Crisis en Argentina: otra repetición de la misma película                                                                           

5 septiembre, 2018 • Latinoamérica, Opinión • Vistas: 344

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 Federico Rubli Kaiser

5 de septiembre de 2018

De la sección Opiniones Oportunas del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales

Argentina es el país de Latinoamérica que más crisis recurrentes ha vivido en las últimas 8 décadas. Un común denominador de ellas ha sido un afán de querer vivir más allá de sus posibilidades en diferentes etapas de su historia; es decir, con finanzas públicas desordenadas y crecientemente deficitarias. Ello ha implicado, una y otra vez, acudir al endeudamiento público pensando que así se podría paliar el grave deterioro del consumo de la población. La deuda financiaba el gasto público directo en programas asistenciales muy subsidiados. El resultado ha sido siempre el mismo: lejos de contribuir a la solución, la economía entraba en agudas devaluaciones e inflaciones, en algunos años inclusive registrando hiperinflaciones.

Dependiendo del tamaño de la crisis, el gobierno argentino adoptaba fuertes programas de ajuste para estabilizar la economía. La corrección duraba unos años pero el país volvía a caer en los mismos desequilibrios financieros.

Hoy, en Argentina se está gestando una vez más una crisis. Pero esta no es el resultado de malas políticas que se hayan adoptado recientemente, sino es consecuencia de desequilibrios fiscales acumulados crecientemente desde 2011. Después de la fuerte crisis de 2000 a 2001, la economía se estabilizó razonablemente bien durante los siguientes 10 años. Hubo años con un superávit público o con un déficit pequeño. Pero a partir de 2011 comenzó el ciclo de gasto y endeudamiento y el déficit alcanzó ese año 4% del PIB. En 2018 se estima que pueda llegar a 7% u 8%.

Como consecuencia de estos desequilibrios en las finanzas públicas, la volatilidad del peso argentino se agudizó a partir de mayo de 2018, como se observa en la gráfica 1. La depreciación de los últimos días en relación con enero de 2018 es de casi 120%. La confianza de los inversionistas sufrió un fuerte colapso. Ante la presión sobre la moneda y el riesgo que esto pueda alimentar un proceso inflacionario, la semana pasada el Banco Central ajustó fuertemente su tasa de interés de 45% a 60%. Asimismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) accedió a otorgar una línea de crédito por 50 000 millones de dólares y el gobierno de Mauricio Macri admitió la situación de emergencia y dio a conocer un programa de austeridad. El programa con el FMI compromete a reducir el déficit fiscal a 1.3% del PIB.

Las acciones son las correctas para evitar caer en una profunda crisis. Pero las medidas de ajuste siempre son amargas e impopulares. Ante ello, no debe soslayarse que si las dificultades financieras no se corrigen, existe un riesgo para la democracia; más aún, cuando el país enfrenta las acusaciones de corrupción durante el mandato de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Desafortunadamente esa película ya la ha visto Argentina varias veces.

FEDERICO RUBLI KAISER es Asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi).

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