El legado cubano en África

27 Marzo, 2017 • África, Artículos, Portada • Vistas: 3973

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 Rolf Otto Niederstrasser

Marzo 2017

El 23 de marzo de 1988 marcó el fin de la batalla de Cuito Cuanavale, una invasión de las fuerzas de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) en alianza con las tropas sudafricanas a la base Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) en la provincia de Cuando Cubango en el sur de Angola. La batalla fue la segunda más grande de la historia de África y un evento clave en la guerra de independencia del país. También es un recordatorio de la indispensable contribución de los soldados cubanos, que ayudaron a derrotar al ejército sudafricano y liberar a Angola y Namibia, sirviendo también de inspiración a Nelson Mandela para vencer al opresivo gobierno del apartheid en Sudáfrica. Después de la guerra, los cubanos enviaron miles de médicos a Angola, reemplazando los cientos de miles de profesionales portugueses que tras la independencia del país se habían marchado y, de esa manera, previnieron una crisis sanitaria nacional. El legado del internacionalismo cubano fue, según Piero Gleijeses, “el soldado y el médico”. A continuación, se ofrecen un recuento y un análisis de lo ocurrido.

Cuba y la independencia de Angola

En 1974 terminó la guerra de independencia de Angola. El movimiento nacionalista derrocó al Estado Novo de Portugal. Los portugueses evacuaron el país. Agostinho Neto se convirtió en el primer presidente de la nación tras conquistar la capital, Luanda. Angola se convirtió en un Estado de partido único y desarrolló estrechos vínculos con los países comunistas del bloque oriental y, particularmente, con Cuba.

Los movimientos nacionalistas, una vez unidos para derrotar al gobierno colonial, se dividieron sobre diferencias ideológicas resultando en una guerra civil de tres facciones. La UNITA, bajo el liderazgo de Jonas Savimbi, y el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), bajo Holden Roberto, unieron fuerzas contra el MPLA del presidente Neto.

Mientras que el FNLA no jugó casi ningún papel en la guerra, las fuerzas de la UNITA y del MPLA fueron los principales actores en el conflicto. La UNITA fue respaldada por el gobierno de Estados Unidos, Francia, Israel, el Reino Unido, Zaire, y el régimen del apartheid de Sudáfrica, recibiendo armas, dinero y entrenadores de la Agencia Central de Inteligencia. En Estados Unidos, el Secretario de Estado, Henry Kissinger, creía que “el éxito en Angola podría proporcionar un impulso de bajo costo al prestigio de Estados Unidos (y el suyo), que había sido golpeado por la caída de Vietnam del Sur”. El gobierno estadounidense instó a las tropas sudafricanas a invadir Angola, transformando la guerra civil en un conflicto internacional.

El 4 de noviembre de 1975, los cubanos, tras una petición del MPLA, intervinieron en el conflicto para detener la toma de Luanda por tropas sudafricanas, mercenarios portugueses, y la fuerza aérea de Zaire. Al llegar, las fuerzas cubanas detuvieron la invasión temporalmente. En enero de 1976, con el apoyo de las armas soviéticas, los cubanos lanzaron la Operación Carlota, dedicada a la líder esclava que dirigió una sublevación en la provincia cubana de Matanzas en 1843. Más de 35 000 tropas isleñas se movilizaron y lograron detener el avance del ejército sudafricano en Luanda.

John Liebenberg

En marzo del mismo año, las tropas sudafricanas se retiraron de Angola, pero la guerra civil continuó. En 1978, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó a Sudáfrica a cesar el control de Namibia en virtud de la Resolución 435, sin éxito.  En cambio, con la ayuda estadounidense, revivieron a la UNITA de Savimbi como un ejército sustituto y continuaron la guerra, militarizando la frontera sur de Angola, que estaba bajo su control. El gobierno de Estados Unidos, que mantenía una relación hostil con Cuba, siguió la guerra por procuración.

Batalla de Cuito Cuanavale

En 1987, el MPLA, ahora convertido en las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (FAPLA), una fuerza para la defensa de la nación angoleña, luchaba por defender la ciudad estratégica de Cuito Cuanavale en el centro del país. Los constantes ataques aéreos y emboscadas de la UNITA estaban reduciendo significativamente la barrera de defensa de la FAPLA. El gobierno angoleño solicitó por segunda vez la ayuda cubana. Para diciembre, una fuerza de 1500 cubanos llegó para sostener la ciudad. Los sudafricanos trataron de romper los sistemas de defensa varias veces, destruyendo el puente estratégico del río Cuito. Los cubanos lograron reconstruir un puente de madera llamado Patria o Muerte.

