“El sorpresivo triunfo de Trump” y “Relación bilateral en crisis”

5 Julio, 2017 • Galería • Vistas: 565

  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena
  • FAL-Antonio Tena

Presentación de los dos más recientes números de Foreign Affairs Latinoamérica

avatarDefault  Karla D. González Esquinca

Julio 2017

En el marco de la sexta Feria del Libro de Relaciones Internacionales, organizada por el Instituto Matías Romero, se presentaron los dos primeros números de 2017 de la revista Foreign Affairs Latinoamérica (FAL): “El sorpresivo triunfo de Trump” y “Relación bilateral en crisis”. En la presentación participaron Rodrigo Chacón, Christina Faegri, Ulises Granados y Valeria Zepeda, los profesores del ITAM, y autores de algunos artículos, así como Gerardo R. Valenzuela, Subdirector Editorial de FAL, como moderador.

Para iniciar la exposición, Rodrigo Chacón destacó el papel de las emociones en las elecciones de Estados Unidos. Argumentó que la elección fue decidida por emociones muy fuertes, como el enojo de los perdedores de la globalización. Destacó que la gente humilde tiene emociones más suaves y menos impulsivas y fuertes. Además, dijo que su artículo fue inspirado por el actual movimiento de Los indignados de España, el cual le llevó a pensar por qué en México se habla de los resentidos y no de los indignados.

Para escribir su artículo, Chacón se apoyó en los escritos de grandes pensadores del siglo XX como Adam Smith, fundador de la economía clásica, quien señala que el resentimiento como un sentimiento odioso, pero necesario para identificar las injusticias. Posteriormente, hizo referencia a Nietzsche, quien manifiesta que el resentimiento es como un sentimiento que se vuelve a sentir: “al principio uno se siente humillado y después impotente al no poder salir de ahí”. Mencionó que esta definición es la que ahora se adopta inconscientemente cuando hablamos de resentimiento. Chacón argumentó que la lejanía entre las clases sociales es lo que provoca que mucha gente no pueda salir de la situación en la que se encuentra y que actualmente estamos viendo una polarización entre las élites y el pueblo.

Ante esta situación, lo que Donald Trump hizo fue recuperar el análisis clásico de los sentimientos, que son el fundamento del orden social. “Smith decía que había que cambiar los sentimientos de la sociedad y canalizar las emociones y en vez de destinarlas a la guerra había que destinarlas a comerciar, para entonces tener emociones más suaves en la sociedad”, dijo Chacón. El autor concluyó diciendo que actualmente hay un desbalance en las emociones basado en las desigualdades sociales. Como consecuencia, la elección de Trump fue decidida por emociones fuertes. El artículo Trump y la economía política de las emociones llama a hacer un análisis fino para entender la diferencia entre sentimientos como el enojo, la cólera y el resentimiento, pues son fenómenos distintos y que solo se pueden entender en el contexto de las sociedades y en la distribución de la riqueza.

El comercio internacional en vilo

Por su parte, la Christina Faegri argumentó que Donald Trump capitalizó el miedo y las incertidumbres usando políticas para proteger a los trabajadores estadounidenses. Dijo que, en consecuencia, esta política antiglobalización ha puesto a los socios comerciales de Estados Unidos en la línea de fuego. Durante la presentación se recordaron las declaraciones de Trump que califican al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como el peor acuerdo comercial que haya firmado Estados Unidos en su historia, así como su intención de expulsar inmediatamente a los inmigrantes mexicanos, construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, y hasta su retirada del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP). Faegri dijo que lo que hizo Trump a lo largo de su campaña, en realidad fue centrarse en la manufactura tradicional y apoyar a los trabajadores del llamado cinturón industrial.

De igual forma, Faegri argumentó que ahora Trump tiene que pasar de las propuesta a establecer una política económica que sea capaz de satisfacer la demanda nacional y al mismo tiempo cumpla con los acuerdos comerciales que ya tiene Estados Unidos con sus socios. Ante las promesas hechas, ahora Trump tiene que cumplirle tanto a los sectores manufactureros del cinturón industrial como al sector exportador, quien también estará al pendiente de su agenda política debido a los empleos y a la riqueza que se encuentran en juego. Como establece en su artículo Los mercados emergentes en la línea de fuego la autora augura que es poco viable que se dé un cambio radical en la participación de Estados Unidos en el comercio internacional y que más bien es probable que el Presidente estadounidense termine con  “un sector exportador enojado y con una clase trabajadora desilusionada”.

