¿Cómo va el México global?

21 octubre, 2014 • Entrevistas, Latinoamérica, Portada, Regiones • Vistas: 3084

Entrevista FAL a Claude Heller, Embajador Eminente de México.

avatarDefault Elías Camhaji y Gerardo R. Valenzuela

Octubre 2014

En un escenario internacional tan complejo que demanda la presencia de actores cada vez más activos y comprometidos, México tiene la oportunidad de fungir como una pieza clave en el nuevo orden mundial. En ese sentido, las voces experimentadas en política exterior mexicana toman particular relevancia. Sin duda, una de las voces que tiene que ser escuchada es la del Embajador Eminente Claude Heller, quien ha estado al frente de las Embajadas de México en Austria, Cuba, Francia y Suiza, además de fungir como represente permanente ante la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Asimismo, fue parte medular en la creación del Grupo Contadora en la década de 1980. El equipo editorial de Foreign Affairs Latinoamérica conversó con el embajador Heller sobre diversos temas relacionados con la política exterior de México. Sígalo en Twitter en @ClaudeHellerR.

Están por cumplirse 2 años del cambio de gobierno federal. ¿Qué tan amplia es la brecha entre el camino recorrido por las pasadas administraciones y el rumbo que ha adoptado el presente gobierno en materia de política exterior? ¿Cuáles han sido las diferencias más relevantes?

 Desde un primer momento el presidente Enrique Peña Nieto le dio una gran importancia a la política exterior. Incluso, uno de los ejes que definió la acción de su administración fue la de impulsar a México como un actor de responsabilidad global y ello se ha traducido con un activismo muy claro. Muy rápidamente, en los primeros meses realizó una visita a Asia, específicamente a China y a Japón, y participó en distintos foros internacionales, marcando justamente esa intención de dar el mensaje de que México estaba comprometido con un proceso de reformas a partir del Pacto por México y de las distintas leyes secundarias que han sido adoptadas gradualmente.

También creo que se ha hablado mucho de este concepto de relanzamiento de las relaciones bilaterales que, en algunos casos, estaban lastimadas desde hace varios años o, en cierto sentido, paralizadas. Ahora, se han logrado restablecer diálogos importantes y respetuosos prácticamente con todos los países de Latinoamérica.

Por otro lado, hay que resaltar el hecho de que México, efectivamente, sigue asumiendo sus responsabilidades internacionales en el plano multilateral. En ese sentido, destacaría la reciente decisión del gobierno federal de que nuestro país participe en las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (OMP), un tema tabú que fue debatido en las administraciones anteriores. En aquel momento no se tomó ninguna decisión y ahora México, en un acto de congruencia con sus ambiciones internacionales, ha dado ese paso tan significativo.

En su experiencia como Embajador en Japón, ¿qué opina de la apuesta del gobierno de Enrique Peña Nieto por un mayor acercamiento con Asia? ¿Cómo puede compaginarse este esfuerzo con otras negociaciones como la Alianza del Pacífico y el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP)? 

Sin duda, Asia-Pacífico aparece como una de las prioridades de la política exterior mexicana. No es un accidente que, justamente, la primera gira del Presidente al exterior incluyera a China y a Japón, porque con ambos países México ha intensificado su relación. En el caso de China, diría que es un poco distinto, pues fue una relación muy paralizada por mucho tiempo y ahora, efectivamente, se le ha otorgado un alto nivel, al grado que ya se han registrado tres encuentros entre los presidentes de ambos países. También China entró en un proceso de recuperación de su clase política y se han establecido comisiones de alto nivel en términos económicos y financieros. También está el hecho de que el presidente Peña Nieto viajará en noviembre próximo a China para asistir a la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico que tendrá lugar en ese país, pero también realizará una visita de Estado. Entonces, creo que hay una relación que se ha relanzado a nivel político y, además, hay gran interés por parte de las empresas mexicanas y de los gobiernos estatales en poder beneficiarse de esta importante relación.

En el caso de Japón, considero que es una relación más sólida, con mayores antecedentes, sobre todo a partir de 2005 cuando entró en vigor el acuerdo de asociación económica que ha impulsado enormemente la relación bilateral en términos de inversiones y comercio, con grandes inversiones, sobre todo en el sector automotriz por parte de Japón que está teniendo un impacto sumamente favorable.

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Por otra parte, el esquema de la Alianza del Pacífico hay que verlo como un proceso que se plantea como una mayor integración entre los actuales países miembros —Chile, Colombia, México y Perú—, en el sentido de que esta Alianza ve no solo hacia el Pacífico americano, sino que tiende justamente a fortalecer su relación hacia el continente asiático. México participa también en las negociaciones del TPP que es, sin duda, uno de los esquemas más ambiciosos y que se ha frenado mucho más por las circunstancias actuales —las elecciones en Estados Unidos, la necesidad de aprobación por parte del Congreso, entre otras—, pero también porque hay diferencias entre algunos países, sobre todo entre Japón y Estados Unidos en distintos sectores.

Creo que es una apuesta muy importante que México ha hecho desde hace tiempo cuando decidió integrarse al mecanismo Asía-Pacífico, a través del fortalecimiento de su relación con la segunda y la tercera economías del mundo —China y Japón—. Ahora, con la gran capacidad de innovación tecnológica que tiene Japón, podemos afirmar que hay oferta de mercados, de inversiones y, sobre todo, si tenemos en cuenta que pueden avanzar las reformas estructurales en México en términos de infraestructura y telecomunicaciones, y ahora con la reforma energética, se estarían abriendo nuevas oportunidades para intensificar esas relaciones.

