Chávez, Venezuela y la reconfiguración política de América Latina y el Caribe

1 enero, 2013 • Reseñas • Vistas: 989

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Chávez, Venezuela y la reconfiguración política de América Latina y el Caribe, Andrés Serbin, Argentina, Siglo XXI, 2011, 272 pp., US$33.00.

Desde la llegada al poder del presidente Hugo Chávez, la política exterior venezolana inició un período de intenso activismo, con consecuencias muy visibles en distintos ámbitos de la realidad regional. La política exterior venezolana se ha convertido en un factor clave para explicar la recomposición de los equilibrios subregionales en el área andina; la redefinición de los esquemas de integración regional; la aparición de distintos procesos representativos de un nuevo regionalismo “posliberal”, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) o la Unasur o, como reacción contraria, la reafirmación del “regionalismo abierto” de la Alianza del Arco del Pacífico; los nuevos procesos de concertación regional, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); la redefinición de las políticas de Estados Unidos o la Unión Europea; la irrupción de otros actores extrarregionales tradicionalmente ausentes en la región, como Irán o Rusia; y, no menos importante, los dilemas y opciones a los que se enfrenta Cuba en su presente y futuro inmediatos. En todas estas cuestiones, y otras no menos relevantes, el factor venezolano es un componente fundamental de las nuevas ecuaciones de las relaciones internacionales de Latinoamérica, y es un factor evidente de la polarización ideológica y política que ha contribuido a acabar con la homogeneidad que caracterizaba a la región desde el período de optimismo democrático y la aceptación del Consenso de Washington del decenio de los noventa.

Por todo ello, hay que celebrar la aparición de obras como ésta que se basan, más que en apriorismos ideológicos, en un extraordinario rigor académico y un amplio conocimiento de la materia, a la que, además de un amplio uso de fuentes primarias y bibliografía analítica, se une la propia trayectoria de Andrés Serbin, anteriormente como investigador y profesor titular de Relaciones Internacionales en la Universidad Central de Venezuela y en la actualidad como Presidente Ejecutivo de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES).

El analista encontrará en esta obra varios aportes singulares para el estudio de la política exterior de Venezuela y su importante papel en la reconfiguración política de Latinoamérica y el Caribe. En este estudio, se ofrece un exhaustivo y original análisis de los determinantes internos de la política exterior venezolana, así como de la interacción de la política exterior con las dinámicas internas en Venezuela, lo que ha logrado a través de una eficaz estrategia de polarización y un fuerte liderazgo en los que la política exterior ha desempeñado un papel muy relevante: no sólo como mecanismo de legitimación externa de la política local, sino como instrumento de una estrategia más amplia, de carácter geopolítico, en la que se ha pretendido hacer de los recursos petroleros tanto un instrumento de desarrollo socioeconómico, como de una nueva inserción internacional del país. Éste sería el elemento distintivo de la “diplomacia petrolera” de Chávez, en la que, sin embargo, Serbin identifica también claros elementos de continuidad, sobre todo en la tradicional proyección de Venezuela hacia el Caribe.

Serbin también hace un cuidadoso análisis del importante papel que ha desempeñado Venezuela en la recomposición del regionalismo y en la integración regional desde mediados del decenio de 2000, examinando los supuestos ideológicos y geopolíticos en los que se basa —la conformación de un mundo multipolar y un hemisferio bipolar— y la forma como esto se relacionaría con el ciclo político de gobiernos progresistas que la región conoce en la segunda mitad de esa década. Como se destaca en el libro, el ALBA-TCP, como expresión directa de las mencionadas estrategias de polarización, ni ha pretendido ni puede ser el marco institucional del regionalismo sudamericano o latinoamericano, pero sí ha sido una palanca eficaz para influir en la conformación institucional de la Unasur o de la CELAC, para definir las agendas y para orientar los procesos de concertación y cooperación que se desarrollan en el seno de ambas organizaciones regionales. En particular, Serbin realiza un detallado y sutil análisis del papel de Brasil como un actor regional que ha definido de antemano el alcance y las opciones de las estrategias e iniciativas de Chávez.

En suma, en un escenario editorial dominado por textos tan polarizados como la propia materia de estudio, este libro supone un soplo de aire fresco a partir de su exigencia y su rigor académico, por el cuidado puesto en un estilo de redacción sobrio pero a la vez fluido y ameno, accesible para un público muy amplio, y que cuenta con sólidos cimientos metodológicos que, aunque no se muestren a primera vista, cualquier analista de Relaciones Internacionales sabrá encontrar y apreciar.

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