El Caribe con saludos a la francesa

8 junio, 2015 • Artículos, Europa, Latinoamérica, Portada, Regiones • Vistas: 1484

WITT SIPA

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avatarDefault Jean Jacques Kourliandsky

 Junio 2015

Del 8 al 12 de mayo de 2015, el Presidente de Francia, François Hollande, realizó una gira de trabajo por el Caribe. Aunque Francia esta geográficamente lejos de las Antillas, esta realidad geográfica no impide que las relaciones existan. En el pasado, Francia participó en el reparto colonial de América, pero hoy la situación es otra, ya que en los dos lados del “charco” se hizo borrón y cuenta nueva. Sin duda, en los tiempos de la globalización obliga a los países a olvidarse de las distancias, ya sean kilométricas, diplomáticas, culturales, comerciales o turísticas. Sin embargo, aun cuando prevalecen las diferencias lingüísticas, todo jefe de Estado tiene a la mano a un séquito de intérpretes y traductores que los ayudan a salir del paso.

Ahora, lo más importante es entender qué fue a buscar el Primer Mandatario francés a estas islas lejanas. A pesar de lo dicho, el desplazamiento tenía un perfil algo insólito. ¿Por qué el más alto funcionario francés viajó tantos kilómetros, alejado de sus tierras, de sus conciudadanos y de sus preocupaciones? ¿Por qué el Presidente visitó países que uno tiene que buscar con lupa para poder encontrarlos en un mapa? ¿Cómo entender que, olvidando su pasado social-demócrata, pudo abrazar a los hermanos Castro, dictadores de Cuba?

Estas son algunas de las preguntas que se escucharon en las calles francesas los días de la visita y los comentarios que se podían escuchar en los canales de televisión de este país europeo. Uno de los momentos más criticados en Francia fue cuando el Presidente francés se despidió de Fidel Castro, como Dios manda y no a la francesa. La fotografía fue muy comentada por la prensa gala y muy criticada por sus adversarios políticos.

Tal vez se olvidaron de algo fundamental, del contexto de la visita: Hollande viajó a Cuba en calidad de jefe de Estado y no como responsable del Partido Socialista. Además, Cuba fue tan solo parte de su viaje, ya que se trató de una gira regional: visitó también Haití, así como y en los departamentos ultramarinos franceses de Guadalupe y Martinica. Es importante recalcar que cada una de estas etapas de su gira tenía un sentido especial, simbólico, histórico, moral y diplomático.

Entonces, la pregunta más pertinente es otra: ¿este viaje no se inscribe en la lógica de las visitas presidenciales anteriores? Y es que cuando Francia y alguno de sus presidentes quieren transmitir algún mensaje que rompe con las líneas tradicionales, viaja a Latinoamérica. Así lo hizo el general Charles de Gaulle en 1964 y François Mitterrand en 1981. Ahora, parece que François Hollande inscribió su desplazamiento al Caribe bajo esta premisa.

Los vínculos franceses con el Caribe

Sin duda, Francia es parte de la región caribeña. Es miembro asociado de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), en donde la representan sus territorios-departamentos ultramarinos de Guadalupe, Guyana y Martinica.

En general, las visitas presidenciales en esas tierras francesas de América no buscaban ir más allá, hasta ahora que la de Hollande se considera novedosa. En primer lugar, fue novedosa porque empezó por una cumbre regional en la capital de Martinica, Fort de France, cuya temática era el cambio climático. En segundo, porque el Presidente encabezó otra reunión en Guadalupe para inaugurar un centro dedicado a la memoria de la esclavitud. Por otra parte, fue novedosa por ser la primera vista oficial de un presidente francés tanto a Cuba como a Haití, en donde además pretendía hacer entender que Francia se siente en el Caribe como “Pedro en su casa”.

De esta manera, el Presidente francés pretende justificar el papel internacional que Francia quiere jugar en el mundo. Sin duda, Francia es una potencia media. Es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y cuenta con un potencial fuerte de influencia. Para no dilapidarlo tiene que actualizar su capital histórico de imaginación diplomática y de país puente. Hay que destacar que esa cultura de diálogo se perdió durante la presidencia de Nicolas Sarkozy (entre 2007 y 2012), por lo que ahora había que reconstruirla en el Caribe como en otros lugares.

