Chávez en la historia

7 marzo, 2013 • Artículos, Del Archivo, Latinoamérica • Vistas: 348

Lo que se fue, lo que se quedó

UnTipoSerio.com

 Sergio Silva Castañeda

Marzo 2013

Se fue Hugo Chávez. Pero ahí se acaban las certidumbres. La discusión sobre el legado de Chávez continuara por décadas, tal y como la discusión sobre el legado de otros grandes líderes latinoamericanos se sigue discutiendo hoy: Juan Domingo Perón, Lázaro Cárdenas, Getulio Vargas, incluso, Simón Bolívar o Antonio López de Santa Anna. No son comparaciones gratuitas. Todos estos personajes, en su época, dividieron opiniones, emprendieron cambios políticos que aspiraban a ser fundacionales, fueron tan intensamente amados como odiados. Chávez pertenece ya a ese club. Si la biografía definitiva de Perón no se ha escrito, para la de Chávez todavía falta que nazca el historiador que la escribirá. El debate histórico apenas empieza. Recomiendo ponernos cómodos y esperar sentados.

La mayoría de los artículos de opinión que han circulado en estos días han optado por reflexionar sobre Chávez con tal prisa por los adjetivos que han dejado poco espacio para tratar de entender un fenómeno social mucho más complejo que el comentado tanto por críticos como por apologistas. Ha habido gloriosas excepciones, como el artículo de Rafael Rojas en La Razón que nos ofrece un primer marco para el análisis histórico de la figura de Chávez: Chávez se explica, más allá de fobias y filias, por una coyuntura histórica específica en la que las estrategias políticas y los discursos de la izquierda del siglo XX, resultaron exitosos no para formar una guerrilla en la Sierra Maestra sino para ganar votos en Petare. A los voceros de la Revolución Mexicana les gustaba presumirla como la primer revolución social del siglo XX, aunque algunos creemos que esa revolución contiene más elementos del siglo XIX que del XX. Con Chávez el debate histórico podría seguir una senda parecida: tendrán que pasar varias décadas para que sepamos si Chávez fue el último caudillo latinoamericano del siglo XX, o el primero del siglo XXI.

Otro debate interesante que sólo será resuelto en el futuro, tiene que ver con el efecto político, no de Chávez, sino de las transformaciones sociales en Venezuela de los últimos 14 años. Claro está, como describió hace unos meses Steve Levitsky en otro artículo excepcional en La República de Perú, que en el asunto de institucionalizar su proyecto, Chávez fue un muy mal estudiante de Fidel. Para el mundo, e incluso para los propios los venezolanos, no hubo claridad en términos de quién habría de suceder a Chávez como líder de su movimiento sino hasta hace algunas semanas en que el aparato estatal venezolano se dio a la tarea de ungir a Maduro como sucesor. Pero la institucionalización no es la única garantía de supervivencia política; de hecho, la garantía de que el legado político de Chávez será un elemento inevitable de la futura Venezuela es el arraigo, no de Chávez, sino de los programas chavistas entre los sectores más pobres de la sociedad venezolana.

Con el tiempo habrá que discutir si la capacidad política de Chávez de representar a esa población fue simplemente fruto del carisma, de la coerción, del clientelismo, o de haber encontrado un nicho político olvidado por los dirigentes venezolanos del pasado. Si una vez desaparecido Chávez, el chavismo sociológico desaparece, sabremos que no fue más que carisma. Si los herederos políticos del chavismo son derrotados y con esa derrota desaparece el chavismo en Peteras, sabremos que fue coerción o clientelismo. Sin embargo, creo que el chavismo sociológico sobrevivirá más allá de todo ello, pues el chavismo, igual que el peronismo o el cardenismo en su tiempo, integró a un importante sector de la sociedad venezolana a la arena política. En eso no hay forma de echar el reloj de la historia para atrás. El futuro de este chavismo sociológico, en términos de organización política, sólo podremos apreciarlo en unas décadas. Pero todo actor político venezolano del futuro tendrá que considerar el peso y los intereses de ese sector social: lo que hizo a Henrique Capriles, el mejor rival electoral del Chávez vivo, fue precisamente entender dicha transformación irreversible en el panorama político venezolano.

Finalmente, habrá una discusión sobre el saldo del chavismo en términos de reducción de la pobreza. Entre muchas cosas que se han escrito en la última semana sobre la relación entre chavismo y pobreza, hay al menos un artículo interesante de Rodrigo Salazar-Elena que discute si la reducción de la pobreza en Venezuela puede atribuírsele a Chávez o no. Como el mismo autor sostiene, esa discusión apenas va empezando. Ciertamente sin el aumento en los precios del petróleo, la reducción de la pobreza en Venezuela no se podría explicar. Lo que faltará estudiar es, además de la sustentabilidad de los programas sociales chavistas, por qué otros países que disfrutaron del mismo aumento petrolero no lograron reducir la pobreza en magnitudes al menos comparables. Incluso, habrá que estudiar por qué la propia Venezuela de los setentas disfrutó de un boom petrolero semejante y, hasta donde sabemos, no experimentó la misma caída en materia de pobreza.

Así que la discusión, insisto, apenas empieza. Tendrán que pasar décadas para que la polvareda de los adjetivos rápidos vaya dando lugar a análisis menos apasionados. Artículos como los de Rojas, Levitsky y Salazar-Elena representan, afortunadamente, elocuentes señales en medio del ruido. Frente a ellos todavía hay una enorme polvareda pasional completamente entendible, pero que eventualmente habrá de apaciguarse. A fin de cuentas, como pasó con Lenin, Evita, y otros, llegará el día en que el aberrante embalsamiento del cuerpo de Chávez sea una nota al pie de página en una historia social de los últimos años de Venezuela llena de complejidad, contradicciones, traiciones, ideas, intereses, lealtades. Llena, en fin, de seres humanos.

SERGIO SILVA CASTAÑEDA es Licenciado en economía por el Centro de Investigación y Docencia Económicas y Doctor en Historia de América Latina por la Universidad de Harvard. Fue profesor visitante en el  Departamento de Historia y en el programa en Estudios Sociales de la Universidad de Harvard, y además, estuvo a cargo del Programa para México y Centroamérica del Centro David Rockefeller para Estudios de América Latina de la misma universidad. Actualmente es Profesor Asociado del Departamento Académico de Estudios Internacionales del ITAM. Sígalo en Twitter en @ssergio_silva
 

Tags:,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando…