El Mercosur a la deriva

11 marzo, 2019 • Artículos, Portada, Sin categoría • Vistas: 10771

Mercosur

Amir Richani y Abás Tanus Mafud

Marzo 2018

Después de 28 años de la firma del Tratado de Asunción en 1991, el Mercado Común del Sur (Mercosur) golpea las puertas de una nueva etapa. Los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (Venezuela está suspendida), entienden que el organismo necesita flexibilidad para adecuarse a la celeridad con que los acontecimientos suceden globalmente, y dejar de actuar como un “peso extra” en el proceso de internacionalización de los productos regionales.

En los últimos años, el Mercosur ha enfrentado el surgimiento de diferentes barreras políticas y económicas para evolucionar en la tan soñada interconexión económica sudamericana con espejo en el modelo europeo. Asimismo, los niveles de comercio empezaron a descender; por ejemplo, las exportaciones totales del bloque en los últimos años bajaron de 429 479 millones de dólares en 2013 a 324 644 millones en 2017.

Por otra parte, los cambios de gobiernos en Argentina, Brasil y Paraguay tuvieron un impacto directo sobre los cimientos construidos en base ideológica de centroizquierda por las exmandatarias Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff. El viraje emprendido por los países miembros del organismo ha implicado el fortalecimiento de la imagen de la Alianza del Pacífico como modelo de éxito en la región. Justamente este último, se destaca por una activa participación del comercio con relación al PIB (51% en 2017) y la posibilidad de concretar acuerdos de libre comercio en dos niveles: multilateral y Estado-Estado.

En este contexto, el arribo de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil parece venir acompañado de una versión local del “Estados Unidos primero” de su homólogo estadounidense, Donald Trump. Por ende, es de esperar que el mandatario brasileño busque lograr cambios en el Mercosur como los obtenidos por el republicano en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (ahora denominado Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).

Incertidumbre o sintonía

La relación del nuevo mandatario brasileño con el Mercosur inició teñida por un episodio confuso. Las declaraciones tras el triunfo electoral, del entonces gurú económico y actual Ministro de Economía, Paulo Guedes, en las que resaltaba que el bloque no iba a ser una prioridad para el próximo gobierno, al acusar que “Brasil quedó prisionero de alianzas ideológicas y eso es malo para la economía”. Estos señalamientos terminaron con un ensayo forzoso de disculpas frente a la polémica e incertidumbre que había generado.

Argentina fue el primer país en reaccionar frente a esta situación por medio del Ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, quien bajó el nivel de tensiones al destacar que Brasil es el principal socio económico del país y al avalar la necesidad de emprender modificaciones en el bloque. La respuesta argentina demuestra la falta de un plan B en la internacionalización de las mercancías nacionales, “la meta asiática” marcha a un ritmo interesante para los productos alimenticios, pero Brasil sigue siendo el principal comprador de bienes industriales.

El Mercosur ha enfrentado el surgimiento de diferentes barreras políticas y económicas para evolucionar en la tan soñada interconexión económica sudamericana con espejo en el modelo europeo.

A su vez, la decisión de Bolsonaro de no asistir a la Cumbre del G-20 generó molestia entre sectores pro-Mercosur en ambos países. Este síntoma se profundizó en algunos sectores con la ausencia de Mauricio Macri durante el acto de asunción del mandatario, en su lugar asistió Faurie quien se reunió con Guedes y Bolsonaro. Sin embargo, este panorama cambió con el encuentro llevado a cabo el 16 de enero de 2019 en Brasilia, el cual demostró la primacía del pragmatismo entre ambos mandatarios al coincidir en la necesidad de encontrar soluciones prácticas y creativas que permitan adecuar el Mercosur al mundo actual y posibilitar las “opciones bilaterales”.

Por otra parte, las autoridades uruguayas reafirmaron la posición imperante hace un tiempo dentro de los cuerpos diplomáticos: el Mercosur debe ser flexibilizado y debe promover la reducción de asimetrías entre los socios grandes y pequeños. Recordemos que desde la famosa frase del entonces presidente José Mujica con la que acusaba a la República Argentina de “no hacer un carajo por el Mercosur”, hasta las recientes negociaciones con la República Popular China para firmar un acuerdo de libre comercio; Montevideo representó la voz de cambio.

En sintonía con Uruguay se encuentra Paraguay, cuya dependencia del comercio internacional (85% del PIB) obliga a pensar en diferentes alternativas. El presidente Mario Abdo Benítez espera mantener excelentes relaciones con su par brasileño, producto de los lineamientos conservadores que guían sus gobiernos. De hecho, se espera que una de las primeras visitas a nivel regional de Bolsonaro sea a Asunción para dialogar sobre programas de desarrollo económico y cooperación en seguridad.