El divorcio de Sarkozy

Al integrar la pérdida de influencia como un hecho estructural, el presidente Sarkozy había adoptado una línea de tipo “realismo periférico” con la potencia amiga, la más fuerte: Estados Unidos. Francia se integró plenamente a la estructura militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la cual siempre ha sido dirigida por un general estadounidense. Además, adoptó como línea estructural al apoyar una diplomacia militar preventiva, siguiendo el modelo de George W. Bush con Irak y con Saddam Hussein. De igual forma, tomó la iniciativa de intervenir en Libia para desbancar al coronel Muammar al Qaddafi, aunque con los grandes fue respetuoso, empezando por China.

aidagda.com

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Por otro lado, los africanos no le perdonaron el discurso que pronunció en Dakar despreciando al hombre africano al presentarlo como preso de sus tradiciones ancestrales. De Latinoamérica no se sabía a ciencia cierta lo que pensaba, por lo que se pensó que estas tierras tenían poca importancia para Francia. Con Colombia, pero sobre todo con México, las relaciones se debilitaron. Incluso, se suspendió el año cultural de México en Francia y ambos países no lograron coordinar de la mejor manera sus presidencias del G-20. Además, el expresidente Sarkozy condicionó los intercambios internacionales a la resolución de problemas consulares. En cuanto a Brasil, realizó una visita oficial un 22 de diciembre, lo que le permitió pasar las fiestas de fin de año con su suegro, quien radicaba en Río de Janeiro. En esa ocasión, aprovechó para proponerles insistentemente a sus anfitriones que compraran aviones militares franceses, pero a su vez negó toda forma de apoyo diplomático a la mediación en el caso de Brasil y Turquía entre Irán y las potencias nucleares.

El acercamiento francés

Después de este distanciamiento, Latinoamérica y el Caribe llegaron de nuevo al corazón de la política exterior francesa, por medio del presidente Hollande, quien visitó Brasil y México en 2012. Además, recibió en Paris a sus pares brasileño, colombiano, ecuatoriano y peruano y espera la llegada de los presidentes de Chile y de México. Además, estuvo en el Caribe en mayo de 2015 y prepara una gira por los países andinos. Además, los miembros de su gobierno realizaron en 2 años más visitas a América Latina que el equipo de Sarkozy en 5 años. Sin duda, estas múltiples visitas tuvieron como objetivo recomponer una relación muy deteriorada, además de buscar involucrar a estos países en iniciativas mundiales, como la del cambio climático ya que Francia encabezará en diciembre de 2015, en Paris, una cita mundial relativa al cambio climático, la COP-21, lo que supone articular contactos, diálogos y compromisos compartidos.

Por otra parte, en el Caribe, el Presidente francés pretendió superar los olvidos históricos al visitar Cuba y Haití, los cuales nunca recibieron la visita oficial de ningún jefe de Estado francés. En esta ocasión, estos dos países y sus vecinos fueron invitados a participar a dos actos simbólicos. El primero, la inauguración en Guadalupe de un centro dedicado a la memoria de la trata esclavos. Con este acto, se buscaba reconstruir la imagen y fortalecer la influencia de Francia en la región. Francia, que fue potencia colonial, reconocía de forma pública, en presencia de su más alto representante, los errores del pasado. Al presidente Hollande lo acompañó la Ministra de Justicia, Christiane Taubira —de raza negra y oriunda de Guyana—, quien en 2001, como diputada, había propuesto a sus colegas parlamentarios que aprobaran una resolución para reconocer que la trata de esclavos en el Atlántico fue un crimen mayor que atentó contra los derechos humanos.

El segundo acto relevante fue la presencia de funcionarios franceses en Haití —primer Estado negro independiente que fue colonia francesa—, la cual respondía a la misma intencionalidad. Todos los que participaron a los actos de Martinica también participaron a una conferencia preparatoria a la COP-21, con un orden del día centrado en las consecuencias del calentamiento mundial.

