Desempleo y descualificación de migrantes

22 octubre, 2018 • Artículos, Asuntos globales, Portada • Vistas: 1403

La perspectiva desde el género femenino

CIVICYork

Marlene Andrade Benítez

Octubre 2018

Si se reconoce que se cuenta con abundante literatura sobre las características de la diáspora mexicana en Estados Unidos, es fundamental explorar los procesos migratorios que se dan hacia otras partes del mundo. Según las últimas estadísticas presentadas por el Instituto de los Mexicanos en el Exterior en 2017 sobre la población mexicana registrada como residente en otras partes del mundo, las mujeres representan la mayoría de los migrantes con el 53%, y el 35% de esas personas registradas son profesionistas. Por ende, es pertinente preguntar qué sabemos sobre la integración y asentamiento de las mujeres mexicanas en países fuera de Estados Unidos.

Para comenzar a responder esa pregunta, es importante reconocer que la perspectiva de género resulta necesaria, puesto que los procesos migratorios difieren bastamente entre hombres y mujeres. Estas diferencias de género se reflejan en las posibles inequidades previas a la migración y el papel que desempeñan durante la integración, como también las experiencias, perspectivas y el ejercicio del poder durante este proceso. Generalmente, la migración voluntaria abre la puerta a una nueva cultura, nuevas expectativas de oportunidades personales y laborales, entre otras. Por este motivo, la inserción de las mujeres mexicanas al mercado laboral del país que las recibe representa, además de un indicador de integración, una enorme área de oportunidad tanto para las migrantes como para el país receptor y, por supuesto, para México, o lo que es lo mismo, un escenario de ganar-ganar.

La inserción de las mujeres mexicanas al mercado laboral del país que las recibe representa una enorme área de oportunidad tanto para las migrantes como para el país receptor y, por supuesto, para México.

Cabe señalar que cuando las mujeres emigran en calidad de expatriadas, la situación es totalmente diferente, puesto que su arribo cuenta con un contrato de trabajo ya establecido. Sin embargo, uno de los principales puertos de entrada de las mujeres mexicanas a lugares como Europa, es la vía de la reunificación familiar, donde la búsqueda de empleo representa uno de los mayores desafíos, resultando en muchos casos en un complejo proceso de asentamiento.

Ahora bien, retomando el dato de que un gran número de las mujeres mexicanas registradas como residentes fuera de México y de Estados Unidos poseen un capital educativo alto, sería de esperarse que durante el proceso de asentamiento al nuevo país, estas ocuparan posiciones acordes a dicho capital dentro del mercado laboral. No obstante, ¿qué pasa cuando estas mujeres enfrentan el desafío que representa el fenómeno que muchos teóricos de la migración identifican como “descualificación de migrantes”?

Por descualificación de migrantes se entiende como el proceso que involucra a personas migrantes altamente calificadas (esto con base en su nivel educativo y su experiencia laboral) que se encuentran en una situación de desempleo o realizando trabajos inferiores a sus capacidades técnicas y científicas, lo cual conlleva a percibirse como un factor negativo para los migrantes, su entorno social y familiar, así como para los países involucrados en su expulsión e integración. La descualificación se atribuye, entre otras causas, a la incompatibilidad de las profesiones en el nuevo país (por ejemplo en carreras como leyes) y el idioma, pero también podría ser una clara manifestación de las barreras a que los grupos minoritarios se enfrentan al tratar de integrarse a una nueva sociedad, y el no tener éxito arroja como resultado una pérdida del talento y de crecimiento económico en el micro y macro nivel.

Hoy más que nunca, las mujeres no solo forman parte de los flujos migratorios, sino que los expanden a otras regiones del mundo y representan un capital diverso y significativo para el país que las recibe.

Por otro lado, tomando en cuenta las características demográficas, resulta bastante común que este tipo de trabajos (mayormente informales) representen una opción laboral para la mujer migrante, sin que tenga que ser necesario enfrentarse a la alta competitividad en la búsqueda de empleo en su campo profesional o a los requisitos de legalización o revalidación de estudios para ello. Por ejemplo, se observa en el caso de Europa, donde muchos países sufren una demanda exorbitante en ocupaciones ligadas a las actividades domésticas como lo son el cuidado de niños y ancianos, las cuales tradicionalmente se relacionan a estereotipos de papel de género femeninos. Aunque esto pudiera significar un periodo transitorio en el proceso de asentamiento, muchas veces resulta una problemática prolongada en el tiempo que afecta el desarrollo profesional de las mujeres migrantes altamente calificadas, así como sus experiencias y percepciones sobre el propio proceso migratorio.

Sin duda, este es un tema vasto que explorar y que se intersecta con la perspectiva de género sobre la migración internacional femenina a otras partes del mundo, con los procesos de asentamiento y, sobre todo, con el aspecto social y económico atribuibles a la migración. Es un hecho que hoy más que nunca, las mujeres no solo forman parte de los flujos migratorios, sino que los expanden a otras regiones del mundo y representan un capital diverso y significativo para el país que las recibe. Por lo tanto, su talento, calificaciones y méritos deben ser reconocidos, ya que de ello depende, en gran medida, el nivel de integración a la nueva sociedad y el deseado crecimiento económico. Los esfuerzos que realizan las mujeres migrantes además de ser visibles, es deseable que se complementen con políticas públicas con perspectiva de género y mecanismos de acreditación y revalidación de profesiones, tratados bilaterales y multilaterales que faciliten la inserción de las mujeres migrantes al sector económico, y todas las acciones que contribuyan a que el proceso migratorio de estas mujeres sea una relación de ganar-ganar.

MARLENE ANDRADE BENÍTEZ es maestra en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y maestra en Sociología, Migración y Estudios Étnicos por la University of Amsterdam. Es especialista en temas de género, paz y seguridad por el Colegio Europeo de Seguridad y Defensa. Es miembro del Servicio Exterior Mexicano, donde se desempeña como Cónsul de Protección en la Embajada de México en El Salvador. Sígala en Twitter en @Mar_Andrade_.

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3 Responses to Desempleo y descualificación de migrantes

  1. G. Müller dice:

    Bien hecho! Ahora más que nunca se visibiliza la migración femenina y su problematica. Saludos cordiales Maestra!

  2. Luis Piñeiro Mora dice:

    EXCELENTE
    CON DATOS DUROS SE EXPONE LA PROBLEMÁTICA

  3. ana lilia dice:

    Gracias por compartir tan valiosa información, tristemente una realidad contra la que hay mucho por hacer.

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