuyos gobiernos actuales son liderados por partidos de derecha que apoyan una política nacionalista y en algunos casos xenófoba. Este nuevo desarrollo político sobre la cuestión de los migrantes ha obligado a Alemania y Francia a reconocer que Italia, y los demás países fronterizos, han sido abandonados en la gestión del flujo migratorio desde Asia y las costas norteafricanas, abriendo una nueva brecha en la unidad de la Unión Europea.

El último punto controvertido del programa político italiano es de carácter económico y tiene que ver con la reforma del sistema de pensiones y la introducción de un nuevo régimen fiscal. La reforma del sistema de pensiones ha causado perplejidad, porque no se entiende dónde se van a encontrar los fondos necesarios para cambiar el régimen actual basado sobre un sistema contributivo, sobre todo si se considera la tasa de crecimiento demográfico negativo del país y su política antimigratoria.

Respecto a la reforma fiscal, el nuevo gobierno quiere introducir un régimen fiscal de flat tax (tasa de impuesto única). De esa manera, propone resolver el problema del crecimiento económico lento, favoreciendo la reinversión de capitales en el territorio nacional y las inversiones extranjeras directas. Aunque, esta medida pueda servir como estímulo para estas inversiones, y hasta cierto punto para favorecer el crecimiento económico, el verdadero problema de Italia queda en otros lados. Específicamente, se necesitan reformas estructurales para obtener los siguientes resultados: 1) la reducción de los procesos burocráticos; 2) la resolución en tiempos rápidos de los procesos judiciales administrativos y penales, y 3) la eliminación de la corrupción y de la evasión fiscal que causan un daño muy importante a la economía y finanzas nacionales. Además, Italia es el país europeo con la deuda nacional más alta después de Grecia, y el anuncio de las nuevas medidas económicas ha causado la subida del spread (diferencial) entre los títulos de Estado italianos y aquellos de los demás países europeos, confirmando la desconfianza de los mercados financieros en el programa de gobierno y la percepción que se tiene sobre el riesgo de default del país.

Fuente: Elaborada por el autor con datos de Eurostat, consultado el 08 de junio de 2018.

En resumen, la nueva situación política italiana representa un peligro real para la estabilidad de la Unión Europea y en particular de la eurozona, sobre todo si se considera que en marzo de 2019 se finalizará el brexit, otorgando de manera automática un papel de mayor importancia a Italia, que hasta la fecha había sido considerada como una potencia media en ambos los escenarios políticos regional y mundial. En particular, su política exterior de apertura hacia a Rusia y su posición todavía poco clara hacia otros puntos claves de la política exterior —como el plan de desnuclearización iraní y la relación comercial con China— pueden devenir los nuevos problemas de la Unión Europea, transformando Italia en el caballo de Troya de intereses extra europeos en Bruselas.

PIERFRANCESCO MOSCUZZA es doctor en Ciencias Políticas y Sociales egresado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es profesor asociado en el International College de la University of Suwon, Corea del Sur. Además, administra el blog International Relations and Politics. Sígalo en Twitter en @Piero_Moscuzza.

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