El querido tirano

31 mayo, 2018 • África, Artículos, PJ Comexi, Portada • Vistas: 1607

Del genocidio a la Unión Africana 

Kigali Today

Rodrigo Garza García

Mayo 2018

Una colaboración del Programa de Jóvenes del Comexi

El querido tirano: dictador para algunos, reformador y salvador para otros. No importa a qué grupo nos refiramos, ya que para muchos sigue siendo querido, pero también es considerado un tirano. Es el apelativo que se ha ganado poco a poco Paul Kagame desde que tomó el poder por las armas en la República de Ruanda en 1994, con lo que puso fin a uno de los mayores genocidios que ha vivido la humanidad. Un exterminio de cerca de un millón de personas y más de doscientas mil mujeres violadas en poco más de 3 meses. Era entonces el país más densamente poblado de África con siete millones de habitantes; un territorio que sufrió una reducción de entre el 20% y el 40% de su población, incluidos niños y niñas condenados por la lotería natural del simple hecho de descender de uno u otro grupo étnico.

Fue otra consecuencia más de los procesos de descolonización africanos, en donde pueblos enteros fueron separados y segregados unilateralmente por ambiciones europeas. Un conflicto histórico entre tutsis y hutus que explotó a raíz de la liberación del país en manos de Bélgica en 1959. Una aniquilación con el 70% de víctimas tutsis que detonó tras la muerte del presidente hutu ruandés Juvénal Habyarimana, asesinado junto con su homólogo de Burundi, Cyprien Ntaryamira, una vez derribado su avión por un misil minutos antes de aterrizar en el aeropuerto de Kigali.

Veintitrés años después, el 4 de agosto de 2017, el exlíder del ejército rebelde tutsi del Frente Patriótico Ruandés, Paul Kagame, fue reelecto por tercera ocasión para dirigir su país. Después de gobernar desde marzo de 2000, en esta ocasión aseguró su mandato hasta 2024 con alrededor del 98% de los votos a su favor. No obstante, el querido tirano ha usado solapadamente a su favor su alta popularidad como vencedor del gobierno hutu, encargado directo del genocidio (aunque hay que anotarlo, también se ha documentado que la resistencia tutsi cometió graves agresiones contra los civiles). Con una débil oposición del 2% —algunos acusan intimidaciones, persecuciones políticas y allanamientos a la prensa—, en 2015 logró reformar la Constitución por medio de un referendo vinculante. Esta modificación a la ley le permitió eliminar la barrera de dos periodos presidenciales, con el objetivo de buscar mantenerse en el poder quizá hasta 2034.

El querido tirano, es el apelativo que se ha ganado poco a poco Paul Kagame desde que tomó el poder por las armas en la República de Ruanda en 1994.

 

En una entrevista para el diario El Mundo declaró que “a veces es mejor continuar con alguien que está haciendo una buena gestión en lugar de interrumpir su mandato”. Y es que tal calificativo utilizado en algunos medios de comunicación no es únicamente por liderar la terminación del genocidio, sino también por impulsar en los últimos años el crecimiento económico del país a tasas del 5% al 6% anual mediante un modelo de sustitución de importaciones. De acuerdo con el Banco Mundial en su informe Doing Business 2017, Ruanda se coloca en la posición 56 a nivel mundial, y en la segunda en el continente como mejor lugar para hacer negocios. Además, sorprendentemente, en el mismo año fue catalogado por el reporte Global Law and Order de la encuestadora Gallup, como uno de los diez países en donde sus habitantes se sienten más seguros. Por lo anterior, algunos ya lo llaman “el Singapur de África”. Un país que no nos deja de asombrar, ya que a pesar de tener grandes índices de violencia machista, también es, proporcionalmente, el Estado-nación con más diputadas en el mundo; según la Unión Interparlamentaria la representación femenina ocupa 49 de 80 escaños (61.3%).

En 2018, esto le permitió encabezar la presidencia de la Unión Africana, un organismo supranacional que ha buscado asimilar sus adeptos políticos-jurídicos a los de la Unión Europea, además de llevar en conjunto proyectos de cooperación internacional así como programas de seguridad y migración regional. Los principales mecanismos de acercamiento entre ambos bloques son la Asociación Estratégica Unión Europea-África y el Acuerdo de Cotonú. En este sentido serán primordiales los buenos oficios de Kagame para restablecer a plenitud las relaciones diplomáticas entre Kigali y París, quebrantadas en 2006 y reanudadas a finales de 2009, luego de que un juez francés lo señalara como principal responsable del atentado aéreo contra los primeros mandatarios, y este a su vez, ya como Presidente de Ruanda, acusara al entonces gobierno francés de François Mitterrand de haber armado y entrenado a la milicia hutu.

Por otra parte, la Unión Africana tiene un enorme potencial de crecimiento y desarrollo multidimensional en paralelo con la Organización de las Naciones Unidas. Y es que tanto se ha dicho de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que los medios de comunicación han omitido que el organismo africano también tiene una hoja de ruta similar para el desarrollo, llamada Agenda 2063. Ambas iniciativas han acordado trabajar de manera coordinada y a largo plazo para cumplir objetivos compartidos que se han traducido en otros programas más específicos, como la Agenda para la Integración y el Desarrollo de África (de 2017 a 2027) y la iniciativa Silenciar las Armas, cuyo objetivo es poner fin a todas las guerras en el continente para 2020.

Como jefe de Estado y portavoz de los africanos, Kagame tiene una gran oportunidad para definir un nuevo rumbo del continente y con ello ser más querido que tirano.

Por último, aunque Ruanda no pertenece al Estatuto de Roma como instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, Kagame se ha sumado a los reclamos de imparcialidad y deseo de abandono de algunos de sus 33 países africanos miembros luego de la salida oficial de Burundi en 2017. Este tribunal es el primer y único organismo permanente con la misión de juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, guerra, agresión y de lesa humanidad. Particularmente con el propósito de investigar el genocidio, fue instaurado a finales de 1994 el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, mismo que clausuró trabajos el 31 de diciembre de 2015 con 93 personas acusadas. No obstante aún se siguen descubriendo fosas con cientos de cuerpos enterrados y es evidente que la justicia no se ha resuelto en su totalidad. Sin tribunal ad hoc para Ruanda y sin ser Estado parte de la Corte Penal Internacional, el llamado querido tirano tiene casi la vía libre para ser exculpado de cualquier responsabilidad; sin embargo, también como Presidente de la Unión Africana podría tomar decisiones pensando en el panafricanismo como elemento de paz y de unificación.

Es así que hoy, como jefe de Estado y portavoz de los africanos, Kagame tiene una gran oportunidad para definir un nuevo rumbo del continente y con ello ser más querido que tirano. Sobre él se erige un régimen con prácticas dictatoriales que para algunos arroja resultados positivos, pero para otros es solo otro gobierno represivo de los derechos humanos con ocultos deseos de venganza. La apuesta está en el empoderamiento de la creciente e histórica población joven africana, que representará seis de cada diez habitantes para año 2050. ¿Qué decidirá Kagame?

RODRIGO GARZA GARCÍA es asesor en la Jefatura de la Oficina del Secretario de Relaciones Exteriores. Fue asesor en la Coordinación de Asuntos Internacionales del gobierno del Estado de México. Es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y maestro en Administración Pública por la Universidad del Valle de México. Sígalo en Twitter en @roy_garza.

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