Pocas semanas después, 50 000 tropas y 1000 tanques cubanos llegaron de refuerzo y golpearon a la ofensiva hacia la frontera de Namibia. En febrero, los cubanos continuaron manteniendo su defensa, debilitando a los sudafricanos ya las fuerzas de la UNITA repeliendo la Operación Packer y la Operación Displace. Fue entonces cuando las conversaciones de negociación de paz empezaron a ser fructíferas.

Antes, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan propuso una política de vinculación, igualando la ocupación ilegal de Namibia por Sudáfrica con la presencia de cubanos en Angola. De ese modo, los sudafricanos cumplirían con la Resolución 435 solo si Cuba retirara su misión militar. Aunque la resolución de la ONU para el alto el fuego fue aprobada por unanimidad, permaneció ineficaz hasta que el debilitado ejército sudafricano aceptó los términos con el gobierno angoleño y los representantes cubanos y se firmaran los acuerdos tripartitos de Nueva York. Finalmente, los sudafricanos se retiraron del territorio de Namibia.

 

Las consecuencias

Los esfuerzos golpistas de la UNITA no terminaron hasta el asesinato de Savimbi en 2002. Los cubanos protegieron a Angola a lo largo de la década de 1990, evitando los múltiples intentos sudafricanos de derrocar al gobierno en Luanda. Con su derrota también detuvieron la ayuda al partido de Savimbi.

Para Piero Gleijeses, profesor de política exterior estadounidense en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, Cuba dejó un legado innegable en África salvando a Angola en múltiples ámbitos. “La contribución de Cuba en Angola no solo fue militar, sino fue la política cubana hacia África generalmente, que consistió también en la asistencia humanitaria. Ellos hicieron posible la independencia de Angola en noviembre de 1975, impidiendo lo que se podría llamar el eje del mal de Washington y Pretoria para imponer un régimen al servicio del apartheid,” dice. “Pero, además, en 1975, cuando los médicos portugueses salieron de Angola después de la independencia, quedaron muy pocos atrás. La carga la llevaron los cubanos. Las misiones médicas cubanas jugaron un papel decisivo. Los maestros, médicos y trabajadores de la construcción. Su papel fue muy importante para la independencia de Namibia también.”

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En 1978, el sistema de salud de Angola estaba completamente dirigido por médicos cubanos. A partir de 1977, como parte del programa educativo, alrededor de 4000 estudiantes angoleños recibieron becas en la Isla de la Juventud. Un año más tarde, una brigada de 732 profesores llamados Destacamento Pedagógico Internacionalista viajó a Angola para educar a niños por todo el país. En los años siguientes, brigadas cubanas participaron de manera similar en países como Argelia, Benín, el Congo, Etiopía, Guinea, Guinea-Bissau, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe y Tanzania. Alrededor de 18 000 estudiantes de estos países recibieron una beca completa para estudiar en la isla.

Estas becas crearon las siguientes generaciones de líderes en África. Para Gleijeses, que viajó a Namibia en múltiples casos, el cambio era notorio. “Estaba entrevistando a una general, que era la jefa de los servicios médicos de las fuerzas armadas de Namibia. Yo me comuniqué con ella en español porque sabía que había estudiado en Cuba. Su pronunciación era perfecta, mejor que su inglés,” dice. “Fue una sobreviviente de la masacre de Cassinga de mayo de 1978, realizada por las fuerzas aéreas sudafricanas en el sur de Angola. Ella fue llevada a Cuba a la edad de 9 años. Allí, hizo todos sus estudios en la Isla de la Juventud, y luego estudió medicina en la Universidad de La Habana. Regresó a casa y a los años se convirtió en general. Hay muchos ejemplos como éstos.”

En un discurso pronunciado por Mandela en 1991 en La Habana, dijo que “la victoria cubana en el sur de Angola fue un gran estímulo para aquellos que lucharon por la libertad en Sudáfrica y ayudó a deshacerse del flagelo que era el apartheid. En África hemos estado acostumbrados a ser víctimas de países que quieren quitarnos nuestro territorio o derrocar nuestra soberanía. En la historia africana no hay otro caso en el que otra gente haya defendido a uno de los nuestros”. En acorde con Gleijeses, el legado de Cuba en África sigue siendo el componente clave de la relación de Cuba con el continente africano en general, “el soldado y el médico”.

ROLF OTTO NIEDERSTRASSER es politólogo e historiador por la University of Texas. Ha publicado para The Huffington Post, On Cuba y Rio Grande Guardian. Además ha sido editor de Metro Leader. Sígalo en Twitter en @rniederstrasser.

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One Response to El legado cubano en África

  1. José Arroyo dice:

    Cuba, un país pequeño con un corazón gigantesco.

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