Bajo este panorama se observa con claridad la existencia de un consenso básico entre los miembros del bloque para modernizarlo, coincidiendo en la validez de la Alianza del Pacífico como modelo a seguir, especialmente por el uso dual de los instrumentos comerciales. En este punto, los gobiernos de Macri y de Sebastián Piñera, han promovido la creación de espacios de convergencia entre ambos bloques y Argentina ha logrado el estatus de Estado observador en la Alianza del Pacifico.

Mirando hacia el futuro

En este contexto de incertidumbre sobre el futuro del bloque, el Mercosur mantiene diferentes negociaciones, entre las que se destacan los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio y la Alianza del Pacífico. Respecto a la primera de ellas, la presión de Macri no logró superar al cabildeo ganadero francés, por lo que quedó a la espera de una nueva etapa en los primeros meses de 2019, previo a la celebración de elecciones parlamentarias europeas que podrían ver un incremento de miembros conservadores contrarios al tratado con el Mercosur.

A su vez, los recientes acuerdos de libre comercio sellados por Argentina y Brasil con Chile garantizan un contexto ideal para profundizar las negociaciones a nivel Alianza del Pacífico-Mercosur. En este sentido, el 25 de julio de 2018, ambos bloques acordaron un plan de acción que marcó el inicio de su integración mediante el incremento de sus relaciones económicas y comerciales. El plan contempla una serie de medidas para eliminar las barreras no arancelarias, promover la interoperatividad de las ventanillas únicas de comercio exterior y fortalecer los encadenamientos productivos.

Los recientes acuerdos de libre comercio sellados por Argentina y Brasil con Chile garantizan un contexto ideal para profundizar las negociaciones a nivel Alianza del Pacífico-Mercosur.

A partir de ello, la designación del Exdirector del Departamento de Mercosur en Itamaraty, Otavio Brandelli, como Viceministro de Relaciones Exteriores de Brasil, implica una clara señal sobre la importancia que tendrá el acuerdo y sus correspondientes modificaciones dentro de la agenda exterior brasileña. En este sentido, las autoridades brasileñas trabajan en una propuesta para ampliar la participación de sus empresas en la cadena de suministros entre los países miembros.

Los gobiernos regionales entienden que el Mercosur deberá discutir sobre el futuro de la unión aduanera y el arancel externo común, instrumento que dificulta a los países la posibilidad de avanzar en la concreción de acuerdos bilaterales con otros Estados. Asimismo, las modificaciones pueden quedar atadas a los tiempos electorales (comicios en Argentina y Uruguay) especialmente si apuntan al espíritu del tratado, por lo que tendrían que ser debatidas en los parlamentos de cada uno de los países miembros. Relacionado a este punto, se estima que la República Argentina buscará cerrar las modificaciones antes de octubre de 2019 (periodo de elecciones) con una propuesta que implicaría la reducción del arancel.

Junto a ello, las autoridades deberán analizar diferentes resoluciones vinculadas a la situación venezolana. Especialmente porque el país continúa suspendido y afectado por una crisis económica, política y social sin precedentes. Bolsonaro, Macri y Abdo Benítez se han opuesto al régimen de Nicolás Maduro al punto de cortar relaciones diplomáticas y aplicar sanciones. Mientras que, desde Uruguay, Tabaré Vázquez ha cuestionado la política del mandatario venezolano, pero, envío a un representante diplomático al acto de asunción de Maduro y se ha ofrecido, junto con México, para mediar entre las diferentes partes en conflicto con el fin de restituir los valores democráticos (por este punto la oposición en el Senado uruguayo citó al Ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, para que explicara la posición nacional).

Por otra parte, la presidencia pro tempore del Mercosur a cargo de Argentina, tendrá la función de aunar criterios entre las diferentes partes con el fin de adaptar el bloque al ritmo mundial actual. Tendrá que hacer frente a desafíos exógenos y endógenos que marcarán está etapa: la deriva del gobierno de Bolsonaro; las elecciones presidenciales en Argentina y Fernández de Kirchner (de excelente relación con el Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio Lula da Silva y Rouseff); la situación del comercio internacional, y la crisis venezolana.

Para concluir, el ascenso de Bolsonaro al poder no ha hecho más que acelerar las intenciones de cambios en el Mercosur. Los próximos meses serán claves para observar si continúa el descenso del bloque o empieza a vivir una etapa definida por un cambio en la alianza ideológica sudamericana.

AMIR RICHANI es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Americana de Beirut. Es analista geopolítico enfocado en Latinoamérica para ClipperData. Sígalo en Twitter en @amir_richani. ABÁS TANUS MAFUD es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de San Juan, Argentina, y maestro en Economía y Política Internacional por la Universidad de San Andrés, Argentina. Es asesor en Asuntos Públicos para Burson Cohn & Wolfe Argentina y profesor de Política Trasnacional en la Universidad Católica Argentina. Sígalo en Twitter en @atmafud.

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