 Usted también ha representado a México ante la Organización de las Naciones Unidas. Recientemente, el presidente Peña Nieto anunció que México incursionaría en las OMP, lo cual marca un hito en la historia diplomática de México. ¿Qué impacto puede tener esta decisión para México en el plano internacional?

 Considero que México tendrá una visión mucho más completa y podrá incidir más en los procesos que tienen lugar en los foros multilaterales. Definitivamente es un elemento importante no solo para que México tenga un mayor peso en el G20 o en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, sino que también incida en los aspectos políticos. En ese sentido, diría que han habido dos escenarios centrales que se tienen en esa dimensión: por un lado, el Consejo de Seguridad y la postulación de México para ocupar un lugar como miembro no permanente en 2022, y por el otro, las OMP. Es decir, creo que esto le da más credibilidad a la política exterior mexicana y una mayor confianza a nivel global de que México está dispuesto a asumir mayores compromisos en la escena internacional.

 Durante su participación en la presentación del libro de Homero Campa, La conexión México-La Habana-Washington, organizada por Foreign Affairs Latinoamérica, usted mencionó que si México desea afianzar su lugar como actor global, tiene que empezar actuar de manera más activa en su región. ¿Podría ahondar más en este aspecto de la política exterior mexicana?

 Sin duda, México puede desempeñar un papel mucho más activo en función de los conflictos que se generen en la zona. Por ejemplo, tenemos el hecho de que la única OMP de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que tiene lugar en Latinoamérica es en Haití y México está ausente. Desde que esta operación se generó en 2005, la ONU y la Organización de Estados Americanos han estado muchos años y bajo distintos formatos, lo que abre la puerta para que México pueda contribuir. Además, como se ha especificado, México no va a la guerra. México está dispuesto a contribuir con objetivos humanitarios aportando su experiencia dentro de una serie de cambios.

 Las OMP no son solo cascos azules, implican la participación de médicos, ingenieros, profesionales, abogados, defensores de derechos humanos, entre otros. En ese sentido, creo que México puede aportar mucho y, al mismo tiempo, puede ser un vigilante de lo que sucede en la región. En cuanto a Centroamérica, lo que ha sucedido en términos de crimen organizado, de tráfico de drogas y de migración implica tomar mayores responsabilidades.

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Por último, ¿cuáles son en su opinión los mayores desafíos que quedan pendientes por atenderse? ¿Cuáles son los temas que se perfilan para marcar la agenda internacional de los próximos meses? ¿A qué debemos prestar atención? 

Vivimos en un periodo de crisis internacional muy aguda en el que las instituciones multilaterales han perdido parte de su credibilidad. Hemos hablado desde hace muchos años de la reforma de las Naciones Unidas, de la reforma del Consejo de Seguridad. Hasta la fecha, esto no ha ocurrido. En ese sentido, creo que México puede contribuir a intensificar este debate.

Tenemos muchos desafíos en nuestras relaciones más próximas. Por ejemplo, con Estados Unidos tenemos una relación muy compleja en el tema migratorio. Las relaciones con Latinoamérica también son muy importantes y tienen aspectos prioritarios que hay que seguir trabajando y fortaleciendo. Sin embargo, creo que lo más importante es que la política exterior esté en plena conexión con los intereses nacionales y con los grandes temas internos que estamos viviendo, como el fortalecimiento del Estado de derecho, tanto interno como internacional.

También es sumamente importante que la contribución se realice de manera adecuada respecto a la nueva agenda global. Estamos viviendo fenómenos que no se presentaban o que no se esperaban. En el tema de salud tenemos el caso del ébola que se está convirtiendo en una cuestión de seguridad nacional en Estados Unidos y en otros países. Ahora, hay que ver como esto acabará afectando a México. En el tema del cambio climático somos un país que está muy sometido a las inclemencias del clima, como lo hemos visto este mismo año. Después de un periodo de sequía hemos tenido un año sumamente difícil y que tiene muchas implicaciones para la economía y para el desarrollo económico y social de México.

Finalmente, creo que el principal desafío de la política exterior mexicana es logar empatar esta aspiración de la responsabilidad global con instrumentos y políticas específicas. Por ejemplo, en África tenemos una presencia muy pobre, tenemos muy pocas embajadas. Habría que disponer de mayores instrumentos, mayor representación por parte de México para promover en esa región los intereses del país y, que al mismo tiempo, México pueda beneficiarse de la convivencia con la comunidad de Estados.

ELÍAS CAMHAJI y GERARDO R. VALENZUELA son Productores Editoriales de Foreign Affairs Latinoamérica. Sígalos en Twitter en @eliascamhaji y @ForeignAffairsL.

Fotografías por Andrea Ochoa

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2 Responses to ¿Cómo va el México global?

  1. Cascante dice:

    Me parece que México ha participado, aunque tímidamente, de diversas formas en Haití e, incluso, en la MINUSTAH en los últimos años, sobre todo durante el sexenio anterior, así que me resulta sorprendente que nuestro eminente embajador Heller señale nuestra ausencia en dicho país caribeño. SI bien es cierto que Brasil está más presente e incluso comanda la operación de paz en Haití, México no ha estado ausente como el embajador Heller señala…

  2. […] Elías Camhaji y Gerardo Valenzuela, “¿Cómo va el México global?: Entrevista al Emb. Claude Heller”, Foreign Affairs Latinoamérica (edición web), 21 de octubre de 2014, disponible en: http://revistafal.com/como-va-el-mexico-global/ […]

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