La apuesta hecha por el Presidente francés suponía, para tener éxito, una apertura insólita de la diplomacia de Estado a las autoridades de sus territorios-regiones en América (llamados Departamentos Franceses de América o DFA). Tradicionalmente, estos territorios no tenían capacidades internacionales hasta que en 1994 se les otorgó la oportunidad de representar a Francia dentro de la AEC. Además, después de la toma de poder de Hollande en agosto de 2012, Guadalupe y Martinica fueron admitidas como miembros asociados de la Comisión Económica y Social para América Latina y el Caribe (CEPALC). El Presidente del Consejo Regional de Martinica, Serge Letchimy, fue designado como jefe de la delegación francesa para la Cumbre de la CEPALC organizada en El Salvador el 31 de agosto de 2012.

L´express

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Posteriormente, el 4 de febrero de 2015, estos dos territorios fueron también admitidos como miembros asociados de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). Letchimy anuncio el 18 de febrero de 2015 que iba a acoger “una cumbre climática presidida por Hollande, en presencia de todos los Estados y territorios del Caribe, incluyendo los territorios franceses de América”. Pero el proceso de afiliaciones internacionales para estas regiones francesas continúa, pues pronto podrían ingresar como asociados a la Comunidad del Caribe (Caricom). El 9 de mayo de 2015, en Fort de France, sentado al lado de Letchimy, el presidente Hollande anunció una estrategia que consideró provechosa tanto para Paris como para Fort de France (Martinique), Basse Terre (Guadalupe) y Cayenne (Guyana Francesa).

Las intenciones con Cuba

Con Cuba el objetivo iba más allá de lo bilateral, debido a que la relación de Estado a Estado siempre fue correcta. Desde 1991, Francia condenó ante la Asamblea General de la ONU el embargo que sufre Cuba. Posteriormente, en 1995, el entonces presidente francés François Mitterrand recibió en Paris a Fidel Castro. Al año siguiente, Castro volvió a Francia para asistir a la ceremonia organizada por la muerte de Mitterrand. Las relaciones comerciales, culturales y universitarias siempre se mantuvieron dentro de la normalidad. Incluso, ambos países entablaron una cooperación humanitaria tanto en el Caribe como en África.

Con esta visita, Francia espera convencer a la Unión Europea de la necesidad de repensar su política de cooperación con Cuba que, a petición del expresidente del gobierno español José Maria Aznar impuso en 1996 condicionalidad política, al seguir el rumbo impuesto por Estados Unidos con la Ley Helms-Burton.

Luego de que el presidente Barack Obama y su par cubano, Raúl Castro, anunciaran el 17 de diciembre de 2014 que los tiempos de la Guerra Fría no tenían sentido, de alguna manera se reconoció, aunque de forma tardía, el fracaso de la política de presiones practicada por Estados Unidos. Además, admitió la necesidad de romper con una política de aislamiento hemisférico que afectaba a Washington más que a La Habana, porque de hecho Cuba está plenamente integrada en su entorno regional —presidio la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Castro participó en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, los cubanos esperan la tercera visita de un Papa a la isla, además de jugar un papel regionalmente reconocido en la búsqueda de la paz, primero entre El Salvador y Guatemala y ahora entre Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC)—.

Aunque el Congreso estadounidense, particularmente los integrantes del Partido Republicano, y algunos sectores de cubanoamericanos se oponen a esta política de normalización, el diálogo avanza poco a poco. Además, a pesar de la resistencia de los países excomunistas de Europa, ahora existe una mayoría —entre ellos España— que piensan que es necesario superar las políticas heredadas después de la Guerra Fría, de la misma manera que Francia con Alemania tomó la dirección del carro diplomático europeo en lo relacionado con Rusia y Ucrania. En general, con su gira caribeña, Hollande expresó que puede dinamizar la política europea en Latinoamérica, lo que supone un cambio cualitativo con Cuba.

Por supuesto, habrá que esperar los resultados a corto y mediano plazo de una gira que representó una fuerte inversión realizada en el terreno de las relaciones internacionales por el Presidente francés. En ese sentido, supondría un seguimiento que el calendario electoral y la agenda interior no le van a facilitar.

 

JEAN JACQUES KOURLIANDSKY es investigador asociado del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París (IRIS). Es especialista en temas relacionados con la inserción internacional de Latinoamérica. Además, es autor del ensayo América Latina, insubordinaciones emergentes (2014).

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