En la niebla de la guerra. Los ciudadanos ante la violencia criminal organizada

12 julio, 2016 • Reseñas • Vistas: 422

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En la niebla de la guerra. Los ciudadanos ante la violencia criminal organizada, Andreas Schedler, México, CIDE, 2015, 282 pp., MX$249.00.

avatarDefault  Karla D. González Esquinca

La violencia de la delincuencia organizada es un problema de la realidad mexicana actual, y la respuesta de los mexicanos ha sido pasiva. Por ejemplo, en 2014 miles de ciudadanos se movilizaron para exigir al gobierno la aparición de 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. A casi 2 años de la desaparición, el gobierno no ha logrado esclarecer lo ocurrido y pareciera que la población de nuevo es indiferente, con lo que se prueba que las movilizaciones en México son pasajeras. Por otro lado, mientras que en el sexenio de Felipe Calderón se hablaba constantemente en los medios de comunicación de la “guerra contra el narco”, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha decidido adoptar una estrategia de silencio público frente a la violencia de la delincuencia organizada.

¿A qué se debe la indiferencia en México ante la violencia de la delincuencia organizada a pesar de ser una gran inquietud en la vida cotidiana de sus habitantes?  En el libro En la niebla de la guerra, Andreas Schedler analiza los resultados de la Encuesta Nacional de Violencia Organizada para explicar las impresiones de los ciudadanos sobre diferentes aspectos de este fenómeno: los perpetradores de la violencia, las víctimas, el Estado y la sociedad civil.

Las cifras son alarmantes. Actualmente, en México hay más muertes que en las dictaduras en Latinoamérica durante el siglo XX. Sin embargo, estos hechos son vistos como algo ajeno, al grado de que incluso hay cierta negación. Cuando las democracias no controlan la violencia privada y política y no son capaces de imponer un acuerdo democrático, se lastiman las expectativas normativas que se tienen de ellas. Del mismo modo, una guerra civil afecta la calidad de la democracia, pues como el autor afirma, es debido a la violencia de la delincuencia organizada que se hace estructuralmente difícil que los espectadores pasivos se vuelvan actores solidarios debido a la difusión de las responsabilidades, la opacidad, la ambigüedad moral y la impotencia.

Por medio de las cifras, Schedler nos lleva a reflexionar sobre la confusión y las contradicciones que hay sobre la percepción de los ciudadanos con respecto a la actual “guerra civil” del país. Lamentablemente, los ciudadanos prefieren el silencio para sobrellevar la situación, pues al ponderar los grandes riesgos y los nulos beneficios, quedan paralizados y deciden no hacer nada. Al vivir en la niebla, sin certeza de quién tiene la responsabilidad de los hechos, con víctimas y victimarios anónimos, la actividad sencilla y cotidiana de denunciar se vuelve una actividad arriesgada e inútil.

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