¿Japón al rescate?

Al tomar la palabra, Ulises Granados, quien presentó su artículo Japón frente Latinoamérica, recalcó que con la caída del TPP los países involucrados han tenido que voltear hacia otros mercados. “Es ahí donde existe una oportunidad por parte de Japón de integrarse en los actuales procesos de América Latina, como la Alianza del Pacífico y Mercosur.” Destacó que Latinoamérica representa grandes oportunidades para Japón debido a la posición geográfica que los une, a los lazos históricos, las redes económicas y comerciales, así como la gran cantidad de recursos naturales que se pueden exportar a Asia. En su artículo, Granados argumenta que tanto para China como para Japón, Latinoamérica representa un espacio de proyección geopolítica y de expansión económica.

Sin embargo, dijo que también hay obstáculos políticos y económicos a enfrentar cuando se habla de integración entre Japón y Latinoamérica. En primera instancia, se cree que ni la Alianza del Pacífico ni Mercosur cuentan con una estabilidad política garantizada, debido a que existen regímenes diversos y las políticas internas pueden cambiar el proyecto económico. Además la Alianza del Pacífico ha fallado en consolidar una integración económica más profunda, debido a las “diferencias geográficas, al déficit en capital humano, poca inversión privada e incongruencias en los marcos regulatorios de los precios”.

Granados indicó que, aunque Japón está dispuesto a tener relaciones con Latinoamérica, aún hay retos importantes. La Alianza del Pacífico debe mejorar el proceso de los países observadores, pues todavía no hay una hoja de ruta que determine cómo un país puede pasar de ser observador a ser miembro. “Latinoamérica debe considerar los beneficios de tender puentes con Asia-Pacífico por medio de mecanismos como la Alianza del Pacífico”, concluyó.

¿Estados Unidos aislacionista o unilateralista?

Por último, Valeria Zepeda presentó una perspectiva histórica de la relación de Estados Unidos con el sistema internacional. La autora dijo que en realidad su artículo se pregunta sobre el significado del término “aislacionismo”, pues en realidad son pocas las veces en las que Estados Unidos ha sido aislacionista. Explicó que este término se refiere a un país que no quiere involucrarse en temas de otra región o países. Mencionó que Joyce P. Kaufman dice que en realidad Estados Unidos ha practicado el unilateralismo, donde hay una decisión limitada de con quién negocian.

Comentó que los padres fundadores tenían claro que para mantener la estabilidad e independencia era necesario proteger la economía. Además, dijo que ese unilateralismo permitió el desarrollo económico, político y social de Estados Unidos, pero con la Revolución Industrial se dio una mayor interacción con el resto de las potencias que hicieron que este país empezara a romper el cascaron del unilateralismo. Fue el expresidente Woodrow Wilson que fue el que impulsó a Estados Unidos a tomar una agenda de carácter internacionalista. A pesar de que logró la participación de su país en la Primera Guerra Mundial, Wilson fracasó y solo se podría llamar aislacionista a Estados Unidos en el periodo de entre guerras. Primero aislacionismo moderado cuando se rechaza el Tratado de Versalles y la Sociedad de Naciones y radical quizá cuando ya es evidente el conflicto en Europa en 1936.

Un punto importante que Zepeda destaca es que a partir de 2008 hay percepciones de fracaso, tanto económico pero también de la política internacionalista. “Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no ha ganado ninguna guerra: no ganó Corea, no ganó Vietnam y no le ha ganado al terrorismo. Solo se podría decir que le ha ganado a la Unión Soviética, pero en realidad la URSS cayó por su propio peso. Esto empieza  a hacer que mucha gente se cuestione esta política internacionalista. Por eso surge ‘America First’, que significa regresar no al aislacionismo sino al unilateralismo, ver lo nacional sobre lo internacional” comentó la académica. Entre las acciones más importantes de Trump, que nos hablan de este unilateralismo, resaltan la salida del TPP y la reconfiguración del TLCAN, “escoger con quién, cuándo y cómo negociar”.

Para finalizar, Zepeda argumentó que “estamos en un mundo tan interconectado que puede ser difícil que Estados Unidos salga del papel que conocemos. Es difícil predecir, pero sin duda no se va a aislar. Es unilateralista y van a querer ver por los asuntos nacionales antes que cualquier otro asunto internacional”.

 

KARLA D. GONZÁLEZ ESQUINCA es Editora Web de Foreign Affairs Latinoamérica. Sígala en Twitter en @Karla_GEsquinca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…